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Es argentina, vivió en Los Ángeles y creó el “Fiestón” una experiencia que fusiona el bienestar con la música electrónica

2026-03-23 - 16:20

La historia de Dafne Schilling parece estar en sintonía con la propuesta que creó, Intención en Movimiento. Dejarse llevar, fluir, pero también imprimir una intención y crear a partir de ahí su camino: uno en el que la música, el cuerpo y el espíritu confluyen. Hoy, se embarca en una nueva aventura: fusionar la música electrónica orgánica, el rap y el bienestar en un “fiestón”, como le gusta llamarlo, en el que todos vibren al ritmo de una conexión única. “Me gusta hacer bailar a la gente, y siento que esta es una forma hermosa de mostrar que cualquier ritmo que la vida nos proponga, podemos bailarlo”, dice. Alegre, enérgica, su recorrido en el mundo del arte tuvo diversas aristas. Desde chica estudió danza clásica, y luego se formó como actriz de manera integral: a sus estudios de danza, actuación, dramaturgia y artes escénicas sumó entrenamiento y expresión corporal. Además, se recibió de instructora de yoga a los veinte y enseguida, comenzó a dar clases. En 2012 una película danesa para la cual había trabajado como actriz quedó preseleccionada en los Oscars, y ella se instaló en Los Ángeles para hacer la promoción. Durante los nueve meses que vivió allí tuvo la oportunidad de conocer nuevos maestros y fuentes de inspiración y aprendió muchísimo de una disciplina que la enamoró y en la que se formó intensivamente: Yoga Booty Ballet - que combina la meditación, la danza cardiovascular, el ballet, y el yoga. View this post on Instagram La vuelta de Los Ángeles Cuando volvió de Los Ángeles, su intención de vida había cambiado y “el sueño de convertirse en Julia Roberts”, como dice un poco en broma, iba quedando atrás. Con las bases de lo aprendido en yoga booty ballet siguió explorando y creó su propio método, Intención en movimiento, en el que fusiona yoga, baile, expresión corporal y la búsqueda de la emoción en el cuerpo, algo de lo que sabía mucho gracias a su formación actoral. Puso toda su energía en eso, viajó a India, Bali, Estados Unidos y otros lugares del mundo en los que siguió bailando, moviéndose y aprendiendo. “Empecé a sentir que no era sólo el baile y el movimiento, sino que sentía a través de estas prácticas, a cualquier cosa de mi vida que le ponía la intención, se movía” dice. En 2014 comenzó a organizar retiros en los que fusionaba escritura, yoga, meditación y baile, y la respuesta de quienes los hacían o se sumaban a sus clases la impulsó a ir por más. Metida de lleno en esta nueva experiencia, en 2018 escribió “Doce estaciones del alma”, un libro que habla de su método y su camino, y con él descubrió una nueva faceta: la de escritora. Hoy ya lleva cinco libros publicados en diferentes editoriales. Ese año también comenzó una nueva aventura: la de organizar fiestones, prácticas grupales de gran convocatoria que lleva a cabo al menos cuatro veces al año. Dónde y cuándo será el “fiestón” El próximo 28 de marzo habrá una en el Hipódromo de Palermo en los que invita a la gente a bailar y unirse en una misma intención. Para obtener más información podés hacer clic acá. “Los fiestones son como un espacio donde encontrarnos y recargar las energías. No es sólo baile libre, hay momentos de baile libre, pero también hay muchos momentos de baile guiado y sincronizado que tienen una intención en particular. Buscamos que las personas no estén hacia adentro o conectadas sólo con su propio baile, sino que se abran y descansen en ese corazón latiendo al unísono, contectándonos”, dice. La neurociencia confirma lo que Dafne intuyó desde sus comienzos. Un estudio realizado en la Universidad de Oxford reveló que el movimiento sincronizado con otras personas aumenta la liberación de endorfinas, los neurotransmisores vinculados al placer y la conexión social. Mediante un experimento realizado con diferentes grupos, detectaron que los participantes que bailaban en grupo mostraban mayor tolerancia al dolor, un indicador indirecto de niveles más altos de endorfinas en el organismo. Según explicó el psicólogo evolutivo Robin Dunbar, uno de los autores del estudio, moverse al ritmo de la música junto a otras personas genera un fuerte sentido de conexión social porque activa los sistemas neuroquímicos asociados al vínculo humano. Música electrónica y bienestar La idea de sumar música electrónica a un evento de bienestar surgió gracias a la experiencia. Dafne cuenta que en muchos festivales de los que participa frecuentemente por el mundo, le ha tocado estar entre sesiones de Djs, y vio que había algo en sus propuestas que lograba cohesionar a la gente de una manera especial. Así conoció también varios Djs, y sintió que la propuesta podía crecer si las sesiones de intención en movimiento se combinaban con este tipo de música. “No se trata de hacer una fiesta de música electrónica como se las conoce habitualmente, sino que la idea es armar un espacio saludable, familiar, donde fusionamos la práctica con música electrónica orgánica, que ayuda a entrar en una especie de trance, de proceso colectivo”, explica. Otra vez, la neurociencia está de su lado y son muchos los estudios que apuntan a los efectos benéficos de este tipo de música. Investigadores del Max Planck Institute for Empirical Aesthetics, en Alemania, estudiaron cómo ciertos patrones musicales repetitivos influyen en la percepción y la atención. Según sus hallazgos, los ritmos constantes y repetitivos, presentes en este género musical, pueden facilitar estados de absorción mental profunda similares a los que se observan en prácticas meditativas. En estos estados, las personas tienden a concentrarse en el ritmo, el movimiento corporal y las sensaciones físicas, reduciendo la actividad de pensamientos repetitivos o preocupaciones cotidianas. “Me apasiona trabajar con otros artistas y armar un ensamble en vivo, conectarnos, decir “¿qué hago con esto que me está dando este músico” e improvisar. Creo que tengo el propósito de hacer bailar y unir a la gente. Villa Diamante hace una música urbana, bailable, alegre, muy popular, y CH Respira es un rapero súper interesante. En esta época en la que parece que vivimos del cuello para arriba, sólo en la cabeza, la posibilidad de trabajar con un experto en palabras y en ponerle voz a los procesos que nos atraviesan rapeando, me parece súper potente”, dice Dafne, entusiasmada. Agrega que entre los tres se genera una sintonía que une música, cuerpo, palabras y espíritu, y que se potencia por hacerse en un espacio increíble al aire libre, bajo las estrellas. Cuenta que la dinámica tiene algo de improvisación y de juego, pero guiada por una intención y con diferentes momentos marcados que permiten ir entrando de a poco en sintonía y bajar para integrar al final. “Mi intención es que esto sea como un combustible de alegría y felicidad para cargar la batería, algo que haga que la gente se vaya con energía para su vida, para su día a día en este mundo tan caótico”, concluye.

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