Graciela Alfano: por qué se siente “sexualmente libre”, su fuerte enojo con otra diva y lo que busca enseñarle a sus nietas
2026-03-19 - 21:00
PUNTA DEL ESTE.— “Soy muy equilibrada, es muy difícil que alguien me saque de mi eje”, le dice Graciela Alfano a LA NACION, ataviada en un vestido ajustadísimo desde el VIP de The Grand Hotel de Punta del Este. A su paso, la rodean fanáticos y curiosos que se deslumbran con su figura y su cadencia de diva. Ella, sonriente, se saca fotos con todos los que se acercan y se lo piden. “Amo hacer show”, resume con orgullo antes de hablar con este medio sobre su eterno enfrentamiento con Susana Giménez y su vigencia tras más de 50 años de trayectoria en el espectáculo argentino. —¿No te importa para nada la mirada de los otros? —No, no tengo idea. Es un problema del otro, no mío. —¿Nunca te afecta lo que digan de vos? —Me conozco. Conozco mi zona oscura, y quien domina su zona oscura también domina su zona luminosa. Si sabés quién sos, nadie te define. Yo sé quién soy. El otro interpreta lo que se le da la gana. A mí, de chiquita, me enseñaron que es más importante lo que yo pienso del otro que lo que el otro piensa de mí. Entonces, ¿qué me importa lo que piense el otro? -¿Y si te dicen cosas lindas? -Las palabras lindas las agradezco porque es una buena intención de algo, de alguien. Pero lo que diga el otro siempre es una proyección. Una persona famosa es una pantalla de proyección. Cada uno te proyecta lo que tiene. El que tiene amor, afecto, te va a ver con amor. “La realidad es según el cristal con que se mira”. Y el cristal es del otro. Entonces, no tengo por qué interferir en la interpretación del otro, me importa un pito lo que piensan. —¿No sentís que estar tan expuesta te consume la energía? —Nada me consume. Tengo mi energía perfectamente equilibrada. Hacemos el show, que es otra cosa. Me encanta hacer show. Soy la mejor. Moria [Casán] es la más funcional de la noche, pero yo sé hacer el show como nadie. —Tenés un buen vínculo con Moria... —Es mi prima hermana, la adoro, me encanta. —No podés decir lo mismo de Susana... —A Susana no la conozco más que vos. No la conozco más que cualquiera que la conoce por la tele. Pocas veces me ha llamado, he ido al programa a lo largo de 40 años ¡Hace 55 años que soy famosa! No sé los años que tiene ella en su programa. Nunca le cobré. Fui, le hice rating, le hice el show absolutamente gratis. Siempre consideré que era una atención hacia esa persona. Nada más. —Dijiste en varias oportunidades que ella te tiene envidia... —No sé nada de ella. No tengo la más mala idea de ella, ni me importa. Nunca fue relevante en mi vida, nunca me gustó lo que hace, no me divierte, no me importa nada. La verdad, no quiero lastimar su trabajo: imitaba a Raffaella Carrá, supongo que la habrá imitado bien, qué sé yo. Nunca vi el programa mucho, pero participé. Y lo hice con todo respeto y toda profesionalidad. Un buen día de la nada, me insultó de una manera espantosa, me faltó el respeto, faltó el respeto a mi trabajo y a mi familia, me difamó, me ofendió de tal manera que siento rencor hacia ella, pero por lo que dijo. Porque me insultó. —Dijiste que Mauricio Macri había tenido un acercamiento con vos tras su separación de Juliana Awada. ¿Seguís en contacto con él? —Ya lo dejé a Mauricio, eso ya está. Ya conté que habíamos salido un tiempo, hablamos, tenemos una buena relación, pero ya está. Hay que dejarlo un poco. —¿Hay algún otro hombre interesante dando vueltas? —Siempre hay cosas interesantes. Yo soy una mujer absolutamente libre de elegir. Soy libre. Y no es fácil ser una mujer libre, ni antes ni ahora. Porque ahora se habla de que la mujer está más empoderada y todo, pero nosotras las mujeres de mi edad hicimos mucho. Yo hice mucho por transformar esta sociedad pacata. Estudié en la Facultad de Ingeniería cuando había tres mujeres. ¡Éramos tres mujeres! Además, muchas veces pateé el tablero: hablé de mi sexualidad libremente y me juzgaron. Yo hago lo que yo siento que tengo que hacer. —¿Cuál es el prejuicio más fuerte que tuviste que romper sobre vos? —Nunca me preocupó. Cuando empezaba a trabajar pensaban que no podía hablar en una película. Y yo decía: “Acabo de dar Termodinámica, que este estúpido no sabe ni de qué se trata, y no voy a poder hablar bien en una película?”. Yo me reía de los tipos que pensaban eso de mí. Creo que muchos prejuicios tienen que ver con que sea sexualmente libre, con no someterme a la decisión del varón. Elijo al varón que yo quiero. Y cuando se termina, lo dejo. No hay que depender económicamente del varón. Vengo de una estirpe de mujeres muy seguras, muy inteligentes. Creo que una tiene que desarrollar su inteligencia. Estudiar, leer, qué sé yo, meditar, hacer lo que quieras para estar conectada con una misma. —No dependes de nadie para ser feliz. —No dependo de que otro me quiera. No dependo de otro para nada. —¿Eso puede ser agotador? —No, para nada, al revés. Lo agotador es depender del otro. Entender eso es importante. Yo le estoy bajando línea a tres mujeres que para mí son las más importantes, que son mis tres nietas. Les muestro mi conducta. Desde los desnudos que hago, la libertad con mi cuerpo, y cómo participé en la transformación de una sociedad pacata. Quiero que las escuchen, que sean mujeres libres bien paradas, seguras de sí mismas, que se conozcan, que tengan la vida que quieren, no dependiendo de otros, sino de ellas mismas. -¿Y te hacen caso? -Un día mi nieta vino y me dijo: “Un chiquito me dijo que se quería casar conmigo”. A la semana le pregunté: “¿Cómo te fue". Y me dice: “Nos separamos”. Y le dije: “Mirá, más importante que un hombre es que tengas una buena amiga. ¿Quién es tu mejor amiga?“. Yo no les pregunto quién es su novio, les preguntó quién es su mejor amiga. En la vida yo pasé cosas durísimas y me ayudaron mis amigas y amigos. Hay que tener una red de amigos. —¿Tenés muchos amigos en el medio? —En el trabajo no se hacen amigos, se hacen afuera. —Tenés más de 50 años en el espectáculo ¿Por qué creés que seguís vigente? —Por mi personalidad. Tengo un espíritu fuertísimo. Pasé de todo: el accidente de mi hijo, abusos, violaciones, falsas denuncias, como eso que anduve con un militar, calumnias, injurias, de todo. Tengo espíritu. Si fortalecés tu espíritu, te llevás por delante el mundo. No te tumba nada. —Mirtha, Susana, Moria y vos, grandes divas argentinas... ¿Tienen sucesoras? —No. Cada persona es única. Susana y Mirtha pertenecen a una época. Moria y yo estamos en otra época. Somos otro tipo de diva, totalmente distintas, actualizadas, de otra manera, con otro pensamiento. Por eso las seguidoras de Susana son personas muy grandes. A veces me escriben para criticarme cualquier cosa. Tienen esa cabeza enana, pero porque siguen a una persona enana. Mis seguidoras son inteligentes. Son inspiradas, son gente joven, son gente que estudia, que tienen otro tipo de trabajo, me preguntan cosas. También hay gente muy humilde que me sigue, pero que quiere avanzar. A mí no me agarran entre cuatro para caminar. No me tienen que poner gente adelante para que no me miren. Porque si tengo algún tipo de decaimiento, es mi decaimiento, y no me importa, no me molesta. Tengo 73 años.