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Es argentino, vivió en un conventillo, hoy trabaja en Google y reveló qué hace falta para que la IA despegue

2026-03-16 - 16:03

Las figuras que hoy brillan en las gigantes tecnológicas no siempre arrancaron en Silicon Valley. Este es el caso de Eduardo López, un argentino que es el actual presidente de Google Cloud para toda América Latina, pero cuya historia empezó de una forma poco tradicional: se crió en un conventillo del barrio de Constitución, Buenos Aires, junto a su familia española. Vivió ahí hasta los 19 años, durmiendo en un sillón y compartiendo habitación con sus padres y su hermano. Con el tiempo, estudió Ingeniería Electrónica en la Universidad de Buenos Aires y, junto a su hermano, fueron los primeros de toda su familia en graduarse de la universidad. Varios años después, la foto mostraría otra escena: se convirtió en uno de los líderes de Google para toda América latina, desde donde impulsa proyectos de transformación digital e inteligencia artificial. Alerta de estafa virtual. Un mail falso de ARCA pide pagos por una supuesta compra en el exterior En su última visita a la Argentina, conversó con LA NACION y habló de la adopción de IA en la región, las principales barreras que enfrenta para su implementación y lo que falta para que termine de despegar. -¿Cómo avanza la adopción de la inteligencia artificial en América Latina? -Sorprendentemente, Latinoamérica cuenta con un alto índice de adopción, hay muchísimos proyectos en curso y la gente es mucho más optimista en la adopción en esta región (los ejecutivos de las organizaciones creen que la IA va a tener un impacto positivo en las empresas y eso hace movilizar su uso en LATAM). En estos últimos tres años, hubo un primer periodo donde se hacían muchas pruebas, pero nadie entendía bien en qué ámbitos se podría aplicar. Este último año y medio y, especialmente a partir de la creación de los agentes, (a diferencia de una IA conversacional con la que se dialoga, estos son asistentes que pueden ejecutar tareas), las empresas empezaron a desarrollar conocimiento y generar casos de uso. Creo que, como latinos, tenemos una capacidad de innovar muy rápido, porque vivimos en una región muy volátil. En ese sentido, la mentalidad ejecutiva de Latinoamérica está continuamente buscando las oportunidades de uso de la tecnología y han detectado en la IA un elemento de competitividad, que genera mejores ingresos, una mejor relación con el cliente, entre otras cosas. Además, la tecnología evolucionó muy rápido y se ha vuelto mucho más fácil desarrollar tareas y actividades con los agentes de IA, cualquier puede hacerlo, lo que impulsa su adopción. -Hablando de la adopción de inteligencia artificial en Latinoamérica, ¿pensás que hay algún país que está liderando esa carrera? -Obviamente, Brasil lidera por volumen, dado que es un país muy grande, con una economía fuerte, en donde han surgido muchísimos casos de uso. Pero en mi paso por la Argentina, estuve con clientes que han empezado a usarla; estuve de visita en Chile y todos los clientes te hablan de lo mismo, de cómo aplicarla y entender cuál es su ROI. US$2680 millones en juego. Demandan a Sony por abuso de posición dominante con la tienda online de PlayStation -¿Qué hace falta para seguir apuntalando el crecimiento de la IA este año? -Yo creo que ya estamos recorriendo un camino. Considero que los gobiernos deberían usar mucho más la IA para resolver grandes desafíos de salud y de educación. Las empresas privadas están yendo muy rápido, los gobiernos, salvo algunas excepciones, están implementando la IA de forma más lenta. Y, a fin de cuentas, la sociedad siente el impacto cuando lo ve plasmado en sistemas de salud buenos, en mejoras en educación o seguridad. -Siguen conociéndose estudios que hablan de que la IA todavía no genera resultados financieros en las organizaciones. El más el año pasado nombrado fue uno del MIT, que hablaba de que la IA no está generando retorno de inversión en el 95% de las organizaciones. ¿Qué considerás que hace falta para que la transformación en las empresas sea real y alcance a todas las organizaciones? -Desde nuestra experiencia, cambiaron mucho los resultados cuando los directores de negocios participaron en la concepción de los casos de uso. Junto a ellos, pudimos detectar mejor qué procesos necesitaban mejorar; cuando ellos participan, automáticamente podés estimar el ROI más rápidamente, pero también podés implementarlo mucho más fácilmente, porque hoy en día la plataforma de creación de agentes es muy fácil de usar. Tenemos un cliente en Chile para el cual hicimos un trabajo; aprendieron a crear los agentes y en un solo mes ya hicieron 15 agentes nuevos. ¿Por qué? Porque involucran a la gente de negocios con la personas que trabajan en el área de tecnología de la información de la organización, algo que agiliza todo. -¿Cuál es hoy el principal freno para que las organizaciones implementen IA? -La implementación de la IA en una empresa requiere de mucho change management. En otras palabras, no se trata simplemente de incorporar una tecnología nueva, sino de adquirir otra forma de pensar y de trabajar. Si la persona no está dispuesta a replantearse cómo trabaja o cómo hace las cosas, la tecnología por sí misma no sirve. Luego, a nivel personal, hay un desafío muy grande y tiene que ver con el nuevo lenguaje: el prompt. Requiere que vos sepas hacer las preguntas, que aprendas a repreguntar, porque mucha gente hace una consulta mal formulada e inmediatamente dice que la IA no sirve. -¿Qué futuros avances pensás que van a tener lugar este año en relación a la IA? -Creo que el desafío que tenemos hoy en día, claramente a nivel mundial, pero en la región también es la masificación: que la IA empiece a estar más presente en la educación, en la salud, que impacte más en la sociedad. A raíz de esa preocupación, definimos entrenar, por ejemplo, un millón de personas en Brasil y en México en el uso de la IA. Nuestro fuerte, en este momento, es el entrenamiento: desarrollar conocimiento en los países, en las universidades, de forma tal de que realmente podamos ayudar a que la gente lo use y genere transformación. Cuando vos lo usás en tu empresa, después lo utilizás en tu vida personal; y después, si vos trabajás en una ONG, también lo llevás, entonces empieza a impactar en la sociedad desde distintos ángulos. Existe un caso de aplicación de IA en El Salvador, en ese sentido. Dado que la salud en Latinoamérica es muy buena en las ciudades capitales, pero al alejarse de estas disminuye la calidad y puede que, incluso, no se cuente con hospitales cerca, pensamos en una solución que mejore el acceso. Junto con el gobierno de El Salvador, implementamos nuestra tecnología que les permitió hacer 15.000 diagnósticos por día, atendiendo personas que viven en lugares lejanos a sistemas de salud, pero sin tener que viajar. Según la CEO de Accenture. Por qué las habilidades en IA ahora son un requisito para ser promovido -Se sigue debatiendo mucho el tema de la regulación. De hecho, durante el último Foro en Davos en 2026 varios políticos argentinos se refirieron a la posibilidad de regular la IA en nuestro país. ¿Considerás que es necesario regularla? -Recientemente desarrollamos un estudio en Google en el que explicamos que, para que un país emergente tenga un buen desenvolvimiento en IA necesita de cuatro pilares: en primer lugar, la infraestructura de Cloud, porque sin capacidad de procesamiento, no existe la IA. En segundo lugar, crear o ayudar a desarrollar la innovación como los casos que te mencioné. Luego, el entrenamiento para todas las personas y, en última instancia, la regulación. Nosotros ayudamos a todos los gobiernos a tratar de tener la mejor regulación, brindamos opinión, sugerimos, compartimos. Cada país toma la legislación que quiere, pero yo creo que tiene que haber una regulación que permita el uso, aunque al mismo tiempo, no lo cercene. -Muchos hablan de que estamos viviendo una burbuja de la IA, un hype que no se acompaña del otro lado con resultados tangibles, ¿qué pensás de esta mirada? -Creo que, hoy en día, la situación, la demanda, justifica las inversiones que existen. No sé si el nivel de inversión seguirá siendo el mismo en tres o cuatro años, pero hoy existe un desafío de capacidad, por lo que no sobra capacidad de procesamiento. Las empresas están tomando mucho riesgo con las grandes inversiones, eso es cierto, pero nosotros, por ejemplo, tenemos todavía planes para los próximos 4 o 5 años. Seguramente habrá un equilibrio a medida que los modelos evolucionen y puedan gastar menos capacidad de procesamiento. El verdadero cambio llegará con la computación cuántica, cuando esta capacidad de procesamiento sea 20 veces mayor. -¿Qué casos de uso concreto de IA locales y en la región podrías contar? -Hay muchísimos casos. Últimamente, se usa mucho en los call centers, donde una IA dialoga, detecta estados de ánimo y deriva a un ser humano cuando es necesario. También ha ayudado mucho a las empresas que, antiguamente perdían muchos juicios, porque no llegaban a procesar todas las demandas que tenían. Hoy en día, eso ya se resuelve, dado que tal vez llegan 500 demandas y en 10 minutos la IA las analiza, clasifica y prioriza, e incluso las puede derivar a estudios de abogados. Pensando en la Argentina, actualmente estamos trabajando con YPF integrando IA para redefinir la experiencia de movilidad de millones de usuarios, incorporando asistentes virtuales de IA. Mercado Libre es otra empresa con la que hemos colaborado, resolviendo problemas de fotos para los vendedores, luego de incorporar Nano Banana, editor de imágenes impulsado por Gemini 2.5 Flash. -Usted lidera una organización de miles de personas, ¿cómo ha cambiado la IA su propia forma de trabajo y qué tareas ha delegado en esta herramienta? -Como ejecutivo con la responsabilidad de América Latina, normalmente en julio, desarrollo un plan para los siguientes cinco años. Hasta hace poco, tenía que buscar un montón de gente, charlas, reuniones y reportes para prepararlo, pero el último año incorporé la IA y aproveché un producto nuestro llamado Notebook LM. Cargué 75 documentos, que hubiera llevado mucho tiempo leer y, automáticamente, con los prompts fui construyendo la estrategia. Le consulté por las áreas de inversión, por las industrias que tendrían mayor crecimiento y, así, mi productividad se transformó: pasé de demorar dos meses para desarrollar mi plan de negocios, a presentarlo en una semana. Hoy en día, cuando no puedo participar de una reunión, le pido a la IA que me haga un resumen; no que me la grabe, porque no tendría tiempo de escucharla, pero sí que me haga una lista con las ideas más importantes que se hablaron ahí; de esa forma, puedo “participar” de muchos encuentros en los que físicamente no podría estar. Actualmente, ya no hago más presentaciones, me las hace la IA; si ves una presentación espectacular de Eduardo López, no fui yo, fue la inteligencia artificial. Y en mi vida personal, también, desde pedirle que me arme cartas de cumpleaños, a que me ayude a estudiar. Siempre estudio para entender mejor la productividad del mercado y algo que quizás antes me implicaba leer 40 páginas para extraer tres párrafos, hoy me ayuda la IA. Así, gracias a esta tecnología, tengo una capacidad de trabajo mucho mayor. -¿Cómo pensás que van a cambiar los trabajos con la IA? -Creo que todavía no tenemos la cuantificación correcta del impacto. Hay opiniones de detractores que dicen que nos vamos a quedar todos sin trabajo, que vamos a ser reemplazados por la IA y, por otro lado, están aquellos que piensan lo contrario. Yo creo que habrá una transformación en la forma en que trabajamos y creo que las personas tienen que prepararse para el cambio: el desafío es estudiar, entrenarse para el nuevo escenario. Si alguien se aferra a la forma de trabajar de hace 20 años, seguramente esa persona correrá un riesgo, porque la evolución tecnológica ya existe.

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