“Estás sintiendo algo”: una experiencia íntima con Andy Warhol, James Turrell y otros grandes artistas
2026-03-27 - 18:51
“Entren en grupos pequeños, no más de tres personas. Y quédense unos minutos hasta que se acostumbre la vista: ahí es cuando aparece la obra”, recomienda Adriana Rosenberg, presidenta de Fundación Proa. De esa manera invita a los periodistas presentes a descubrir una instalación lumínica de James Turrell, uno de los nueve artistas clave del arte contemporáneo de la segunda mitad del siglo XX reunidos en la muestra Penumbra: Dia Art Foundation, que ella considera “histórica” para esta institución que está por cumplir tres décadas. Rafael reclama el trono del Renacimiento en una monumental exposición en el Metropolitan El estadounidense con museo propio en Bodega Colomé, en Salta, integra el trío más conocido en la Argentina de esta exposición colectiva junto con Andy Warhol y Félix González-Torres, quienes protagonizaron otras individuales en Malba. Además de obras suyas, desde mañana a las 17 hasta principios de agosto se exhibirán en La Boca las de otras seis importantes figuras que debutarán ante el público porteño: Richard Serra, John Chamberlain, Robert Irwin, Walter De Maria, Tehching Hsieh y Agnes Martin. “Desde la transparencia de la cortina de González-Torres hasta los colores cambiantes de Martin, los brillos de las luces en Chamberlain, la forma en la que se comporta el color en Warhol o las sombras se proyectan en las maquetas de Serra, hay una materialidad tan presente a través de texturas, de luces, de juegos de colores, que no hay que tener un conocimiento preestablecido para poder establecer una relación muy clara y muy potente con estas obras”, observó por videollamada desde Nueva York Humberto Moro, cocurador junto con Ella den Elzen y la actual de David Lamelas en Dia Chelsea. Esta generación de artistas minimalistas y conceptuales, agregó, en la década de 1960 estaba “rompiendo con el expresionismo abstracto, con ideas de representación y también con la idea de la desmaterialización del arte, de la democratización del arte, de qué podía ser arte y qué no. En ese momento se usaban materiales industriales, metal, luz y vocabularios que tenían que ver mucho más con la percepción que con la forma”. De ahí lo apropiado del título Penumbra, una palabra que según él significa lo mismo en más de una docena idiomas, que alude a una “zona de negociación” entre la luz y la sombra. Un juego que se vuelve muy evidente en la pieza de Turrell, una adquisición reciente de Dia y la primera del artista en su acervo, que requirió sus propios acuerdos. “Es muy difícil que el estudio de Turrell acepte presentaciones temporales. Tuvimos que garantizar las condiciones óptimas de exhibición”, explicó Moro. Más sutil pero no menos efectiva es la contemplación del paisaje del riachuelo que se propone a través de las cortinas azules y semi transparentes de González-Torres, artista de origen cubano fallecido hace tres décadas en Estados Unidos. “Fue un artista queer, cuya identidad se convirtió en una base muy importante de su trabajo –recordó el curador-. Esta pieza que se inserta en la fachada de Proa, que es una negociación entre la opacidad y la visibilidad, habla de una intención de entendimiento entre culturas y entre puntos específicos, geográficos, culturales, sociales, económicos, que se comunican de distintas formas, pero que buscan entender cuál es nuestro papel como espectadores y cómo percibimos estos procesos de negociación”. El rol del espectador también resulta clave en las propuestas de Irwin, otro referente junto con Turrell del movimiento Light and Space que surgió en el sur de California a comienzos de los años 60. De esa época fundacional se presenta un disco con cuatro luces que provocan sombras equidistantes, y que modifican la forma del círculo. “Es una pieza muy ejemplar de su práctica –observó la curadora Den Elzen-, ya que él concebía el arte como una experiencia muy personal o interactiva, en la cual el espectador aporta su percepción a la obra”. Este artista llegó a aplicar sus juegos con la luz y el espacio en la remodelación de una antigua fábrica de galletitas en Beacon, convertida en una de las principales sedes de Dia. Allí se exhiben por ejemplo más de ochenta de las 102 telas abstractas realizadas por Warhol en distintos colores e inspiradas en la sombra de un objeto. Aunque hasta Proa llegaron ocho, allí ocupan toda una sala y conforman una ambientación, a la manera de los Nenúfares de Monet. Esas vivencias contemplativas, tan bien descriptas por Junichiro Tanizaki hace casi un siglo en El elogio de la sombra, parecen una búsqueda cada vez más frecuente en la escena global de las artes visuales. “Y todo a media luz / Crepúsculo interior”, diría Gardel. “Absolutamente”, responde sin dudar a LA NACION Jessica Morgan, directora de Dia, cuando se le pregunta si la noción del “arte como experiencia” ganó terreno en los últimos años. “Creo que como pasamos la vida en el reino digital –opinó-, la gente está hambrienta de una experiencia basada en nuestra propia percepción sensorial y visual, en la habilidad de estar en el momento en lugar de tener todo a través de un filtro. La gente se siente atraída por la escala y la idea de estar encapsulado en un entorno, ya sea arquitectónico o visual. En Dia sentimos que el interés en nuestro trabajo tiene que ver con esta experiencia sensorial y háptica del arte, donde estás dentro de la obra y eres parte del espacio. Estás sintiendo algo”. Para agendar: Penumbra: Dia Art Foundation en Fundación Proa (Avenida Pedro de Mendoza 1929) con obras de importantes artistas como Andy Warhol, Félix González-Torres, James Turrell y Richard Serra, entre otros. Desde mañana a las 17 hasta el 2 de agosto de miércoles a domingos, de 12 a 19. Entrada general: $6000, miércoles gratis.