En un edificio de leyenda: los 150 años de la tienda de moda y diseño que es parte de la historia moderna de Londres
2026-03-13 - 05:14
En Londres, donde cada calle parece guardar una lección de historia, existe un sitio que moldea el paso del tiempo y lo transforma en objeto, en estampado, en deseo. Liberty cumple 150 años. Un número que es algo más que el aniversario de una tienda. Es la celebración de una sensibilidad que atravesó generaciones, de una estética nacida en plena era victoriana que hoy continúa latiendo en Instagram, en las pasarelas de moda y en los interiores más admirados del mundo. Todo comenzó en 1875, cuando Arthur Lasenby Liberty, con un préstamo de 2.000 libras de su futuro suegro, abrió un pequeño negocio en Regent Street con apenas tres empleados. Su ambición resultaba tan poética como revolucionaria: anclar metafóricamente un barco en el corazón de la ciudad, cargado de sedas, tejidos, ornamentos y objetos provenientes de tierras lejanas. La fascinación de esa sociedad por Japón y el Lejano Oriente encontró allí su escenario perfecto. “Estaba decidido a no seguir las modas existentes, sino a crear unas nuevas”, afirmó Liberty en el momento de abrir las puertas de lo que se convertiría en un ícono. No imaginaba por entonces que esa convicción terminaría definiendo gran parte de la historia del diseño moderno. En menos de dieciocho meses, la deuda quedó saldada y su tienda se convirtió en un santuario para artistas, diseñadores y espíritus bohemios en busca de belleza auténtica. Oscar Wilde lo sintetizó con una frase que sería eterna: “Liberty es el refugio elegido por el comprador artístico”. Su influencia fue tan profunda que en Italia el Art Nouveau adoptó el nombre de Liberty Style. Vinculada al movimiento Arts & Crafts, la tienda defendió desde sus orígenes el trabajo artesanal, la singularidad y la noción de que el arte debía impregnar la vida cotidiana, en un mundo que empezaba a rendirse ante la producción en masa. El edificio que se convirtió en leyenda En 1924 se inauguró el edificio de Great Marlborough Street, concebido por Edwin T. Hall y su hijo como una joya del revival Tudor. Para su construcción se utilizaron más de 680 metros cúbicos de madera proveniente de dos antiguos buques de guerra de la Marina Real Británica, el HMS Impregnable y el HMS Hindustan. Las cubiertas de esos barcos pasaron a ser los pisos que hoy crujen suavemente bajo los pasos de los visitantes, como si aún conservaran la memoria del océano y los viajes lejanos. El interior fue pensado como una casa habitada por la inspiración. Tres grandes atrios organizan la circulación, rodeados de habitaciones más pequeñas, chimeneas, paneles ricamente tallados y mobiliario único producido en el propio taller que Liberty tenía en Londres. Arthur murió siete años antes de ver este edificio terminado, pero su estatua, ubicada cerca de