Hernán Cattaneo: su regreso a Buenos Aires, la frase histórica de Pappo sobre los DJ y la pasión que lo salvó por “cabeza dura”
2026-03-18 - 11:30
En la previa de una nueva edición de sus ya clásicos Sunsetstrip en Ciudad Universitaria, Hernán Cattaneo le cuenta a LA NACION cómo surgió el festival que convoca a multitudes. Las viejas y nuevas formas de vivir la música electrónica y las transformaciones tecnológicas que redefinieron la relación entre artistas y público son tópicos sobre los que el DJ y productor sienta posición. –Hace unos años publicaste tu autobiografía, El sueño del DJ. ¿Qué recordás de tus inicios? –Yo arranqué en una época donde ser DJ era casi inexistente y ni hablar de la música electrónica en Argentina, que era muy, muy chiquita. Fue desde ahí y en contra de mi familia que empecé a meterme en esto de no estudiar y dedicarme a la música, que es algo que en esa época era bastante difícil de entender. Poníamos música electrónica y se vaciaba la pista, era bastante triste. Después ya a mitad de los 90 cambió un montón y se hizo mucho más fácil. –¿Cuáles eran tus referentes? –En Argentina tenía un par de maestros como Alejandro Pont Lezica o Rafael Sarmiento, pero no había un norte como para decir: “Yo me voy a dedicar a esto.” Y mi papá, preocupadísimo, me decía: “Hernán, nunca vas a poder mantener una familia con este trabajo”. Y encima me decía: “La música electrónica no es música, porque la música de verdad se hace con instrumentos”. Tuve una guerra así toda mi juventud, bastante ardua. Lo que me salvó fue la pasión y ser cabeza dura. Y esas ganas de compartir lo que a mí me gustaba con los demás. –¿Te sentías solo o te veías como parte de un movimiento? En los 80 y en los 90 había una camada muy buena de DJ en Argentina. Y yo soy el que llegó más lejos, pero no te podría decir que yo era el mejor. Tampoco puedo decir: “Mirá lo que logré”, porque podría haber estado otro en ese lugar. Tuve varias veces (no una, sino varias veces) donde estuve en el lugar y el momento indicados. Y tengo muy claro que sin eso, por más horas que le metiera a las bandejas, no hubiera logrado lo que logré. –Tu carrera está llena de primeras veces. Fuiste el primer DJ de alcance internacional de Argentina, el primer DJ en tocar en el Teatro Colón, el primero en ganar un premio Konex en la categoría Música Electrónica y obtuviste muchos premios más. ¿Cómo te llevás con esos títulos? –Por un lado, me gusta eso de ser el primero. No por ser yo el primero, sino porque le abre la puerta a otros DJ. La próxima vez no va a hacer tanto ruido que un DJ se gane el Premio Konex. Y está buenísimo eso, porque los DJ y la música electrónica han sido siempre muy cascoteados en Argentina. Nunca me enganché mucho con eso; si no te gusta, no te gusta. Pero me interesan los que sí les gusta. Creo que termino siendo un buen ejemplo de que sí se puede. Siempre fui un DJ de house y house melódico, pero puede ser un DJ de drum and bass, de techno o de cumbia el que diga: “Mirá este pibe, hizo esto y le fue bien, a mí también me puede pasar”. Por suerte gané un montón de premios. Se los ganó la electrónica y está buenísimo eso. Antes no había Premios Gardel para el género y ya tengo dos. Más que un reconocimiento a mí, lo veo como un reconocimiento a la música electrónica en Argentina, donde hay un montón de DJ buenísimos. –¿Hubo algún suceso en la historia de la música electrónica que haya marcado un antes y un después en cómo se la juzga? –Bueno, sí, hubo unas cuantas cosas, pero sobre todo hasta hasta el año 2000 te diría que la música electrónica era bastante underground. Había electrónica mainstream, pero igual era chiquita. Paul Oakenfold fue el primer DJ en salir de la discoteca y empezar a tocar en estadios. Hacía la gira con U2 en el 92. Paul fue el pionero, pero estuvo solo. Después ya a finales de los 90 ya eran un montón. En Inglaterra, los headliners de los festivales empezaron a ser DJ en lugar de bandas. Eso empezó a instalar al DJ en otro lugar. A partir de Fat Boy Slim, Underworld, The Chemical Brothers, o yendo hacia lo más mainstream con David Guetta, que se volvió una mega estrella mundial, o Tiësto, que lo llevaron para los Juegos Olímpicos de Grecia. A su vez empezó a pasar en el mismo momento que las diez bandas de rock más importantes del mundo pasaron a ser tres. Sin hablar de que te guste o no te guste, te hablo de popularidad. –En otra entrevista decías que durante tu juventud el rock lo abarcaba todo. Pero que ahora ubicás al pop en ese lugar. ¿Creés que dentro del gran paraguas del pop queda incluida la música electrónica? –El pop es demasiado abarcativo y entra todo ahí abajo. Porque el pop ya deja de ser un estilo de música y pasa a ser un paraguas gigante para cualquier cosa. Digamos, la versión más comercial de la electrónica va al mundo pop. Entonces, al final es muy difícil definir qué es pop. La electrónica también es un nicho enorme ahora. En la música, salvo el pop, todos los demás son nichos, incluso el rock. O sea, el rock, que cuando yo era chico era el gran patrón de todo, es un nicho como es el jazz o muchos otros. No me alegra eso, porque para mí en el rock había más calidad musical, pero bueno, eso es muy subjetivo. Ahora los nichos son grandes para cualquier estilo. Las redes sociales han democratizado que todos podamos acceder y todos podamos llegar. –Además de las redes sociales, con internet llegaron las plataformas de distribución musical como Spotify, Soundcloud o YouTube. ¿Cómo creés que se transformó el contacto del público con la música, que ya no es a través de discos sino a través de pantallas? ¿Y cómo afectó el trabajo de quienes viven de la música? –Es un preguntón porque tiene un montón de respuestas para cada aspecto. Desde el lado físico, para mí era re lindo ir a la disquería, encontrarme con otros DJ, charlar, escuchar cosas que no conocía, volver en el colectivo con el vinilo, olerlo. Llegar a tu casa, escucharlo, mirar la tapa, todo eso ahora es otra cosa. No es ni mejor ni peor, es diferente. A mí no me gusta nunca estar comparando porque todos fuimos siempre nuevos en algo. Cuando nosotros escuchábamos discos, probablemente los que solo escuchaban orquestas en vivo decían: “No, la música se escucha en vivo. Interpretada, no grabada”. Entonces yo no quiero ser ahora el que critica a los que hacen las cosas de otra forma, sobre todo porque a mí también me criticaron un montón y entiendo cómo se sentía. –La tecnología cambió las reglas de juego... –La tecnología, para cualquiera que sea DJ o se dedique a esto, ha sido siempre revolucionaria. La tecnología en los últimos cuarenta años cambió la forma en que se hace música, la forma en que nosotros se la mostramos a ustedes, la forma en que ustedes la consumen. Todo cambió con la tecnología, es impresionante si lo pensás así. Y lo que es más impresionante todavía es que cuando nosotros éramos chicos, nuestro universo musical eran los discos que había en tu casa o los que tenían en la casa de un amigo. Yo escribí eso en el libro, que en mi casa se escuchaba una música y tenía un vecino que escuchaba otros discos totalmente distintos, mucho mejores y yo me desesperaba por ir. Pero tu universo musical era ese, más lo que escuchabas en la radio. –¿Y las plataformas? –Está bien que exista Spotify para que todos accedamos a toda la música de todos los tiempos y sí, sería una locura que un melómano diga que no. Cualquier cosa que haya sonado existe ahí y todo por una cuota. Eso me parece maravilloso. Lo que no me parece nada maravilloso es el cálculo donde la torta de plata que hace Spotify la reparta tan mal con los músicos. Yo soy DJ y produzco música, pero como tengo una carrera de shows en vivo, puedo vivir perfectamente con eso. Pero tengo muchos amigos que son músicos y no tocan en vivo y la pasan malísimo, no ven en ningún momento reflejado el fruto de su trabajo y eso obviamente no está bueno, porque los mejores músicos se van a tener que dedicar a otra cosa y cada vez van a quedar menor cantidad de buenos músicos haciendo música. –Antes nombraste los vinilos como algo del pasado, pero ahora pareciera que están volviendo a estar de moda. Cada vez hay más DJ tocando en vivo con vinilos, álbumes que se editan en vinilo y un público que vuelve a coleccionarlos. ¿Le encontrás algún sentido? –Desde el lugar de melómano me parece buenísimo, me encanta. En mi casa lo único que hay es vinilos por todos lados. Mis hijas en el living ponen vinilos, está todo buenísimo. Ahora, si me preguntas como DJ, no volvería a poner vinilos en vivo, porque la cantidad de posibilidades que me dan las nuevas tecnologías para hacer cosas en vivo es inmensa. Yo hago shows largos que duran seis, siete, ocho horas y tendría que irme con todos estos discos en un camión. Y aún así no podría manipularlos de la forma que la tecnología te deja. Cuando un DJ trabaja digitalmente las posibilidades son tremendas, podés hacer un montón de cosas increíbles para hacer un collage fantástico, artísticamente descomunal; todas cosas que con vinilos no se podía. –¿Qué pensás del uso de la IA para la creación musical? ¿A qué le decís que sí y a qué le decís que no en el uso de la IA en la música? –Mirá, yo creo que depende de quién la use. Creo que es un potenciador de las capacidades que todos tenemos. Sí, también sirve para que alguien que no sabe nada pase por más o menos bueno, pero no va a pasar por brillante. Me gustaría ver qué hubiera hecho Gustavo Cerati o John Lennon con la IA. La parte interesante son todas las cosas que pueden hacer los genios con la IA. El que la va a usar con buena intención, con inteligencia, es una re buena herramienta, como ha sido internet o como han sido montones de otras cosas. Quizás no inmediatamente, pero en el largo plazo se va a imponer el talento multiplicado por la IA. Como dijo David Bowie en 1999, hablando de internet. “Esto es la punta del Iceberg” dijo. “Y es fascinante y aterrador a la vez”. –¿Y hay algún uso que le hayas encontrado a la IA como DJ? –No. Soy old school, probablemente haya chicos más jóvenes que sí lo hacen. Yo cuando hago música, hago música con músicos. Yo no soy músico, soy DJ, pero obviamente tengo muchísimas ideas musicales, entonces cuando hacemos música, me junto con músicos, que son lo que yo no soy para tener todo el espectro cubierto. Y prefiero eso. No tengo ningún apuro ni la necesidad de decir: “No sé cómo hacer esto, se lo voy a pedir a la IA”. Y no, se lo pido a un músico, prefiero toda la vida. No porque no me parezca interesante, sino porque me parece que en la música todavía está bueno hacer las cosas uno. –Siempre me sorprende cuando decís que no te identificás como músico. Me hace acordar a Pappo y el famoso altercado cuando le dijo a DJ Deró que se buscara un trabajo honesto. ¿Creés que hoy en día sigue siendo cuestionado el rol del DJ como artista? –Si tenés de 30 años para abajo nadie cuestiona nada. Porque la electrónica y todo el mundo de los DJ está retransmitido en todos lados. La gente más grande sí, todavía lo ve como Pappo. Pero yo creo que igual eso fue como un malentendido, porque los DJ no nos queremos hacer pasar por músicos. Cuando yo estoy tocando un disco, no es lo mismo que cuando Pappo, el virtuoso, tocaba la guitarra que estudió toda su vida. Y ahí es donde se generó conflicto con muchos músicos, porque hubo un momento donde los DJ empezaron a vender tantos tickets como los rockeros y obviamente eso generaba una fricción y es entendible también. Yo nunca le di importancia a esa frase, porque sentí que fue más un malentendido que otra cosa. –En el verano estuviste de gira y recorriste varios países de Sudamérica. ¿Ves un crecimiento de la escena electrónica en la región? –Son países en los que toco desde siempre, te diría desde hace más de 25 años, pero no al nivel de ahora. Un poco como en Argentina, eran escenas chicas. Arrancamos todos en los 90 tocando en clubcitos, para doscientas personas. Después empezaron los festivales. En el verano toqué en Florianópolis y eran dos shows de ocho mil personas, que es un montón. Lo mismo que en Chile. El otro día fueron cinco mil personas en el Festival de Viña del Mar. Es mucho. Obviamente Argentina igual lidera, aún por encima de Brasil. Hace rato que el centro de la música electrónica sudamericana es Argentina. Brasil se está despertando y siendo el tamaño de país que es, tiene chances de pasarnos por encima en algunos años. –Y acá en Argentina, que también comenzó siendo una escena más clubera y ahora abundan las grandes fiestas y festivales, ¿cómo ves la escena en comparación al pasado? –A mí me gusta todo. Casi toda mi vida fui DJ de club y me encantaba eso. Después, a partir de los años 2000 empezaron los festivales grandes que había acá en Argentina. Y los últimos 7 años, cuando empezamos a hacer Sunsetstrip, ahí empezó otro cuento, porque empezamos a hacer shows de día y nos dimos cuenta que había mucha más gente con ganas de ir a bailar que de noche. Había quince mil chicos que iban a estos eventos, pero ahora van treinta, cuarenta mil. Empezó a ir un montón de gente que quizás va a Lollapalooza y también al Sunsetstrip. –¿Cómo es la historia de Sunsetstrip, el festival al atardecer que organizás desde 2019? –Este año empezamos a hacer más por el mundo y vamos a hacer una en Madrid. Ya hicimos en San Pablo el año pasado y volveremos a hacerlo este año. En cuatro años creció casi cuatro veces. Y no es porque ahora me dí cuenta que si ponía la música así o asá la gente se iba enganchando. No, la música es más o menos la misma. Lo que cambió es primero el horario, el contexto, el lugar al aire libre, evidentemente. Cada show es diferente. El que hacemos en Buenos Aires es diferente del que hacemos en Madrid o San Pablo o Mendoza. La música es siempre diferente. Si fuiste el sábado y vas el domingo, la música es otra. Hernán Cattaneo Sunsetstrip. 11 y 12 de abril en el Pabellón 3 de Ciudad Universitaria. Venta de tickets en www.buenalive.com