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Inversión privada: primero visión, después cálculos

2026-03-25 - 20:30

El de inversión es un acto instrumental. Nadie compra una heladería porque le gusta tomar helados, de la misma manera que nadie compra una línea aérea porque le gusta viajar en avión. Lo mismo ocurre cuando un empresario reemplaza una máquina por otra más moderna, cambia el sistema informático de su empresa o entrena a su personal para adaptarse a nuevas modalidades laborales. Un empresario hace algunas de estas cosas pensando en el mejor funcionamiento de su empresa y particularmente en lo que va ocurrir con sus beneficios. Lo cual no quiere decir que el acto de inversión pueda ser realizado por un robot, la inteligencia artificial o una planilla de Excel. Porque en el puntapié inicial hay una visión o, si se prefiere, una calentura. Después vienen los estudios de mercado, las proyecciones y el cálculo de la tasa interna de retorno, el valor presente, etc. Un acto de inversión transforma un presente cierto en un futuro incierto. Porque el empresario sabe los recursos que comprometerá en la actualidad (ejemplo: la compra de la heladería), pero no tiene cómo saber cuántos helados venderá, a qué precio, ni lo que le ocurrirá al precio de sus materias primas. Bienvenidas las conjeturas numéricas, pero, sabiendo que se trata de eso, no de pronósticos. En Revisión de proyectos de inversión, luego de analizar lo que había ocurrido con un conjunto de inversiones financiadas por el Banco Mundial, Albert Otto Hirschman sostuvo que las inversiones que terminaron resultando exitosas estuvieron en manos de alguien que supo cómo solucionar la multitud de dificultades que no habían sido tenidas en cuenta cuando se realizó la inversión original. Acuñando el “principio de la mano escondida”, según el cual hacemos cosas porque subestimamos los costos. Piense en llevar adelante una familia, una empresa, la escritura de un libro, y apreciará la sabiduría del gran Albert. ¿A dónde voy con todo esto? A las prolijas listas de temores planteadas por los seudoanalistas, referidas a los actos de inversión. Según los cuales hoy no están dadas “todas” las condiciones requeridas para garantizar el éxito de una inversión. ¡Nunca lo estarán! Menos mal que en el sector privado los actos de inversión están en manos de emprendedores, quienes no se pierden buenas oportunidades de negocios, que son siempre individuales, por temor a la incertidumbre.

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