“Intentan quebrarme”: la abogada e influencer argentina detenida en Brasil por racismo se refirió al 8M en un descargo
2026-03-08 - 17:23
SANTAGIO DEL ESTERO.– La abogada e influencer santiagueña Agostina Páez, detenida en Brasil hace casi dos meses por injuria racial luego de hacerse público un video viral donde imita a un mono frente a empleados de un bar de Ipanema, realizó una publicación en su cuenta de Instagram para referirse al Día Internacional de la Mujer. En el inicio de su descargo, que tituló “Día de la Mujer”, Páez indicó: “En estos meses conocí una cara muy dura del mundo. Viví y sigo viviendo situaciones profundamente violentas”. Luego, afirmó que “desde el segundo uno de todo lo que pasó, sufrí violencia. Muchos hablan, pero apenas conocen el 1% de la historia. Sin embargo, mi cara y mi nombre se mostraron una y otra vez por el mundo, mientras nunca se vio de la misma forma a quienes me trataron mal, me sexualizaron y se burlaron de mí”. La letrada santiagueña continuó con una denuncia de violencia en el trámite penal que la tiene como acusada: “Viví/vivo violencia en el proceso judicial. Quienes deberían actuar con imparcialidad ni siquiera tienen en cuenta el contexto de violencia que sufrí como mujer extranjera, que ignoren pruebas y que todo se limite a lo que unos cuantos cuentan”. A continuación, habló del accionar de las fuerzas de seguridad brasileñas. “La policía a los 4 días lanzó una campaña antiracismo, sin tener contexto, ni estar condenada, llevándose de unos segundos de video. Y no, no soy racista”, escribió. Páez, de 29 años, llegó a Brasil como turista y se convirtió en un caso que la justicia brasileña parece haber tomado como una bandera contra la impunidad racial. Acusada de realizar gestos que imitaban a un mono frente al personal de un bar en Río de Janeiro, un delito de injuria racial que en Brasil no prescribe ni tampoco permite fianza, permanece en prisión domiciliaria con una tobillera electrónica. Tal como publicó LA NACION días atrás, la joven ensaya una explicación que mezcla el arrepentimiento con la sensación de haber caído en una trampa. Según relata a sus allegados, los gestos racistas fueron una respuesta “abrupta” a lo que consideró una estafa por parte del bar de Ipanema y una agresión previa por su condición de extranjera. “Cometió el error de, en vez de ir a la comisaría, intentar hacer justicia por mano propia y reaccionar a lo que entendió que era una trampa”, deslizan desde su entorno. En su posteo de hoy por el 8M, Paéz volvió a quejarse por el trato que recibe. “Violencia en las palabras, en los juicios públicos, en los mensajes llenos de odio y hasta los deseos más horribles hacia mí. Amenazas de muerte, de violación, de golpearme”, detalló. “Pero también aprendí algo: la fuerza de una mujer. Porque a pesar de que intentan quebrarme, humillarme, atacarme y silenciarme, sigo aquí”, recalcó la abogada detenida en Brasil. En otro tramo, Agostina sostuvo: “Hay días que siento que no puedo más, que no aguanto más, que me quiero morir. Pero junto fuerzas y decido seguir de pie, afrontar lo que me toca. Hay muchas batallas que atravesamos en silencio. Pero no dejemos que nos quiten la fuerza, ni la valentía de seguir de pie”. Por último, indicó que confía “en Dios que es testigo y que pondrá las cosas en su lugar. El Día de la Mujer no se celebra, se conmemora porque nace de la lucha de mujeres que enfrentaron violencia, desigualdad y silencio”. Días atrás, el abogado de Páez, Sebastián Robles, desmintió rumores de elevación a juicio de la causa contra la joven y afirmó que están a la espera de la resolución de un habeas corpus presentado semanas atrás. La red de contención de Agostina se reduce hoy a un puñado de personas. Su padre, Mariano Páez, y su hermana, Justina, ya regresaron a la Argentina tras un breve encuentro en suelo brasileño. En Río, la abogada está acompañada por una amiga carioca que se encarga de llevarle víveres y de asistirla en las necesidades más básicas, dado que la propia medida cautelar limita sus movimientos al mínimo indispensable. “Está asustada, nerviosa y con mucho miedo”, dijo en la últimas horas a LA NACION Carla Junqueira, la abogada brasileña que lidera la estrategia de relaciones gubernamentales e internacionales de la defensa. Junqueira, quien viajará en la semana que comienza a Río de Janeiro para entrevistarse con su defendida y con autoridades consulares argentinas, consideró que Páez se siente perseguida, tal como la joven relató hoy en su posteo por el Día de la Mujer. “Hay una situación de encierro que impacta en su psiquis”, explicó la letrada. El caso de Páez se topa con un muro legal recientemente reforzado. En Brasil, tras la sanción de la Ley 14.532 en 2023, bajo la actual administración del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, la injuria racial fue equiparada al delito de racismo. Esto transformó una figura que antes era excarcelable mediante fianza en un delito imprescriptible e inalienable. Actualmente, las penas para este tipo de delitos oscilan entre los 2 y los 5 años de reclusión, además de multas económicas. “Existe una resistencia enorme del Ministerio Público para que ella no salga impune”, advirtió Junqueira. En ese sentido, esta semana la influencer recibió un revés cuando el Ministerio Público se manifestó formalmente en contra de que pueda regresar a la Argentina para seguir el proceso desde acá.