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Hermetismo, recelos internos y ministros incómodos en una semana adversa para el Gobierno por Adorni y $LIBRA

2026-03-21 - 21:41

La Casa Rosada, eje de profundas diferencias entre los dos sectores mayoritarios que componen el oficialismo, lució prácticamente hermética en los últimos días. Incómodos, la mayoría de los funcionarios evitaban mostrarse y optaban por el silencio, en buena parte de los casos. Fue el resultado de haber quedado envuelta la vorágine de dos polémicas consecutivas: la que alcanzó al presidente Javier Milei con las revelaciones de la causa $LIBRA y el caso del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, con denuncias y requerimientos judiciales incluidos. El affaire de Adorni provocó un fuerte revuelo interno, desde que incluyó a su esposa, Bettina Angeletti, en el avión presidencial para viaje de Estado a la Argentina Week, en Nueva York, y se conoció que fue a Punta del Este en un chárter durante el último feriado por carnaval. Además, LA NACION reveló que Angeletti registró a su nombre en noviembre de 2024 la casa en el country Indio Cua Golf Club de Exaltación de la Cruz que señaló en una denuncia penal por supuesto enriquecimiento ilícito que presentó la diputada Marcela Pagano. Pese al hermetismo, distintas fuentes consultadas coincidieron en que el caso de Adorni parecía haber permeado más en la sociedad que los nuevos datos que se conocieron en torno a $LIBRA. Lo reconocían más como algo más cercano y tangible. “La verdad es que no fue una buena semana”, se sinceró ante LA NACION un funcionario de alto rango del Ejecutivo ante el escenario de los últimos días. Otro integrante del elenco de Milei la definió como “regular”. En la Casa Rosada evaluaron que tuvieron dificultades en retomar el control de la agenda pública. “Cada vez que pensamos que la espuma bajaba, volvió a subir”, reconoció otra importante fuente del Ejecutivo. Es más: algunos delizaron críticas sobre la estrategia comunicacional que se desplegó desde el corazón libertario ante la sucesión de escándalos. “El manejo no sé si fue el ideal”, reconoció una fuente. En Balcarce 50 remarcaron que Milei necesita recuperar el manejo de la agenda y mostrar un Ejecutivo activo para dejar atrás el mal momento que generaron $LIBRA y el Adornigate. “Tenemos que mostrar agenda, hechos, gestión, generar noticias. Esto es porque no hay otra cosa”, decía un funcionario violeta. Por lo pronto, Adorni se sintió respaldado por el Presidente. En su entorno coinciden en que nunca se barajó la salida del funcionario. En ese punto, más allá de la desmentida del propio Adorni primero y del Presidente después, concuerdan desde todas las tribus que componen el espacio libertario. En el corazón violeta, donde abundan las diferencias entre el sector que responde a Karina Milei y el del principal asesor presidencial, Santiago Caputo, afirman que el punto nunca estuvo en evaluación. Es más, la defensa a Adorni se mostraba hasta las últimas horas del viernes como la más férrea desde todos los sectores. “Karina no le va a soltar la mano a Manuel”, señalaron. La versión mediática que sorprendió en la noche del miércoles y afirmaba que la salida de Adorni estaba en análisis pareció cerrar, al menos por un momento, la profunda grieta entre ambos campamentos. En en el seno de LLA afirmaron que los altos mandos del Ejecutivo procuraron “trabajar más coordinados”, pese a la interna que hay entre Karina Milei y Caputo, para enfrentar las críticas por el caso de Adorni y la causa $LIBRA. Pese a las buenas intenciones y que hubo comunicaciones entre ambos campamentos, no hubo mucho trabajo coordinado. De hecho, en Casa Rosada, admitían que la estrategia de defensa de Adorni estuvo delineada por su propio equipo, en el que influye Javier Lanari, mano derecha del exvocero. Además, señalan que no hubo pedido de colaboración al ala del caputismo. Los trascendidos que pusieron en duda la continuidad de Adorni en la gestión profundizaron la desconfianza. Si bien algunos funcionarios hablaban de una maniobra de la oposición para desgastar a Milei, los “celestiales” que responden al asesor presidencial deslizaron que sospechaban de Martín y Eduardo “Lule” Menem, pero sin siquiera mencionarlos. Desde allí lo desmentían categóricamente. “Los Menem lo adoran a Manuel. Jamás harían algo así”, rebatían. En un intento por sacar el conflicto de la interna, en las distintas terminales apuntaban también hacia afuera: “Esperábamos estos movimientos de la oposición para más adelante”, dijo uno de los consultados. Por lo pronto, y sin certezas de lo que puede suceder en los próximos días, ni siquiera en las horas que siguen, en el Gobierno confían en apuntar a mostrar una agenda proactiva y lograr retomar el control, lo que al menos en los últimos días les fue, por demás, esquivo.

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