Gerardo Milman, exmano derecha de Patricia Bullrich, consiguió un cargo en el Senado a pesar del veto de Karina Milei
2026-03-06 - 21:33
Pese a que Karina Milei vetó su nombre durante el armado de las listas para las legislativas del año pasado e impidió que ingresara al acto de jura de Alejandra Monteoliva como ministra de Seguridad, Gerardo Milman, exmano derecha de Patricia Bullrich, fue designado como planta transitoria en el Senado. Después de que la justicia archivara la causa en la que se lo investigaba como presunto autor intelectual del atentado a Cristina Kirchner, Milman consiguió un nombramiento en la Cámara alta, gracias a la ayuda de Bullrich, jefa del bloque de La Libertad Avanza (LLA). El nombramiento de Milman ya figura en la lista del personal del Senado, con el número de legajo 28982 y la categoría A-1, como consignó ayer LA NACION. Si bien el sueldo tiene diversos componentes, por lo que puede variar en función de la antigüedad en el Estado o los estudios -si cuenta o no con título universitario-, el exdiputado nacional cobraría alrededor de tres millones de pesos. Al ser planta transitoria, cuenta con los beneficios de un empleado en relación de dependencia, como vacaciones, aguinaldo y aportes. Milman había sido objetado por la hermana de Javier Milei y titular de LLA a nivel nacional. Durante la negociación del año pasado por el cierre de listas, Bullrich intentó proponerlo como candidato a diputado nacional para garantizarle la continuidad en el Congreso al dirigente con pasado en el GEN, de Margarita Stolbizer. Sin embargo, se topó con la negativa de Karina Milei. En diciembre último, “El Jefe” también bloqueó el ingreso de Milman al acto por la jura de Monteoliva como ministra de Seguridad que se realizó en la Casa Rosada. El exasesor de Bullrich tiene diálogo con Milei, peor nunca pudo establecer un vínculo con la secretaria general de la Presidencia. Ese día, según relataron testigos, Milman se retiró furioso del lugar. El exiliado Milman supo ser la sombra de Patricia Bullrich durante más de seis años. Fue su mano derecha en el Ministerio de Seguridad a lo largo de la gestión de Mauricio Macri. Y luego, con el desembarco de Bullrich a la conducción de Pro a fines de diciembre de 2019, se convirtió en un operador todoterreno de su jefa política. Pese a que Mauricio Macri recelaba su figura, fue el arquitecto de la estrategia para enfrentar a Horacio Rodríguez Larreta y edificar el sueño de un proyecto presidencial. Ningún acuerdo se cerraba sin pasar el filtro de Milman. Sin embargo, el 23 de septiembre de 2022 marcó un punto de inflexión en su vínculo con Bullrich. Ese día Jorge Abello, un asesor del bloque kirchnerista en Diputados, que tenía un rol marginal en la política de Santa Fe, se presentó en los tribunales federales de Comodoro Py y declaró que el 31 de agosto, dos días antes de que Fernando Andrés Sabag Montiel intentara dispararle en la cabeza a Cristina Kirchner en la puerta de su casa en Recoleta, había escuchado una conversación entre Milman y su entonces asistente Ivana Bohdziewicz en el bar Casablanca, ubicado a metros del palacio del Congreso. Según Abello, quien acudió a la Justicia más de veinte días después del episodio, Milman habría dicho: “Cuando la maten, voy a estar camino a la Costa”. A partir de ese día, Milman quedó en el ojo del huracán. Y, pese a que la jueza María Eugenia Capuchetti, a cargo de la causa por el intento de asesinato contra Cristina Kirchner que llegó ayer a juicio, descartó la versión y denunció por falso testimonio a Abello, quien pasó por distintos sectores del PJ hasta recalar en La Cámpora, Milman vivió un exilio político. Fue corrido de la mesa chica de Bullrich, quien no le perdonó las “desprolijidades” en torno a las contrataciones de asesores en Diputados y requería hacer un control de daños en la antesala electoral. Desde ese momento, Milman argumentó que fue víctima de una supuesta operación del kirchnerismo que habría sido pergeñada para pegarle en la línea de flotación al proyecto presidencial de Bullrich, por entonces la candidata de Juntos por el Cambio más competitiva en las encuestas. En octubre pasado, la jueza María Eugenia Capuchetti archivó la causa contra Milman en la causa que investiga si hubo autores intelectuales en el atentado a Cristina Kirchner de 2022. Poco después, la magistrada indagó a Abello, el testigo que había acusado al diputado de anticipar el atentado en un bar cercano al Congreso. La situación procesal de Abello no fue resuelta aún. Interviene la fiscalía de Carlos Rívolo. Semanas atrás, en el marco de esa causa, Capuchetti citó a indagatoria al exdiputado kirchnerista Marcos Cleri. Cleri quedó involucrado en la investigación por un mensaje de texto que habría recibido de Abello, aunque eso pudo ser constatado por la Justicia. Tras sufrir un fuerte desgaste por las denuncias y la presión del kirchnerismo para que se investigue su supuesta participación en el intento de magnicidio de la expresidenta, Milman se mantuvo en el ostracismo durante meses. Fue marginado de la mesa chica de Bullrich, pero se mantuvo como un miembro fiel del grupo de la exministra. Ella lo aconsejó y le habría ayudo a pagar los honorarios de sus abogados. Con la llegada de Milei a la Casa Rosada, Milman volvió a tener protagonismo en discusiones en comisiones de Diputados. Es vicepresidente de Deportes y secretario de Mercosur. “No tengo ninguna denuncia, menos estoy imputado, mucho menos procesado y ni hablar de condenado. Y todas las pruebas llevadas adelante en el expediente, aun sin ninguna de estas categorías, dieron favorables a mi persona”, despotricó en una discusión con Germán Martínez, jefe de la bancada de Unión por la Patria, en pleno debate de las reformas económicas de Milei en el recinto. En Pro afirman que las denuncias y hostigamiento público de referentes del kirchnerismo le pasaron factura en su salud.