Emmanuel Carrère: “Es un libro sobre el duelo que no ha sido escrito con dolor; sí, con tristeza, pero fue la que me acunó”
2026-03-04 - 21:23
MADRID.— “En este libro no he hecho sufrir a nadie”, dijo Emmanuel Carrère en la presentación de su último libro, Koljós (Anagrama), en la capital española, donde bucea en su propia familia y, en especial, en la compleja figura que fue madre, Hélène Carrère d’Encausse, fallecida en 2023. Este libro, en absoluto complaciente, ha sido un éxito de crítica y de ventas en Francia, merecedor del Premio Médicis y del Premio Grand Continent en 2025. Van Gogh y el significado del amarillo No cabía un alfiler en el auditorio del Instituto Francés de Madrid. Las entradas para el evento se agotaron de inmediato. Carrère (París, 1957) presentó a los lectores españoles Koljós, un libro que surgió de las notas que tomó durante los diez días de agonía de su madre. “Puede sonar chocante, pero no sentí culpa por hacerlo. Tenía la sensación de asistir a algo bello que merecía ser contado. Creo que mi madre estaría contenta con el libro. Mi madre tenía defectos, pero no eran mezquinos. Este libro tiene luces. La vida conyugal con mi padre fue dolorosa. Por supuesto, habría cosas que no le hubiera gustado que contara”, admitió el autor de El adversario. “Este es un libro sobre el duelo que no ha sido escrito con dolor; sí, con una especie de tristeza, pero fue esta la que me acunó”. Carrère ha protagonizado polémicas por develar intimidades y secretos de quienes fueran sus parejas y de su familia en libros anteriores. El primero es el caso de Yoga, novela por la que fue demandado por su exmujer, Helene Devynck, tras acusarlo de haber mentido en muchos pasajes de esta novela sin ficción y de haberla expuesto. También Una novela rusa suscitó un enfrentamiento con su madre, hija de un colaboracionista del nazismo. “En aquella novela hablaba de mi compañera de aquella época de forma bastante cruel y contaba cosas sobre mi familia, sabiendo que no estaba bien. En este libro no he hecho sufrir a nadie. Espero que mis padres no se hayan revuelto en la tumba”, expresó. También confesó que el libro había sido leído por las tres personas a las que les importaba que le dieran su aprobación: sus hermanas y su tío. Los tres marcaron algunas pequeñas cuestiones de hechos del pasado que debían enmendarse en el manuscrito, pero entre aquel retrato de sus padres y estos tres lectores primó un “vínculo de solidaridad”, como lo definió el escritor. “Esto ha sido muy importante para mí. El éxito real de este libro, para mi familia, es un éxito compartido”. Para el escritor francés, existen historias verticales e horizontales que aparecen en sus tramas: “Estoy apegado a esa idea de que en la vida tenemos una relación horizontal con nuestros compañeros, nuestros amores, por un lado, y una dimensión vertical que es la que nos liga con nuestros padres y abuelos, el vínculo con nuestras generaciones. La muerte de los padres es un hito en esta verticalidad. Murieron a los 94 y 93 años, pero uno se siente huérfano cuando esto ocurre y pasa a ocupar un lugar diferente en la cadena generacional”. Historiadora y académica, la primera mujer en ocupar el cargo de “secretario perpetuo” de la Academia Francesa, Carrère d’Encausse fue una persona de prestigio: “Mi madre era una figura pública. Se expresaba con autoridad, le gustaba estar en el foco, mientras que mi padre era un hombre que vivía en la sombra”. Su funeral fue una cuestión de Estado, presidido por Emmanuel Macron. Carrère d’Encausse acertó en algunos pronósticos geopolíticos, como su análisis sobre la caída de la Unión Soviética, elogiado, pero desestimó la ambición de Vladimir Putin, a quien conoció en persona, y su propósito de invadir Ucrania. “Ella era, en principio, optimista. Mi madre, hija de un ruso blanco, quiso creer en una evolución positiva de Rusia. Quiso creer eso. Se vio a sí misma como una especie de embajadora entre Rusia y Francia, alguien que hacía que los rusos se conocieran con los franceses y viceversa. Se equivocó, pero no fue la única”. El escritor tuvo diferencias con su madre por este tema, debido a su posición poco crítica hacia Putin. Carrère d’Encausse era una joven rusa, apátrida, con un nombre difícil de pronunciar, cuyo padre trabajaba como intérprete en el momento de la liberación de Francia por los Aliados. “Desapareció, seguramente fue ejecutado. Mi madre tenía 16 años y este hecho marcó toda su vida. Que tu padre desaparezca es algo muy particular. El duelo es imposible, no hay sepultura. Mi madre seguía soñando con que su padre iba a volver. Ella no quería hablar de este tema y le daba miedo que se hiciese. Estaba convencida de que destruiría su reputación”. La salud mental fue uno de los temas que emergieron en esta conversación conducida por Guillermo Altares. En Koljós, su abuelo presenta síntomas de trastornos psíquicos: “El trastorno bipolar en mí no se presenta de forma extrema; es incómodo, pero no invalidante. Cuando escribí Una novela rusa, supe que había una conexión entre mi salud y la de mis antepasados”, admitió. “En mi familia teníamos una especie de arrogancia intelectual y decíamos que Dostoievski era el mejor autor ruso y que Tolstoi era para ignorantes. Entonces no lo leí. Un día, mi tío me llamó y me dijo: «Estoy leyendo Guerra y paz. Mañana ve a una librería y verás lo que te va a ocurrir». Tenía razón: es el mejor libro que he leído en mi vida”. Desde que estalló la guerra en Ucrania, Carrère ha viajado al país en cuatro ocasiones. En su último viaje, dirigió un documental en el que recorrió todo el territorio en tren, entrevistando a soldados y ciudadanos. “Nadie rechazó hablar con nosotros. Los ucranianos tienen pánico de que nos olvidemos. Si hay una paz, será un paz de mierda, no les será favorable y además ha habido demasiadas muertes. Cada vez que vuelvo de Ucrania, regreso con el cuerpo totalmente roto”. Carrère ha sido el guionista, junto con Olivier Assayas, de El mago del Kremlin, dirigido por este último, basado en un libro de Giuliano da Empoli. Sereno, reflexivo, Carrère se mostró en armonía con su familia; no manifestó declaraciones apocalípticas con el uso de la Inteligencia Artificial (“Utilizo a ChatGPT como una alternativa a la búsqueda en Google; no hago más que eso”), ni con la novela de ficción (“hoy no podría escribir novelas de ficción como las que he escrito Una semana en la nueve y El bigote, simplemente porque no me vienen estas ideas, pero no creo en absoluto que la novela ha muerto”). ¿Ha sido Koljós el último libro donde abordará la intimidad e historia de su familia. “Nunca se puede saber, a priori lo que tenía que contar sobre mi familia y mis padres está contado en este grueso volumen”.