Eutanasia: la palabra de la semana, desde La Odisea hasta el caso de Noelia Castillo Ramos
2026-03-27 - 15:21
“Por fin puedo descansar”. Estas palabras a modo de despedida le dijo a la televisión española Noelia Castillo Ramos, de 25 años, poco antes de terminar con su vida voluntariamente. La joven catalana sufría, desde 2022, una paraplejía que afectaba el 74 por ciento de su cuerpo y padecía intensos dolores. Por ello, Noelia insistió en la justicia para acceder a una muerte digna, algo que ocurrió finalmente el pasado jueves por la tarde. Su caso despertó la atención del mundo y generó un intenso debate en torno al derecho de las personas para disponer de su propia vida. Y su propia muerte. Y una palabra estuvo en boca de todos: eutanasia. La palabra de la semana: eutanasia Este término proviene del idioma griego, y de su etimología se desprende un significado: “la dulce muerte”, o la “buena muerte”. La palabra se compone de dos elementos: por un lado eu, que indica “bueno”, “bien”, “fácil” o “dulce”; por el otro thanatos, que es la muerte. Homero e Hipócrates De modo que el procedimiento que utilizó Noelia para llegar a su postrero descanso, en términos etimológicos, significa literalmente “una muerte dulce”. Pero en tiempos de la antigua Grecia el término no tenía que ver con la intervención médica en el proceso del fin de la vida, sino más bien con morir de una manera tranquila, especialmente sin un proceso de sufrimiento y degradación. Ya hay una referencia a este deceso sin dolores en el canto XI de La Odisea (escrita entre el 800 a.C y 700 a.C) de Homero: “Y entonces te llegará la muerte fuera del mar, una muerte muy suave que te consuma agotado bajo la suave vejez”. Con respecto a la relación de la medicina con la eutanasia, sin salir del universo griego, vale decir que Hipócartes (460 a.C-370 a.C), considerado por muchos el padre de la medicina, se oponía a que sus colegas ayudasen a las personas a alcanzar esta buena muerte. “A nadie le daré una droga mortal aún cuando me sea solicitada, ni daré consejo con ese fin”, escribió el galeno en su icónico juramento. Pero a su vez, para los primeros filósofos estoicos, que también habitaron la antigua Grecia poco después que Hipócrates, la eutanasia era una muerte racional y valiente. No tenía una carga negativa. Qué dice la Real Academia Muchos siglos después, el filósofo Francis Bacon volvía a poner esa palabra en relación con la medicina. Él pensaba que el médico no solo debía curar a sus pacientes, sino también, llegado el caso, al perderse toda esperanza de vida, ayudarlos a tener una muerte “fácil y apacible”. En la actualidad, el término es definido por la Real Academia Española con dos acepciones que hacen honor a la historia del término. La primera de ellas es: “Intervención deliberada para poner fin a la vida de un paciente sin perspectiva de cura”; la segunda acepción es: “Muerte sin sufrimiento físico”. Por último, para terminar de precisar el sentido de esta palabra tan mencionada en los últimos días, vale diferenciar la eutanasia de la muerte o el suicidio asistido. En el primer caso, el médico es quien provee los medios y ejecuta el procedimiento letal. En el segundo, en cambio, el profesional aconseja y facilita los medios, pero es el paciente el que realiza el acto que acaba con su vida. Para finalizar, existe una palabra que funciona como el antónimo exacto de la eutanasia. Se trata de la distanasia, que refiere a la prolongación innecesaria del sufrimiento de una persona con una dolencia terminal. Es el alargamiento de la vida con intervención médica que no tiene en cuenta, o no pone en el centro, la calidad de vida del paciente.