El proyecto de US$370 millones que amenaza con desplazar a las torres de lujo más emblemáticas de la ciudad
2026-03-06 - 10:23
Buenos Aires no deja de sorprender. Hay barrios que cambian y otros que prometen el surgimiento de zonas que rediseñan el mapa porteño. Como es el caso de la avenida del Libertador, donde el eje más codiciado del corredor ya no mira al bajo sino al norte, y especialmente a la microzona conocida como “Nuevo Núñez”. Es un nuevo distrito urbano, un Midtown, un área que integra usos mixtos -vivienda, oficinas, educación y comercio- y que redefinirá la centralidad tradicional de la ciudad, procesos que ya se vivieron en ciudades como Nueva York o San Pablo en zonas como Midtown Manhattan o Vila Olimpia. Derrumbe en Parque Patricios: qué dijo la empresa que construyó el edificio La zona en la que el corredor norte de la tradicional avenida Del Libertador emerge por varias virtudes. Para empezar, tiene una combinación difícil de replicar en Buenos Aires: el área crece integrada a la ciudad, a metros del acceso norte, bien conectada, rodeada de verde, cerca del río y con oferta de colegios y universidades. Además, es el único lugar de la ciudad con 12 hectáreas del Parque de la Innovación, en los terrenos del ex Tiro Federal, con tierras casi vírgenes, destinadas a edificios modernos. Algunos ya hablan de un oasis urbano, a pasos del río, bien conectado, con seguridad, verde, tecnología y hasta arte. Donde muchos vecinos que viven en tradicionales edificios de la zona están buscando pegar el salto hacia proyectos nuevos, con amenities más modernos y vistas más privilegiadas tanto de la ciudad como del río. Sin ir más lejos, el proyecto que terminará de consolidar esta zona como un oasis urbano es Udaondo Buenos Aires, uno de los emprendimiento más ambiciosos de la ciudad, con obras de arte de Marta Minujin y Daniel Joglar. Con una inversión estimada de más de US$370 millones, contempla tres torres de 100 metros de altura y más de 165.000 m2 construidos en la intersección de las avenidas Udaondo y Libertador con residencias de alta gama. “ Este proyecto integra arquitectura, diseño, sustentabilidad y sentido de pertenencia en un mismo concepto”, cuenta Alejandro Furst, CEO de Landmark Developments, la desarrolladora a cargo del emprendimiento, desde uno de los sillones del showroom que se inauguró este jueves. El desarrollador lo compara con el Kavanagh que también redefinió durante una época la idea de modernidad y vida urbana en altura. A 18 meses del inicio, tras una comercialización privada bajo el esquema Friends & Family -donde vendieron alrededor del 30% del volumen total- comenzó la venta al público general, con un valor de metro cuadrado de US$8000 que esperan que se ajuste hacia arriba. La forma de pago es con un anticipo del 30% y 48 cuotas en pesos más CAC (el índice de la Cámara Argentina de la Construcción). Gabriela Goldszer, directora de Ocampo Propiedades, master broker del proyecto, explica que el emprendimiento apunta a un tipo de demanda que está insatisfecha: familias que dejan casonas grandes y buscan departamentos nuevos de lujo, amplios, con altura interior de hasta tres metros y vistas abiertas al río. Las obras arrancaron hace 18 meses y esperan que esté terminado en 2030. La esencia del proyecto Dos de las torres serán netamente residenciales y una tercera de usos mixtos. Además, un hotel cinco estrellas de una marca internacional formará parte del complejo. En medio, un jardín central unificará y conectará las edificaciones, para que los residentes puedan usar los servicios del hotel. Las unidades en la torre Ciudad irán desde los 74 a los 120 metros cuadrados, y desde los 200 hasta los 719 metros cuadrados en las torres Río. El proyecto tendrá además cinco subsuelos para más de 900 cocheras. Es más, las residencias de alta gama de la torre Ciudad ya pueden “conocerse”. Este jueves abrió el showroom, ubicado sobre el eje de Avenida del Libertador que también funcionará como plataforma cultural y social. Allí se realizarán charlas, encuentros y presentaciones vinculadas a la arquitectura, el diseño, la economía urbana y la cultura contemporánea, abriendo el proyecto a la comunidad profesional y a la ciudad. El showroom representa un recorrido por el interior del piso 22 del proyecto finalizado, con pantallas que muestran exactamente cómo será la vista de las unidades. El recorrido propone una aproximación distinta al real estate: maquetas, proyecciones inmersivas, selección de materiales y una curaduría artística especialmente pensada para transmitir no solo cómo será el proyecto, sino qué tipo de vida propone. La experiencia pone el foco en la relación entre ciudad, paisaje y bienestar, anticipando una nueva forma de habitar Buenos Aires. Además, una sala 360° reproduce las vistas panorámicas hacia el río y la ciudad en uno de los nuevos polos urbanos de mayor proyección, y con lentes de realidad virtual se pueden conocer los espacios comunes. A un año y medio del inicio del proyecto, ya se completaron submurales y fundaciones profundas, y avanzan en subsuelos y cocheras, al tiempo que refuerza el compromiso de ejecución y el carácter transformador del emprendimiento que aspira a certificaciones LEED Gold y Fitwel, y que integrará arte público curado -incluyendo obras de Marta Minujín y Daniel Joglar- como parte de su identidad urbana. Es más, para tomar dimensión de la magnitud del proyecto: la cantidad de tierra retirada fue tal que, “de haberla cargado en camiones, la fila llegaría hasta Pilar”. Los precios de las residencias A la hora de hacer números, en pozo, los departamentos arrancan en los US$600.000 y llegan hasta los US$7 millones. Esto no es casual: el emprendimiento va a contramano de la tendencia de achicar metros y apuesta por una tipología cada vez más escasa: grandes superficies, de hasta seis ambientes. Los penthouses tendrán hasta piscinas privadas. Con la apertura del nuevo espacio, “el proyecto da un paso clave: abrir el proceso, compartir la visión detrás del desarrollo y proponer una conversación distinta sobre cómo se diseñan y se viven los grandes proyectos urbanos en la Buenos Aires que viene”, reflexiona Furst. La apuesta por unidades amplias responde a la demanda insatisfecha del mercado, según señaló el directivo. “El espacio lo pide así, hay vacancia de este tipo de unidades con este tipo de nivel”. Los departamentos tendrán alturas interiores de hasta tres metros y todas con vista al río. El tercer edificio sobre la avenida Libertador tendrá 105 habitaciones de hotel, además de tres propuestas gastronómicas: un restaurante en la planta baja abierto al público, un sky bar en los pisos 27 y 28 con vistas 180 grados de la ciudad y el río al que se accederá por un ascensor panorámico y, por último, un pool bar en el piso 29 pensado para la realización de eventos. Las residencias serán complementadas con 10.000 metros cuadrados de amenities, distribuidos en los tres edificios. Estos incluirán áreas de wellness y fitness equipadas, salones, salas de coworking, servicios de concierge, control de accesos inteligente para autonomizar la seguridad y la primera pileta olímpica cubierta en un emprendimiento inmobiliario dentro de la ciudad, entre otros. Quienes visiten las torres podrán ingresar a las mismas desde tres entradas peatonales: una sobre Ricchieri, otra sobre Udaondo y la tercera sobre la avenida Libertador. Durante los dos años que demoró el armado del proyecto, el ojo del estudio Aisenson estuvo detrás del diseño de las torres, que se define como una fusión de un diseño arquitectónico tradicional con conceptos innovadores y modernos. Por último, los responsables informaron que la climatización del proyecto se realizará mediante sistemas de geotermia y aerotermia para calefaccionar y refrigerar las torres. Además, se reutilizarán las aguas grises y se implementará un sistema de compostaje para cerrar el ciclo de la materia orgánica. Para abordar el aislamiento térmico y reducir el consumo energético se utilizarán vidrios dobles.