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Estiman una caída en las ventas de libros de hasta el 20% y las distribuidoras tienen problemas para cobrar

2026-03-19 - 14:10

La crisis por la caída del consumo ya golpea las puertas de los grandes grupos editoriales y de las distribuidoras, que tienen dificultades para cobrar a los libreros, a su vez afectados por el aumento de costos y, desde 2025, por la baja sostenida en las ventas de ejemplares cuyos precios, por si fuera poco, resulta elevado para los bolsillos de los lectores argentinos. El porcentaje interanual de la caída en las ventas enciende la alarma: desde las cámaras del sector lo ubican entre el 10 y el 20%. Los más afectados son, por ahora, los que tienen menos recursos financieros para resistir: los sellos y las librerías independientes, con escaso acceso al crédito. La hija: el último misterio de Goya se llama Rosario Weiss “La caída de ventas fue pronunciada en 2024, y desde ese momento no se recuperó, salvo en momentos puntuales que dependen del contexto y condiciones de cada librería -dice el librero Edio Bassi de Fedro, en San Telmo-. Para nosotros, este fue el peor verano de nuestros veinte años, con un 20% abajo en promedio. El problema es la cantidad de meses que el consumo local está muy ajustado; ya son muchos y hay que tener espalda para aguantar”. “Se hace cuesta arriba porque pagamos fortunas de luz, de agua, que se cobra por superficie y no por consumo, más todo el tema salarial, los alquileres; el margen que nos queda es cada vez menor”, dice Ecequiel Leder Kremer, de Hernández, librería que este año celebra su septuagésimo aniversario. Desde hace unos años, la intermediación de las plataformas de ventas ha avanzado mucho, colocándose entre la librería y el comprador. Mercado Libre, por ejemplo, les cobra a los libreros una comisión que alcanza el 13,5% del precio de venta al público. La mitad de las ventas de las librerías se hace por medio de esa plataforma. “Lectores habituales que venían una vez por mes ahora lo están haciendo más espaciado y se siente una pequeña merma”, comenta a LA NACION Tamara Cefaratti, de Vuelvo al Sur. Cecilia Fanti, de Céspedes, confirma una caída del 20% interanual en las ventas. “La tendencia ya se dejaba ver en diciembre, cuando cayó a pesar de la temporada de las Fiestas -dice-. En muchos casos, progresivamente se va ahogando la estructura hasta que hay que tomar una decisión: cuánto tiempo podés trabajar, saliendo hecho; cuándo podés perder plata y qué podés hacer para mitigar la situación”. Las listas de precios de los libros llegaron con aumentos en marzo. Si bien hay valores para todos los públicos y bolsillos, la lectura dejó de ser un hábito entre los argentinos y se nota la ausencia de campañas institucionales y oficiales sostenidas en el tiempo. Ningún actor del mercado editorial espera nada del Gobierno, abocado a otras instancias de la “batalla cultural”. En su cuenta de X la editorial y distribuidora Blatt & Ríos informó que hay “problemas serios” en la cadena de pagos. “Las librerías vienen de malos meses, no alcanzan a cubrir sus gastos y se financian con los proveedores. Las facturas se acumulan y alguien, en el fondo, se tiene que financiar con los bancos”, postearon los responsables del emprendimiento días atrás. No paro de hablar con librerías que están desesperadas por la situación económica. Algunas con más recorrido, otras con menos. Hay mucha angustia, incertumbre. No sé qué va a pasar. — Blatt & Ríos (@BlattyRios) March 12, 2026 “La gente no está entrando en librerías y eso claramente repercute en las ventas y en la posterior cadena de pagos -sostiene el presidente de la Cámara Argentina del Libro, el editor Juan Manuel Pampín-. Hoy, para una industria financiarse con las tasas bancarias es imposible. La producción editorial está bajando de forma notable; hay novedades, pero sigue bajando lo que nosotros dimos en llamar ‘tirada de moda’, que es la que más se repite y eso imposibilita hacer un reparte acorde a la cantidad de librerías”. La Cámara Argentina de Publicaciones estima una caída en las ventas del 10% en promedio. “Se ve que hay mucha variación, incluso hay quienes dicen que están igual que en 2025′′, revela otra fuente. La crisis también golpea a las liberías de usados. “La situación es malísima -resume Hernán Lucas, de Aquilea-. Respecto del año pasado vengo un 50% abajo. Después de pagar lo básico, a la gente no le queda resto para consumir. La otra vez me comentaba un colega que tiene su negocio en una avenida principal, y abre todos los días rigurosamente a las diez de la mañana, que hubo un día en que hizo la primera venta a las cinco de la tarde. A cada rato me viene a la cabeza la frase de un librero cordobés, que registré en mi libro Música para librerías: ‘De día no pasa nada y a la tarde afloja un poco’”. Desde finales de 2025, varias distribuidoras de libros tienen más dificultades para cobrar que hace un año y registran una disminución en las liquidaciones mensuales por consignaciones de libros. “Hay que llamar mucho por teléfono, hacer gestiones -dice el responsable de una de ellas-. Esto no es igual para todas las empresas. La capacidad de cobro de Random House o de Planeta, por ejemplo, es muy superior a las de otras”. Las distribuidoras -con gastos de personal, depósito y logística- son las que se ocupan de llevar las novedades y otros títulos de los catálogos a las librerías bajo distintas formas de comercialización (venta o consignación); algunas representan también sellos extranjeros de España, Chile, Uruguay o México. Las editoriales locales hacen entre un 60 y un 65% de descuento a las distribuidoras, mientras que estas a las librerías, un descuento que va del 30 al 50% sobre el precio de venta al público. Hay algunas excepciones, entre ellas, la librería de la editorial Eudeba frente a Plaza Congreso. El gerente general, Luis Quevedo, cuenta que comenzaron 2026 vendiendo más que a inicios del año pasado. “Especialmente en la página web -dice-. En febrero estuvimos muy arriba, pero es un mes de bajas ventas para nosotros. El inicio del cuatrimestre superó dos veces las ventas del inicio del cuatrimestre pasado”. Pero una golondrina no hace verano.

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