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El VAR hizo por River más de lo que salió de su pobre propuesta futbolística para ganar en Río Cuarto

2026-03-23 - 00:10

El VAR hizo por River más de lo que aportaron sus jugadores para llevarse de Río Cuarto un triunfo que solo estuvo libre de sufrimiento en el último de los nueve minutos adicionados, con la corrida de Maxi Salas tras un estupendo pase filtrado de Juanfer Quintero, indispensable por su mirada microscópica para las asistencias o rematar al arco en un equipo con pocos pies estilizados. Por ahora, en la libreta de Chacho Coudet hay más triunfos -tres en igual cantidad de partidos- que progresos futbolísticos. Es más, el 2-0 ante el batallador Estudiantes fue con una versión de equipo más descolorida que la mostrada contra Huracán y Sarmiento. Tampoco en los apuntes del entrenador hay mucha prosa relativa a la grandeza que figura inscripta en el dorso superior de la camiseta, que el club lleva como un signo de identidad. Como ocurrió frente a Huracán, con el 1-0 por el penal convertido por Montiel, Coudet decidió en los últimos minutos armar una línea de cinco, quitando jugadores ofensivos para incluir un tercer zaguero. El mensaje que reciben los futbolistas es el de meterse atrás y aguantar. Contra Huracán se salvó milagrosamente porque Blondel remató alto desde el punto del penal. Este domingo posibilitó que un Estudiantes que no marcó goles en ocho de los diez cotejos anteriores se le fuera al humo y colgara pelotas en el área para pescar en el tumulto. Sufría y solo se alivió cuando a Juanfer se le encendió la lamparita para ponerlo a correr a Salas, que volvió al gol después de 19 partidos. Las variantes conservadoras de Coudet para intentar asegurar un resultado parecen una rémora de su paso por un Alavés al que debía salvar del descenso. Ahora debería internalizar que en River los objetivos son más ambiciosos, no solo en cuanto a los resultados, sino también a la propuesta futbolística. La tecnología le solucionó a River lo que no podía resolver con la pelota en los pies. El VAR invalidó un gol de Tomás González -era el 1-0 para Estudiantes- por un off side muy, pero muy de interpretación, según el análisis de un exárbitro. González pasó de una posición adelantada pasiva a una activa tras un despeje de Martínez Quarta. Se trata de una acción interpretativa, contemplada en la Regla 11, que refiere a la interferencia sobre un adversario. Si algo necesita mucha explicación es porque la confusión es importante. El 1-0 de River también salió del VAR, a cargo de Salomé Di Iorio, que detectó un pisotón de Cobos a Driussi sobre la línea de fondo, cuando el delantero ya había rematado. Otra vez a exprimir el reglamento para sacar un penal que Montiel convirtió con su serenidad y seguridad habituales. Lo más destacado de Estudiantes (RC) 0 - River 2 Estudiantes priorizó jugar en su cancha para hacer de cada metro cuadrado una trinchera defensiva. Lo que resignó económicamente al descartar la mudanza al estadio Kempes lo compensó parcialmente con la instalación de tribunas tubulares para aumentar la capacidad a los 12.000 espectadores y poner las plateas a precios de Champions League, entre 200 mil y 350 mil pesos. En los dos partidos anteriores de Coudet, River ya venía escaso de juego y profundidad ofensiva, déficits que el entrenador intentó corregir con un modificación lógica: la del vigoroso delantero Freitas por el espumoso Páez. Menos comprensible fue que siga siendo suplente Quintero en un equipo que sin el colombiano tiene dosis homeopáticas de talento y creatividad. Estudiantes, con un planteo 4-5-1 y las líneas muy apretadas, cedió la pelota y le generó un problema a River, que en el primer tiempo no hizo nada de lo que debía para romper ese bloque granítico, de constantes ayudas. River no tuvo cambio de ritmo, inventiva ni una aceitada circulación de la pelota. Una tenencia pastosa, sin frescura ni sorpresa. El nivel de River descendía un par de escalones y se equiparaba con el de su rival para darle forma a un partido tosco y moroso, de Primera Nacional, como ocurre con varios encuentros de este hipertrofiado torneo de 30 equipos. Ni Galván ni Vera influían en la conducción de la pelota; Subiabre se enredaba tanto que dio una patada que le costó una tarjeta amarilla. Driussi y Freitas buscaban espacios, pero no les llegaba la pelota o quedaban atrapados en la telaraña local. El previsible planteo conservador de Estudiantes fue un sudoku para River, que pasó larguísimos minutos sin rematar al arco, como si estuviera entregado a la siesta que invitaba el templado sol riocuartense. Estudiantes no inquietaba, rara vez llegaba a las inmediaciones de Beltrán, pero eso era secundario para sus intereses porque estaba cumpliendo al pie de la letra la misión de cortar todos los circuitos visitantes. River necesitó de un tiro libre de Acuña para concretar el primer remate al arco a los... 27 minutos. Hasta ese momento, un sopor ininterrumpido. "NO FUNCIONABA BIEN" 👀 La palabra de Maxi Salas luego de cortar su sequía goleadora#LPFxTNTSports Viví el Torneo Apertura 2026 por TNT Sports Premium y disfrutalo también en HBO Max 👉 #Suscribite pic.twitter.com/1CbPAdCudn — TNT Sports Argentina (@TNTSportsAR) March 22, 2026 Como pasaba poco y nada, el árbitro Nazareno Arasa tomó el protagonismo que no asumía ningún futbolista. En primer lugar, se equivocó al sancionar penal por una mano de Valenti que había sido, como mínimo, medio metro afuera del área grande. La corrección vía VAR de una acción tan nítida no debía insumir más de un par de minutos, pero Arasa se tomó casi siete. El fútbol seguía ausente, más allá de un muy buen remate de Moreno, que viendo la inoperancia de sus compañeros más adelantados dio tres trancazos hacia adelante y exigió una estupenda atajada de Lastra, hasta ese momento un custodio visual sin necesidad de intervención. El segundo tiempo no mejoró futbolísticamente, pero sí tuvo más incertidumbre por las jugadas controvertidas. En ventaja, Coudet fue recortando el perfil más ofensivo que había buscado con Salas por Galván, cuando a su equipo no se le veía el gol por ningún lado. Hay triunfos que son más producto de los intangibles que de razones futbolísticas concretas. Así fue el que consiguió River en su vuelta a Río Cuarto después de 42 años. No dejó un buen recuerdo.

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