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Francia campeón del Seis Naciones: la poesía, la ciencia de la complejidad y el método de Galthie

2026-03-18 - 13:50

Georges Hébert era un joven oficial de la Marina francesa destinado en la ciudad de Saint-Pierre, en la isla de Martinica. Saint-Pierre era conocida como “el París del Caribe”, una joya cultural y estética. El 8 de mayo de 1902, el volcán Monte Pelée entró en erupción de forma devastadora matando a casi 30.000 personas. Hébert fue enviado a coordinar las tareas de rescate. Lo que vio lo marcó para siempre: observó a personas civilizadas, cultas y elegantes que, ante el caos, quedaban paralizadas. No sabían saltar un obstáculo, no tenían fuerza para trepar a un muro, no podían nadar tramos cortos o cargar a un herido. En contraste, notó que los pocos que lograban salvarse o ayudar a otros eran aquellos que mantenían una agilidad natural, los habitantes de zonas menos “aburguesadas”. Hébert regresó a Francia con una obsesión: el sistema educativo estaba criando ciudadanos débiles. Se dio cuenta de que la gimnasia de la época (rígida, estática, de exhibición) no servía para la vida real. Fue así que creó el “Methode Naturelle” (Método Natural) , cuyo lema era “Ser fuerte para ser útil” y hacía énfasis en practicar los 10 tipos de formas de locomoción: marcha, carrera, salto, cuadrupedia, trepada, equilibrio, lanzamiento, levantamiento, defensa y natación. De todas esas, quizá solamente dos no están presentes en el rugby, aunque la semifinal de Sudáfrica ‘95 entre Francia y los locales fue un escenario propicio para la natación. Años más tarde, David Belle, un adolescente de los suburbios de París, intentando encontrar un sentido a su existencia, halló en el entrenamiento de su padre, Raymond, que había sido formado en el ejército bajo el Methode Naturelle, y fue dando forma a uno de los fenómenos deportivos de los años ‘90. La palabra Parkour proviene del término Parcours du combattant. En el ejército francés, el entrenamiento de obstáculos se denomina “parcours du combattant” (recorrido del combatiente). Este es el circuito clásico de vallas, muros, cuerdas y fosas diseñado para endurecer y agilizar a los soldados y es parte de la herencia de Hebert. Antes de llamarle Parkour a esa disciplina donde el atleta atraviesa un camino tomando decisiones en el momento en base a lo que sucede en el escenario, David Belle y sus amigos llamaban a eso que hacían “El arte del desplazamiento”. La escuela francesa de rugby En los años ‘80 venía a la Argentina un francés llamado Pierre Villepreux, un docente del juego que consideraba que el deporte es un sistema vivo donde el jugador debe resolver problemas. Cada entrenamiento de Villepreux era justamente la presentación de un problema. Por ejemplo, que jugaran 20 jugadores por lado sin explicar demasiado. Al notar las dificultades, hacía una pausa para preguntar a los jugadores cuáles eran los problemas con que se encontraban. Una especie de acertijo kinético que los llevaba a revisar desde lo que habían experimentado con el cuerpo pasándolo por la razón. Volvían a entrenar y notaba algún cambio en el que el juego empezaba a fluir. Otra pregunta: ¿Cómo pueden resolver? Vuelta al juego que era cada vez más fluido. Entonces agregaba una regla y cambiaba el escenario de tal manera que los jugadores no se acostumbraran a pensar de una sola manera, sino que pudieran justamente amoldarse al contexto. El rugby es la gestión del caos, decía Villepreux. Por eso el entrenamiento debe ser más difícil que el partido. De esa manera, el sistema nervioso y el cerebro pueden adaptarse a escenarios complejos. Si el cuerpo es un sistema vivo, el juego también lo es. Villepreux no comulgaba con los “ejercicios”, que tenían más que ver con el método sajón, al cual veía como estructurado y poco realista. Los Drills estructurados tienen que ver con escenarios controlados que no consideran las múltiples variables que el deporte ofrece. Los mismos sajones lo tildaban de intelectualizar demasiado el rugby. Otro intelectual del rugby es Fabién Galthié, el actual entrenador de Francia campeón del 6 Naciones. Una leyenda como medio scrum en los ‘90, en aquél equipo que tenía a Abdel Benazzi, la Pantera Emille N’Tmack. Y sobre todo fue el capitán del equipo que en 1999 sorprendió al mundo ganándole a los All Blacks, que tenían un superequipo con Jonah Lomu incluido. La primera y única vez que vi a Fabién Galthie entrenar fue en Herzogenaurach, una pequeña ciudad en Alemania, la sede de la casa central de Adidas, por aquél entonces sponsor de los Pumas. Era el año 2008 y Santiago Phelan recién comenzaba su camino como entrenador del seleccionado. En ese entonces tuvo como consultor y asistente al actual entrenador del seleccionado de Francia. El entrenamiento, mayormente dirigido por el francés, fue exactamente lo que describí sobre Pierre Villepreux. Había una propuesta de juego y él dejaba que los problemas salieran a la luz y fueran evidentes. Entonces paraba el entrenamiento y nos hacía preguntas. Hicimos eso un buen rato. No recuerdo que hubiéramos resuelto algún problema puntual. Pero si me acuerdo del dinamismo de la práctica y de esa continua interacción entre el entrenador y los jugadores. El arte de Dupont y Cía. París, 14 de marzo de 2026. Pasaron cuarenta minutos del mejor rugby de los últimos años. Inglaterra venía jugando un rugby lento en todo el torneo de las 6 Naciones y como consecuencia de ello quedar muy lejos de la disputa, pero en este primer tiempo a fuerza de presionar a Francia consigue terminar arriba. Su planteo, mucho más dinámico, no dejó de ser una muestra clara de cómo les gusta jugar a los ingleses. El comienzo del segundo tiempo, con el resultado 27 a 24 en favor de los visitantes, promete. Y cumple. En el primer minuto de la segunda parte, Francia recupera la pelota para jugar dos puntadas en el centro de la cancha intentando meter a los defensores rivales en un embudo. Lo consigue. Antoine Dupont juega un pase corto a un apoyo atacando cerca del ruck y consigue un quiebre que dice a Inglaterra que se vaya preparando para sufrir. En el apoyo Atisogbé recibe y avanza más metros y luego Charles Ollivon, ese fantástico número 8, recibe para provocar lo inevitable. Cuando cae al suelo, toma una decisión clave en la jugada: en lugar de disponerla para un ruck, algo que retrasaría un poco el avance, da directamente un pase a Dupont, que ya estaba encima. Dupont, que es como el sol, y aunque no lo veamos siempre está, aparece para darle un pase largo a Louis Bielle- Biarrey, que marca su tercer try en el partido y pone de vuelta a Francia adelante en el marcador. Unos minutos más tarde, otro quiebre de los franceses termina con penal a favor a 5 metros. Y Dupont, que parece haber inventado todos los atajos de este deporte, que parece determinado a quitarle todo vestigio burocrático al rugby, juega rápido y da un pase de 15 metros a Atosogbé para confirmar con puntos ese pasaje de dominio. Para entender el juego de Francia, la escuela de entrenamiento de Galthié y Villepreux, es bueno ver las repeticiones desde arriba. Uno ve jugadores dibujando bucles con sus carreras, y también ve pases sin fin. Parece como si para ellos ir al suelo y formar un ruck es una aberración. En algunas jugadas, los franceses hacen cosas que ya no se veían en el juego, como dar más de 6 o 7 pases seguidos. El rugby de hoy se ha transformado, en general, en un juego donde hay máximo 3 pases en una fase. El de los campeones del 6 Naciones es una reconversión del rugby de los ‘70 y ‘80 con el aporte de la ciencia del deporte. Francia juega como si estuviese practicando Parkour, pero además cansa a sus rivales por correr más, por golpear más, por defender más fuerte. Marchand, el hooker, Ollivon, el octavo, Dupont y Jalibert los conductores y Ramos, el pateador, son la columna vertebral de un equipo que es una combinación perfecta entre caos y orden. Esa columna vertebral le da dirección al juego de obtención, y claridad al ataque. A su vez, una vez desordenado el juego, en Francia todos se adaptan. Es una característica del rugby moderno, mucho más acentuada en Francia que tiene un potencial ofensivo muy grande. El resumen de la victoria francesa Pero también se ha transformado en una defensa sólida y ahí está la apertura también de Galthié, que convocó dentro de su staff a un inglés especialista en el tema. Shawn Edwards proviene del Rugby League y aportó con su conocimiento en el juego sin pelota a la dinastía de Wasps y luego al Gales de Gatland que ganó varias veces el 6 Naciones. Como un científico y un artista, Galthié mezcló lo mejor de ambas escuelas. Me inclino a pensar que su cabeza funciona un poco más cómo lo segundo. Me convenció cuando vi el documental sobre el torneo europeo y en un tono pausado, reflexivo, como si estuviese recitando una oda al deporte, dice que el rugby es poesía en movimiento. Quedará para las conversaciones que están obsesionadas con los rankings y las candidaturas saber si Francia puede realmente pretender dominar el rugby mundial. Es una conversación válida, claro. También es válido preguntarse si es más importante el Campeonato o la belleza. ¿Cuál es el fin de cada una? Villepreux quizá diría que si cualquiera de las dos sirve para pensar entonces son útiles. Y si pensar es otra forma de hacerse fuerte, Hebert también diría lo mismo.

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