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Gabriel Lucero, el primer eliminado de Gran Hermano: a quién extraña, con quién se llevó mal y por qué dice que subestimó la casa

2026-03-04 - 20:53

Gabriel Lucero fue el primer eliminado de Gran Hermano Generación Dorada, el reality de Telefe. Y dice que se lo esperaba porque cometió la torpeza de contar que se quería ir y le cumplieron el deseo. En diálogo con LA NACION el humorista, dibujante y creador de contenido cuenta cómo fueron sus días en la casa más famosa de la televisión, revela a quién extraña y con quién no se llevó nada bien. Y habla también de Gente rota, la serie de animación de su autoría que fusiona audios con dibujos y tiene millones de visualizaciones. -¿Por qué entraste el reality? -Me anoté en broma cuando me enteré que convocaban a gente de las redes. Y para el casting mandé un video viejo que había hecho en chiste, pensando que no me iban a llamar. Es una de esas cosas que hacés queriendo y sin querer. Me llamaron y fui al primer casting pensando que no iba a quedar, y así fue con todos los castings. Terminé entrando sin pensar que iba a suceder. Fue algo muy inconsciente. Soy una persona tímida y no soy muy fácil para la palabra. -¿Cómo fue la experiencia esta semana en la casa? -Para mí fueron como siete meses porque el tiempo se estiraba mucho. Fue muy pesado y muy lindo a la vez. Tuvo momentos en los que pensaba que no me quería ir nunca más y otros que sabía que no soy la persona indicada para estar ahí. Pasás por muchos estados anímicos y hay que estar muy concentrado. Y cuando tenés ganas de irte no tenés que decirlo. Hay que aguantar y no dejar ver que bajás los brazos. -¿Fue lo que te pasó? ¿Bajaste los brazos? -Creo que la gente percibió que yo me quería ir, o por lo menos lo que se vio, y me dio el gusto. -¿Pensabas que ibas a ser el primer eliminado o tenías ilusión de seguir? -Como soy muy pesimista le decía a todo el mundo que me iban a nominar primero. Si hay algo que no tengo es optimismo pero, obviamente, hice lo posible para dar el contenido que yo podía dar. Y no sirvió, pero juro que di todo. Entré pensando también que iba a haber más tiempo para desarrollar la personalidad dentro de la casa, y todo fue muy de golpe. Creo que si hubiera tenido más tiempo, seguramente hubiera podido mostrar un personaje un poco más gracioso, con alguna ironía, con un poco de humor negro. Pero no pude. Así salió Lucero -¿Qué otra cosa hubieras hecho diferente? -Me hubiera preparado mejor mentalmente antes de entrar porque necesitás tener más herramientas para manejar la ansiedad, el encierro, las peleas. Yo creo que me faltó prepararme para estar ahí. Lo subestimé. -¿Cómo fueron estas primeras horas afuera de la casa? -Recién me estoy acomodando. Tengo una especie de miedo de salir a la calle. Y miedo de ver las redes; no quiero agarrar el celular. Sé que me van a matar diciendo que no jugué, o acusándome de planta y todas esas cosas. Entonces, prefiero estar más armadito antes de ver nada. Todavía no vi a mi pareja, Francisco, ni a mi madre, a quien también la tenía muy presente en la casa. Ella no quería que entrara porque no quería verme sufrir. Me conoce más que yo (risas). Y cada vez que yo sufría, pensaba “ojalá no me esté viendo”. -¿Hay algo que extrañas a poquitos días de haber salido? -Sí, y es rarísimo. Primero es raro ver el programa desde afuera, cuando yo estuve ahí. Y extraño a algunas personas. No soy alguien muy sociable ni tampoco lloro, y en la casa he llorado y he abrazado a personas que me contuvieron. Nunca sentí tanta cercanía con gente como sentí en la casa. Extraño a Yipio, por ejemplo; para mí es de las mejores personas que están en la casa. La despedida de Lucero -¿Y cómo te llevaste con Andrea Del Boca? ¿Pensás que está haciendo un personaje? -Sé que la cuestionan mucho, y no sé lo que se ve afuera de ella. No sé si está haciendo un personaje pero la verdad es que importa poco eso porque que alguien te contenga, aunque sea actuado o fingido o por manipulación, se agradece mucho. Andrea me hizo sentir un poco menos afuera de la casa. Me hizo sentir bien, y eso es muy valioso. -¿Y quién te cae mal en el juego? -La persona que me eliminó, Yanina (Zilli). No me caía bien. Entró jugando de una forma que pensé que era muy obvia. Se notaba que venía a buscar pelea y creí que no iba a gustar, pero gustó. De todas las personas de la casa, era la única con la que sentía ganas de alejarme; me daba nervios tenerla cerca. Había gente que me caía mal o bien, pero también es lógico porque se trata de un juego. Inclusive Brian (Sarmiento) no me cae mal. Con Yanina fue la única que sentí algo más allá del juego. No sé por qué. -Tus series animadas con audios de WhatsApp tienen millones de reproducciones, ¿cómo nació Gente rota? -Cuando salí del secundario trabajé de lo que podía. Dibujé siempre, pero el laburo de dibujante casi no existe. Fui empleado de comercio muchas veces y cada vez que podía hacía un trabajito dibujando para un par de libros para chicos. Trabajé en empresas que hacían videojuegos online y a aprendí a animar de forma autodidacta. La única forma que yo tengo de aprender es a la fuerza. Necesito saber animar, pues lo aprendo. Necesito saber dibujar, aprendo. De otra manera no aprendo. Y hace nueve años empecé a hacer Gente rota. Y fue mágico que haya pasado. Fue una segunda oportunidad. Es como no trabajar. Por momentos siento que tengo un hobby por el que me pagan. Gano dinero haciendo lo que tengo ganas de hacer y sin jefe. -¿Cómo es la dinámica de trabajo? -Escucho todos los audios que pueda. Muchos por día hasta que aparece uno que me gusta. Después diseño los personajes o ya tengo pensado algunos que esperan su momento. Y ahí empieza la animación. El audio es la inspiración para el dibujo. Me mandan muchísimos audios por las vías de contacto que tengo en mis redes. Pero hay que elegir entre muchos y cada vez es más difícil porque las temáticas se repiten después de nueve años. Hay cosas graciosas que ya están hechas o cosas que son cancelables, también hay otras que tenés que proteger más la identidad de la persona que habla, por las dudas. Al principio podía poner cualquier cosa porque era menos la gente que lo veía. Hoy, mi último trabajo sobre therians fue antes de entrar a la casa y tuvo más de cinco millones de reproducciones. -¿Tenés otros hobbies? -Voy al gimnasio, me gusta la natación, pero son hobbies no profesionales. Soy un tipo tranquilo y paso mucho tiempo escuchando audios y dibujando. Hace un tiempo hice tres videoclips para Sebastián Yatra y uno para Alejandro Lerner, pero son trabajos muy esporádicos.

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