TheArgentinaTime

Giro en la política monetaria: para los analistas, el Gobierno apuesta a la tasa negativa y a dejar pesos en el mercado para impulsar la actividad

2026-03-22 - 23:20

Las tasas de interés en pesos cayeron con fuerza en las últimas semanas y ya se ubican por debajo de la inflación, un movimiento poco habitual que algunas consultoras describieron como el inicio de un giro en la política monetaria del Gobierno del presidente Javier Milei. En términos económicos, explicaron, el objetivo es claro: darle nuevo impulso al crédito, en un momento de creciente preocupación por la suba de la morosidad, en muchos casos a niveles récord, para apuntalar una actividad económica que se mantiene débil en los segmentos que dependen del mercado interno. Tras el pico de volatilidad previo a las elecciones legislativas de medio término de octubre de 2025 —cuando los rendimientos superaron el 100% nominal anual—, las tasas iniciaron un descenso acelerado: primero hacia la zona del 50% a fin de año y luego hasta niveles cercanos al 20% la semana pasada. La magnitud y velocidad de esa baja ya no responden sólo a una normalización, sino a un cambio en las condiciones financieras. La señal más clara aparece en el mercado de dinero. Según Quantum Finanzas, la tasa de las operaciones de rueda simultánea —uno de los principales instrumentos de referencia del Banco Central— se ubica en torno al 18/20% nominal anual, por debajo del 24,5% promedio de febrero y muy lejos del 32,9% registrado en enero. La tendencia se replica en el resto del sistema. Los depósitos mayoristas (Tamar) pasaron de niveles superiores a 33% a perforar 30%, mientras que las tasas activas se mantienen elevadas pero sin trasladar plenamente la baja del costo de fondeo. El resultado es un sistema más selectivo, con menor dinamismo del crédito y spreads más amplios. El fenómeno también se refleja en la curva en pesos. De acuerdo con LCG, las Lecap rinden entre 2,2 y 2,4% mensual, por debajo de una inflación cercana al 3%, lo que implica tasas reales negativas. En las últimas semanas, incluso, algunos tramos cortos comprimieron sus rendimientos desde niveles cercanos al 2,7% mensual a la zona del 2%, lo que refuerza la idea de un cambio más acelerado en las condiciones financieras. Así, el esquema pasó de rendimientos positivos durante buena parte de 2025 a niveles negativos en la actualidad. Detrás de este movimiento hay un cambio en la mecánica monetaria. La compra de dólares por parte del Banco Central —más de US$3600 millones en lo que va del año— implica emisión de pesos. Durante buena parte del programa, ese efecto fue compensado con esterilización para evitar presiones sobre las tasas y el tipo de cambio. En las últimas semanas, sin embargo, informes de Quantum, 1816 y Portfolio Personal Inversiones (PPI) coincidieron en que esa dinámica se moderó. El BCRA siguió absorbiendo liquidez, pero en menor magnitud, lo que incrementó los pesos en el sistema y presionó a la baja las tasas. “En otros momentos la reacción había sido la opuesta: retirar pesos y apretar las tasas. Esta vez, no”, señalaron desde Econviews. Ese cambio se refleja en la liquidez. Según PPI, el stock de operaciones de REPO a un día superó los $4,2 billones en la última semana y, aunque hacia el jueves bajó a la zona de $3,4 billones, se mantiene en niveles elevados. Para la consultora, ese volumen evidencia la abundancia de pesos que sigue presionando a la baja los rendimientos, en un contexto donde la liquidez excedente no encuentra suficiente demanda de crédito. Parte de esta dinámica también responde al comportamiento de los bancos: en un escenario de mayor morosidad y menor actividad, las entidades reducen el crédito al sector privado y canalizan más fondos hacia instrumentos del Tesoro, que además viene colocando deuda por encima de los vencimientos y acumulando depósitos en el Banco Central. Desde 1816 agregaron que las tasas de corto plazo se estabilizaron en torno al 20% en un contexto de liquidez holgada y curva comprimida, una combinación que sugirió que el mercado no esperaba un endurecimiento monetario en el corto plazo. En la misma línea, en Quantum señalaron que la caída de tasas convivió con menor dinamismo del crédito y una mayor selectividad del sistema financiero. En paralelo, los agregados monetarios mostraron un equilibrio más matizado. Entre diciembre y marzo, la base monetaria creció apenas 1,3% nominal, frente a una inflación cercana al 9%, lo que indicó que, en términos reales, la cantidad de dinero siguió siendo contractiva. La combinación de emisión por compra de dólares y absorción parcial configuró un esquema donde la liquidez aumentó en el margen, sin un desanclaje general. Para Econviews, el escenario combinó señales mixtas y dependió de la estabilidad cambiaria, al punto de definir el momento como un “veranito de tasas”. En los hechos, agregaron, “todavía es muy pronto para sentenciar, pero hay indicios de un giro en la política monetaria”. Desde una mirada conceptual, el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, planteó hace unas semanas que la Argentina todavía operaba bajo un esquema donde se “manejan cantidades” más que tasas, en un sistema financiero pequeño y poco profundo donde el canal de transmisión era débil. Un informe de la consultora internacional GRIT reforzó esa lectura y sostuvo que el equipo económico avanzaba “all in” en una estrategia de compresión de tasas reales para reactivar la economía, lo que el mercado interpretó como un cambio de enfoque en la política monetaria. Ese diagnóstico se cruzó con el deterioro del crédito. Según Moody’s, la calidad de los activos fue el principal desafío para los bancos. La morosidad total alcanzó el 5,5% a fines de 2025 —con un 9,3% en familias y 2,5% en empresas— y continuaría en aumento en el corto plazo, tras un período de tasas altas, caída del salario real y menor licuación de deudas. En ese contexto, la menor disposición de los bancos a prestar también contribuyó a la baja de tasas. A su vez, en abril la demanda de pesos suele aumentar por factores estacionales, como la liquidación del agro y el pago de impuestos, lo que podría dar un margen transitorio para sostener el esquema. Sin embargo, el escenario no estuvo exento de tensiones. La inflación se estabilizó en torno al 3% mensual y la caída de tasas ocurrió en un contexto de nominalidad aún elevada, mientras que el entorno internacional siguió siendo exigente para los activos emergentes.

Share this post: