Gonzalo Quesada y el boom de Italia en el Seis Naciones: “Ahora somos capaces de manejar partidos tan intensos”
2026-03-08 - 12:23
El abrazo de Gonzalo Quesada con su staff de entrenadores, entre ellos otro argentino como Germán Fernández, fue el primer lugar al que apuntaron las cámaras cuando terminó el partido. El ex apertura de los Pumas sigue haciendo historia en su primera experiencia como entrenador de un seleccionado. Haber guiado a Italia a la primera victoria jamás conseguida ante Inglaterra es un nuevo hito en su ilustre carrera, que se suma al hecho de haber logrado en 2024, apenas había asumido, la mejor campaña en toda su trayectoria en el Seis Naciones. Inglaterra era el único rival del Seis Naciones, certamen al que se sumó en 2000, al que la Azzurra nunca había podido vencer. Pasaron 32 partidos desde aquel primer enfrentamiento oficial en 1991, los 32 con derrota. Hasta que llegó Gonzalo Quesada para cambiar el curso de la historia. En el éxito por 23-18 en el Olímpico de Roma, con otra actuación world-class de Tomasso Menoncello, gestor de los dos tries de su equipo, Italia alcanzó su segunda victoria en este certamen. Si bien ya está fuera de la lucha por el título, quedó a un paso más de un nuevo logro. De vencer a Gales en Cardiff en la última fecha logrará por primera vez tres victorias en los 27 años que lleva emparejado con los mejores de Europa. Antes de que llegara Quesada, que hace dos años logró dos triunfos y un empate, sólo dos veces había alcanzado dos victorias en un mismo Seis Naciones, en 2007 y 2013. Entre 2015 y 2022 llegó a acumular 36 derrotas consecutivas. “Hemos dado otro paso hacia adelante. Ahora somos capaces de manejar también partidos tan intensos; sentíamos que teníamos la posibilidad de ganar, superamos el momento más difícil y volvimos al partido”, dijo Quesada en conferencia de prensa. “Inglaterra realmente nos complicó las cosas, jugando también al límite del reglamento. Cada vez que pudimos plasmar lo que habíamos preparado, hicimos puntos. En el segundo tiempo hicimos los cambios temprano y el banco entró muy bien; sabíamos que este banco podía marcar la diferencia. No era fácil, sobre todo porque nunca había habido tantas expectativas puestas sobre nosotros como esta vez”. Esta versión de Italia que conduce Quesada tiene dos diferencias marcadas respecto de versiones pasadas que insinuaron buenas intenciones. En primer lugar, una irrevocable vocación por un juego más dinámico y desplegado. Segundo, y más importante, fortaleza mental para pelear los partidos hasta el final. A los 15 del segundo tiempo, Inglaterra jugaba con uno más por la amonestación a Giacomo Nicotera y el apertura Fin Smith capitalizaba un penal forzado con el scrum acertando el envío para adelantar a los suyos 16-10. Pero la historia tenía preparado un guiño. El tradicionalmente granítico equipo inglés se derrumbó. La Azzurra olió sangre y tomó su oportunidad. Dos penales acertados por Paolo Garbisi para ponerse a tiro, dos amonestaciones para Inglaterra, desorientada: primero a Sam Underhill por embestir a un rival en el rostro, luego al experimentadísimo Maro Itoje por un penal muy inocente. El try de la victoria llegó en una jugada que parecía inofensiva. El apertura Garbisi ensayó un kick cruzado hacia el touch para el wing Monty Ioane (otra de las figuras), pero la pelota fue hacia atrás. Ioane igualmente la tomó, se sacó una débil marca de encima y habilitó a Menoncello que entró a toda velocidad y rompió un tackle antes de asistir la conquista del otro centro, Leonardo Marin. Quedaban nueve minutos en los que Italia se defendió con orden y agresividad. Hasta el minuto 55 el partido había sido anodino y se jugaba al ritmo que imponía Inglaterra: mucho uso del pie, jugadas de un solo pase, lucha en el punto de contacto y poco espacio para el error. Italia no había mostrado mucho más que un gran try con el sello de Menoncello, que partió al medio la defensa y apoyó tras una corrida de 40 metros. El centro, formó al lado de Ignacio Brex, recuperado de una lesión, volvió a ser decisivo y ratificó ser uno de los jugadores top de rugby mundial. Ni siquiera urgido por marcar puntos, con pocos minutos en el reloj, Inglaterra pudo cambiar el chip. Siguió insistiendo con acciones de juego cerrado o abusando del uso del pie. Después de dos derrotas seguidas, el clásico ante Escocia y la dolorosa goleada ante Irlanda en Twickenham, Steve Borthwick dispuso diez cambios (que luego fueron 11 por la lesión en