TheArgentinaTime

Independiente le ganó a Central Córdoba con dos goles en el final de un partido durísimo

2026-03-01 - 01:43

Santiago Arias levanta la cabeza y, en posición de número 8, lanza un centro a la olla, uno de tantos. Independiente no puede: no hay manera. Sin embargo, a los goleadores nunca hay que darlos por derrotados. Están: siempre están. Y Gabriel Avalos, con un cabezazo acrobático, llevó la pelota a la red, imposible para Alan Aguerre y para los cinco defensores de Central Córdoba, hidalgos en la batalla. Iban 44 minutos del segundo tiempo. Independiente, un equipo que intenta, fracasa y vuelve a intentar, lo merecía como el agua. Y lo que hubiera sido una silbatina generalizada (lo que pasa en casi todas las canchas), fue un festín de aplausos. Iván Marcone, a los 50, cerró la historia, el triunfo. Y abrió la esperanza, en un final de fiesta y un 2 a 0 rojo furioso. Gustavo Quinteros suele tomar nota en una libreta de apuntes durante los partidos. La vieja escuela: papel, lapicera y conceptos sueltos. Es algo habitual: cada error conceptual, cada destreza individual, cada huella que llama la atención, el entrenador apunta conceptos. Cada vez se nutre de más oraciones de más páginas en blanco garabateadas: Independiente, el que para algunos fue el equipo del verano, no funciona en toda su dimensión. Busca, genera, aprieta. Se desprotege atrás: huellas que exhibió en los partidos estivales y durante los primeros ocho encuentros del torneo Apertura. A diferencia de los otros cuatro grandes, no hay dobles lecturas: el añejo Rey de Copas solo tiene en perspectiva el torneo local, más allá de la Copa Argentina, claro. No juega la Copa Libertadores, como Boca, no participa de la Sudamericana, como River, Racing y San Lorenzo. El campeonato es una obligación histórica: no lo gana desde 2002, el equipo que gustaba (a veces goleada) bajo el aura del Tolo Gallego. Justamente, el conductor de Central Córdoba es Lucas Pusineri, héroe de esa consagración y de paso deslucido como entrenador del Rojo, con apenas 27 partidos. Entre 2020 y principios de 2021: durante su ciclo, el Rojo registró 11 victorias, 7 empates y 9 derrotas. Independiente ganó el último torneo local (parece una broma cruel, tanta gloria pasada y tantos años vacíos) con un gol histórico de aquel volante optimista. Si bien se consagró al vencer a San Lorenzo en la fecha siguiente, el partido más recordado fue el del 24 de noviembre de 2002 contra Boca. El gol de Pusineri sobre el final dejó al equipo de Gallego al borde del título. Parece en blanco y negro. Su Central Córdoba lo inquietó de a ratos. Lo asfixió con dos potencias en el ataque: Michael Santos y Horacio Tijanovich. Sin embargo, más allá de los embates de los delanteros del conjunto de Santiago del Estero, Independendiente pudo abrir el marcador, una, dos, tres veces. No puede, no le sale. Un toque en el palo de Abaldo, primero, un bombazo de Malcorra, luego, todo durante un primer tiempo con pimienta, interesante. Tan cerca, tan lejos: así son los dáis de Independiente, que ataca por las bandas, por los costados, con Abaldo, Malcorra, Abalos, Pussetto (casi siempre a contramano) las proyecciones de Zabala... y nada. O poco, verdaderamente. Luego del 1-1 con Gimnasia, en Mendoza, Quinteros dejó la libreta con múltiples apuntes y abrió su corazón. “En este partido no estuvimos a la altura de lo que tendría que ser Independiente. Estamos un poco preocupados porque no pudimos mantener un buen nivel futbolístico en estos dos partidos. Hoy no jugamos como podemos, no tuvimos funcionamiento. Llegamos pocas veces y no con mucha claridad”, sostenía el DT, una frase que podría extenderse tranquilamente a otros encuentros. Hay una idea, una propuesta. La búsqueda es constante, aún con dudas. Pero casi sin darse cuenta debe recurrir a Rey para sostener el cero o los murmullos (primero) y silbidos (más tarde) se adueñan de la escena. No pasó esta vez: un cabezazo y un bombazo transformaron el infierno en una despedida de verano, con estrellas y aplausos.

Share this post: