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En un nuevo aniversario del atentado a la embajada, Milei ratificó su alianza con Israel y advirtió que “no puede haber tregua” con el terrorismo

2026-03-17 - 20:40

Eran las 14.32 y la lluvia caía, impiadosa, sobre la calle Arroyo. Con la capucha de su piloto en la cabeza y mientras un colaborador sostenía un paraguas que lo protegía de las inclemencias del clima, el presidente Javier Milei llegó al lugar en el que se erigía la sede de la embajada de Israel en Buenos Aires, para conmemorar el aniversario número 34 de aquel ataque terrorista que redujo a escombros la sede diplomática provocó la muerte de 29 personas e hirió a más de doscientas. Acompañado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el jefe de gabinete, Manuel Adorni, el Presidente llegó a la plaza seca con el claro objetivo de reafirmar su alianza y apoyo con el Estado hebreo, hoy embarcado en una durísima guerra contra Irán, en conjunto con Estados Unidos. “Argentina es socia de Israel en la defensa de los valores de libertad y el combate al terrorismo", dijo el Presidente, en sus nueve minutos de discurso, ante diplomáticos, dirigentes políticos y unas pocas decenas de asistentes que desafiaron el mal tiempo y sortearon las estrictas medidas de seguridad dispuestas por la embajada de Israel, en conjunto con autoridades nacionales y porteñas. “El ataque dejó una herida imborrable en el suelo argentino y en la comunidad judía, ya que se atentó contra los cimientos morales de nuestra sociedad”, dijo Milei, en un discurso escrito que le mandó nueve minutos. Fue su segunda participación en un aniversario de ese ataque, aunque en 2024 no habló. “Israel encarna los valores fundamentales de Occidente y es un ejemplo de resiliencia”, dijo el Presidente, acompañado en el escenario cubierto por Karina Milei, Adorni, el jefe de gobierno porteño Jorge Macri (a quien saludó con un efusivo abrazo), el embajador de Israel, Eyal Sela; el empresario Marcelo Mindlin, y el presidente del Museo Yad Vashem de Jerusalén, Dani Dayán. “Frente al terrorismo no puede haber tregua”, afirmó el Presidente, en referencia a los atentados a la embajada y la AMIA, atribuidos por la Justicia argentina a la organización terrorista Hezbollah, financiado y apoyado por el gobierno iraní. Allí destacó que su gestión “impulsa nuevas herramientas jurídicas para avanzar en el juzgamiento de los responsables de estos crímenes, incluso cuando pretendan eludir la acción de la justicia”, en referencia al inminente juicio en ausencia a los ex funcionarios del régimen iraní, acusados de la planificación del atentado a la AMIA, el 18 de julio de 1994, y que continúan con pedido de captura de Interpol. No se olvidó, tampoco, de destacar el ataque de la organización terrorista Hamas el 7 de octubre de 2023, “la mayor matanza de judíos desde el Holocausto”. Reafirmó su decisión de firmar un “memorándum de entendimiento con Israel”, a quien calificó de “aliado estratégico”, y se diferenció sin mencionarlos a los gobiernos kirchneristas, “que firmaban memorándum con Irán”, en referencia al pacto de enero de 2013, refrendado por el Congreso y que establecía la creación de una comisión para reexaminar el atentado a la AMIA, pero que nunca se concretó. Días después de recibir una amenaza concreta del régimen de Teherán a través de una editorial del Tehran Times, que lo acusó de “haber cruzado una línea roja” por su alineamiento con los presidentes Donald Trump y Benjamin Netanyahu, el Presidente aludió en varias oportunidades a Irán. Lo acusó de “tener cautiva a su población”, y de “exportar el terror”, además de avalar la “decisión de Estados Unidos e Israel de acabar con el régimen” que gobierna Irán desde 1979. También se mostró enfático en la “lucha contra el antisemitismo”, que es –dijo- “la pelea por defender nuestros valores”. Y sumó algo de política local al afirmar que “combatir la pobreza” era una herramienta para desterrar prejuicios y violencia. Apenas terminó el discurso, que comenzó varios minutos antes de lo pautado, y 18 minutos después de llegar, Milei y su comitiva se retiraron, por motivos “de agenda”. Con el canciller Pablo Quirno en el escenario como representante del Gobierno, el rabino Ioni Shalom recitó la oración Kadish en memoria de las víctimas, mientras monseñor Raúl Pizarro, secretario del Episcopado, recordó la memoria del sacerdote Juan Carlos Brumana, que falleció en el atentado mientras cumplía funciones en la Iglesia Madre Admirable, ubicada frente a la sede diplomática israelí. Los oradores que siguieron aludieron al Presidente como si estuviese presente. Tres sobrevivientes del ataque, por caso, leyeron un discurso conjunto en el que renovaron su reclamo “para que la Corte Suprema diga quienes fueron los colaboradores locales que dieron la logística”, para el ataque de marzo de 1992 y que se cumpla una ley aprobada en 2017 para que en las escuelas del país “se recuerde a las víctimas” del ataque terrorista. El embajador Sela, en tanto, la emprendió contra “el régimen dictatorial iraní”, y lo acusó de “acciones terroristas” en distintas partes del mundo. “Frente a ellos, el silencio es complicidad”, sostuvo el diplomático israelí. Justificó, además, el ataque conjunto contra Irán “para impedir el plan nuclear” de Teherán, y recogió aplausos al elogiar la “voz firme” del Presidente en su condena a Irán. La lluvia impidió un momento musical previsto, y obligó a acortar los tiempos. El Gobierno dijo presente, además, con la mayoría del gabinete nacional, y legisladores como Patricia Bullrich, Luis Petri y Sabrina Ajmechet, mientras que de la oposición estuvieron el ex diputado de la CC-ARI, Juan Manuel López, el ex jefe de gobierno Jorge Telerman y el senador peronista Juan Manzur. “Pasaron 34 años y el barrio está igual. Lo único que falta es el edificio de la embajada”, dijo a LA NACION Jorge Cohen, exsecretario de prensa en la sede diplomática que la bomba redujo a escombros, a modo de resignado resumen.

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