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Estuvo medio año presa y perdió su casa: un algoritmo la encontró parecida a alguien y le robó su vida

2026-03-18 - 14:50

Angela Lipps, una mujer de 50 años residente de Tennessee, Estados Unidos, jamás imaginó que un error de una inteligencia artificial le costaría su libertad, su casa y hasta su mascota. Su historia, que ha conmocionado a la opinión pública estadounidense, es un crudo recordatorio de los peligros de confiar ciegamente en la tecnología de reconocimiento facial dentro del sistema de justicia penal. Una pesadilla que comenzó entre pañales El 14 de julio de 2025, la vida de Lipps dio un vuelco drástico cuando agentes federales armados se presentaron en su hogar en Tennessee mientras ella cuidaba a cuatro niños pequeños. Fue arrestada a punta de pistola y acusada de ser una fugitiva de la justicia de Fargo, Dakota del Norte, a 1600 kilómetros de distancia. Se le imputaban cuatro cargos de robo y cuatro de uso no autorizado de información personal vinculados a una red de fraude bancario organizado. Lipps, quien nunca había estado en Dakota del Norte ni había viajado en avión en su vida, pasó casi seis meses tras las rejas. Durante su encarcelamiento inicial de cuatro meses en Tennessee, permaneció sin derecho a fianza a la espera de su extradición. Al no poder trabajar ni pagar sus cuentas desde la prisión, Lipps perdió su casa, su vehículo y hasta a su perro, según le explicó a Inforum. Incluso le negaron el uso de su dentadura postiza durante los 108 días que estuvo detenida. Sesgo de automatización El origen del error radicó en una serie de fraudes bancarios ocurridos en Fargo entre abril y mayo de 2025, donde una sospechosa utilizó una identificación militar falsa para retirar decenas de miles de dólares. La policía de Fargo utilizó un software de reconocimiento facial para analizar las imágenes de las cámaras de seguridad de los bancos, las cuales eran de muy baja calidad. El programa arrojó una coincidencia estadística con el rostro de Angela Lipps. La verdadera falla, sin embargo, no fue solo técnica sino humana. Los investigadores incurrieron en lo que expertos llaman “sesgo de automatización”: la tendencia a aceptar la respuesta de una máquina como una verdad absoluta. Un detective revisó la licencia de conducir y el perfil de Facebook de Lipps, concluyendo que su peinado, facciones y tipo de cuerpo coincidían con la ladrona del video. Basándose únicamente en este análisis superficial y en la alerta del software, se emitió la orden de arresto sin comprobar si Lipps tenía algún vínculo físico con Dakota del Norte. La resolución y el amargo regreso El caso solo comenzó a destrabarse cuando Angela Lipps finalmente compareció ante un tribunal en Dakota del Norte y contó con la representación de un abogado de oficio, Jay Greenwood. Tras una investigación que la policía omitió, el abogado obtuvo los registros bancarios de su cliente. Los documentos demostraron que, en las mismas fechas y horas en que se cometían los fraudes en Fargo, Lipps estaba a más de 1900 kilómetros de distancia, en Tennessee, realizando depósitos, comprando pizza y pidiendo comida a domicilio. Ante la evidencia irrefutable, los cargos fueron retirados el 24 de diciembre de 2025. No obstante, su liberación fue agridulce: Lipps fue liberada en Fargo en pleno invierno, vestida con ropa de verano y sin recursos para volver a casa. Gracias a la ayuda de ONGs y abogados locales, logró regresar a Tennessee para encontrarse con que lo había perdido todo. Hasta la fecha, Lipps sostiene que nadie en el Departamento de Policía de Fargo se ha disculpado con ella. Su caso ha reavivado el debate legislativo sobre el uso de la IA en la seguridad pública, con legisladores como el senador Tim Mathern calificando el incidente de “desgarrador” y exigiendo auditorías sobre los niveles de encarcelamiento basados en estas tecnologías.

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