Impacto: si la Argentina regara más las exportaciones podrían crecer en casi US$1000 millones y se crearían 27.000 empleos
2026-03-04 - 16:13
CÓRDOBA.- En la Argentina se riegan 2,1 millones de hectáreas trabajadas aunque hay potencial para que sean 7,5 millones. Si el esquema se ampliara podría generar dos empleos cada 100 hectáreas, además de producir 1,1 millones de toneladas adicionales de soja, 3,2 millones de maíz y 900.000 de trigo. En US$1120 millones crecería el valor bruto; US$432 millones el aporte tributario y en US$985 millones las exportaciones. Todos los números derivan del último informe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (Fada) sobre las derivaciones de la ampliación y mejoramiento del riego. “Hay muchas formas de cuidar el agua. Nosotros en nuestra casa, por ejemplo, cuando cerramos la canilla mientras nos cepillamos los dientes. Con esa acción chiquita estamos cuidando el agua. Con el riego en el campo pasa lo mismo, la propuesta no es gastar más agua sino justamente cuidarla y usarla mejor, más responsablemente”, precisa la economista Antonella Semadeni. La guerra ya golpea a los fertilizantes: la urea subió hasta un 20% y el mercado quedó en pausa La inversión estimada como necesaria en equipos de riego es de US$2328 millones, que contabilizada por hectárea da unos US$2000. Sobre esa base proyectan un incremento de los rendimientos hasta 62% en soja y 85% en maíz en la provincia de Buenos Aires. En regiones como Córdoba, además de aumentar los rendimientos de maíz o soja, el acceso al riego puede marcar la diferencia entre producir o no trigo. Para lograr los impactos positivos, la institución plantea que las medidas concretas de políticas públicas que se requerían ya están incluidas en el Régimen de Incentivo a la Mediana Inversión (RIMI). Son la amortización acelerada para inversiones en riego, devolución de saldos técnicos de IVA, reducción del IVA (hoy 27%) sobre la energía eléctrica utilizada en riego agropecuario y fomento de energías renovables para sistemas de riego. Semadeni apunta que el avance de la tecnología permite monitorear los cultivos y aplicar el agua en cantidad y frecuencia necesarias, con lo que se puede hacer “un uso racional y responsable del agua, amigable con el ambiente” y añada que la energía también es un factor decisivo. “El riego eléctrico consume un tercio de lo que requiere uno a gasoil, pero no siempre se dispone de energía eléctrica en los campos. Eso puede resolverse con el uso de renovables como paneles solares”, aporta. Según Fada, solo en Córdoba y Buenos Aires, ampliar el riego generaría más de un millón de toneladas extras de soja, más de tres millones de maíz y más de 800.000 de trigo. Cinco millones más de toneladas de grano. Cuando la proyección se lleva al empleo, el cálculo es de 27.000 puestos de trabajo en servicios, industrias, fletes y para las exportaciones, por ejemplo, para Córdoba y Buenos Aires, provincias sobre la que se enfoca el informe. “En ciertas zonas de Argentina, el riego no solo mejora los rindes, o sea, lo que se puede producir por hectárea, sino que marca la diferencia entre poder o no sembrar”, sostienen. Nicolle Pisani Claro, economista jefe de FADA, subraya que el riego tiene múltiples beneficios, porque al aumentar la producción y los rendimientos, “esto se traduce en uso de más insumos, más transporte, más servicios, más puestos de trabajo, más exportaciones y, por ende, más dólares para el país. Se moviliza la rueda de la economía a lo largo y ancho” de la Argentina.