Independiente se boicotea: jugaba bien y ganaba, pero Talleres se lo dio vuelta
2026-03-22 - 01:40
Independiente se boicotea hasta cuando redondea una hora con un buen rendimiento, se pone en ventaja y hasta puede ampliar la diferencia. Lo que apuntaba a ser una victoria para recomponer el ánimo y mirar el futuro con más optimismo, en los últimos 25 minutos se trastocó en una impensada derrota que volvió a reinstalar en el hincha un fastidio que está a flor de piel por tantas decepciones recurrentes. La obtención de un solo punto de los últimos nueve disputados encienden las alarmas en un Independiente que no se estabiliza, que se asoma y se esconde, que promete y defrauda. Talleres, sin hacer gran cosa, aprovechó los desajustes de un rival que parecía tener el partido en un puño y se le escurrió como agua entre los dedos. Incomprensible, aunque también se pueden encontrar algunas razones de fondo, como que Independiente empeoró con los cambios (ingresaron Fernández Cedres y Cabral) y Talleres se revitalizó con las entradas de Valoyes y Dávila. En los últimos 25 minutos, el equipo cordobés dio vuelta la historia ante un adversario que se diluyó. Decidido a corregir la mala imagen que dejó en Córdoba en la derrota ante Instituto, Independiente tuvo un cuarto de hora inicial prometedor, entusiasmó a unos hinchas que viene mirando de reojo al equipo. La reaparición de Santiago Montiel traía la cuota de inventiva y chispa que no sobra. Ávalos se ofreció como descarga para pivotear en un par de jugadas y limpiar el camino para las entradas de dos compañeros al área; Abaldo se animaba con su gambeta y aceleración, Millán transitaba el carril del N° 8 y Marcone era el punto de apoyo. En poco más de 15 minutos, Independiente dispuso de tres ocasiones de gol con Millán, Valdez y Abaldo. Todo lo hacía con un ritmo intenso y capacidad para asociarse. El eslabón suelto era Malcorra, que no encontraba su lugar. En ese comienzo, Talleres apretó las líneas y resistió. Se veía superado en el medio campo, no encontraba la pelota. Pronto, el desarrollo se hizo más equilibrado, como podía preverse por los antecedentes inmediatos de los dos. Mientras Gustavo Quinteros a cada rato tomaba apuntes en una libreta, alejado de los alardes tecnológicos que ahora utilizan en los bancos, Tevez seguía todo con gesto impasible, con el oído puesto en los comentarios de Luca Marcogiuseppe, el asistente de campo que incorporó a principios de este año. El legado del Apache tras su paso por el Rojo divide las reacciones de los hinchas: algunos aplausos, también silbidos no pocos indiferentes. Talleres empezó a tomar aire con las cabalgadas por la izquierda del brasileño Rick, que hacía sufrir a Arias. El conjunto cordobés necesitaba de un Ortegoza más presente en el medio y de la conducción de Cristaldo. Eran espaciadas las apariciones de Giovanni Baroni, un juvenil de 17 años, con buen tranco y pegada. Independiente había bajado un poco la intensidad pero seguía metido en el partido, no se desconectaba, como lo demostró con un cabezazo de Ávalos y un par de remates de Malcorra. El primer tiempo había sido entretenido, atractivo, jugado con continuidad. Mantuvo ese tono en el segundo, porque Independiente acentuó la búsqueda ofensiva y Talleres apostó al contraataque. En un minuto se sucedieron dos ocasiones de gol, una en cada arco, con un cabezazo de Ávalos que dio en la parte exterior de un poste y una réplica relampagueante de Talleres, con Rick desbordando a Arias y asistiendo a Ronaldo Martínez para una definición que Rey desvió al arco. El arquero lo festejó como si fuera un gol propio, dentro de esta tendencia moderna a celebrar las intervenciones defensivas exitosas in extremis. Independiente se volvía a sentir dominante, abría la cancha para avanzar y llegaba con varios jugadores por adentro. Generaba ocasiones, pero le faltaba eficacia. Necesitó de dos situaciones, casi consecutivas, para encontrar el gol. Primero, un remate de media distancia de Montiel fue despejado parcialmente por Herrera, ayudado por el travesaño para que la pelota no entrara. Inmediatamente, Abaldo sacó un disparo cruzado que Herrera bloqueó parcialmente y Ávalos aprovechó para el 1-0. El delantero que fue convocado para los amistosos de marzo de la selección de Paraguay es el goleador del torneo, con seis tantos.