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El príncipe saudita Mohammed ben Salman estaría alentando a Trump a seguir la guerra con Irán

2026-03-24 - 21:00

WASHINGTON. – El príncipe heredero Mohammed ben Salman, quien gobierna en los hechos Arabia Saudita, viene presionando al presidente Donald Trump para que prolongue la guerra en Irán: su argumento es que la campaña militar de Estados Unidos e Israel representa “una oportunidad histórica” para la reconfiguración de Medio Oriente, según fuentes al tanto de las conversaciones. En una serie de llamadas telefónicas de la semana pasada, el príncipe le transmitió a Trump la necesidad de continuar hasta destruir al gobierno de línea dura de Irán. Las mismas fuentes señalan que Mohammed argumentó que la amenaza a largo plazo que representa Irán para el Golfo Pérsico puede eliminarse derrocando a su gobierno. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, también considera que Irán es una amenaza a largo plazo, pero los analistas señalan que probablemente el gobierno de Israel consideraría una victoria que Irán se convierta en un Estado fallido probablemente demasiado inmerso en refriegas internas como para representar una amenaza para Israel. Para Arabia Saudita, sin embargo, un Estado iraní fallido sería a una grave y directa amenaza para su seguridad. De todos modos, los altos funcionarios tanto del gobierno saudita como del norteamericano temen que si el conflicto se prolonga Irán lance ataques cada vez más contundentes contra las instalaciones petroleras sauditas y que Estados Unidos quede empantanado en una guerra interminable. Puertas afuera, Trump oscila entre sugerir que la guerra está por terminar y dar señales de que quiere intensificarla. El lunes, publicó en las redes sociales que su gobierno y el de Irán habían mantenido “conversaciones productivas sobre una resolución completa y definitiva de las hostilidades”, aunque Irán negó esas negociaciones. Las consecuencias de la guerra para la economía y la seguridad nacional de Arabia Saudita son enormes. Los ataques con drones y misiles lanzados por Irán en respuesta a la ofensiva estadounidense-israelí ya han sacudido gravemente el mercado petrolero. Desde el gobierno saudita negaron que Mohammed haya presionado para prolongar la guerra. “El reino de Arabia Saudita siempre ha apoyado una resolución pacífica de este conflicto, incluso antes de que comenzara”, dijo el gobierno en un comunicado, y señaló que sus funcionarios “mantienen un contacto estrecho con el gobierno de Trump y nuestro compromiso sigue siendo el mismo”. “Hoy nuestra principal preocupación es defendernos de los ataques diarios contra nuestra población y nuestra infraestructura civil. Irán ha optado por una peligrosa política de confrontación en vez de buscar soluciones diplomáticas serias. Esto perjudica a todas las partes involucradas, pero a ninguna más que al propio Irán”. añadió. Según fuentes cercanas a los intercambios telefónicos entre Trump y Mohammed bin Salman, por momentos Trump se mostraba dispuesto a poner fin a la guerra, pero el príncipe saudita decía que sería un error y lo exhortaba a realizar ataques contra la infraestructura energética de Irán con el fin de debilitar al gobierno de Teherán. Este artículo se basa en entrevistas con personas que conversaron con funcionarios norteamericanos y que hablaron bajo condición de anonimato debido a la delicadeza de las charlas de Trump con líderes mundiales. The New York Times entrevistó a personas con posturas diversas sobre la conveniencia de continuar la guerra y sobre el papel del príncipe Mohammed como asesor de Trump. La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, declaró que el gobierno “no hace comentarios sobre las conversaciones privadas del presidente”. Despliegue de tropas El Mohammed, un autoritario miembro de la realeza que ha liderado la represión constante contra la disidencia en su país, goza del respeto de Trump y ya previamente ha influido en la toma de decisiones del presidente norteamericano. Según las fuentes, el príncipe sostiene que Estados Unidos debería considerar el despliegue de tropas en el terreno, para derrocar al gobierno de Irán y apoderarse de la infraestructura energética iraní. Trump viene considerando cada vez más seriamente una operación militar para tomar la isla de Kharg, centro neurálgico de la infraestructura petrolera de Irán. Una operación de este tipo, con fuerzas aerotransportadas del Ejército o un asalto anfibio de los Marines, sería sumamente peligrosa. Así y todo y a pesar de los riesgos, en sus conversaciones con Trump el príncipe heredero defiende el lanzamiento de una operación terrestre. La postura saudita sobre la guerra está dictada tanto por factores económicos como políticos. Desde el inicio del conflicto, los ataques de represalia de Irán tienen bloqueado casi por completo el estrecho de Ormuz, paralizando la industria energética de la región. La gran mayoría del petróleo de Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos y Kuwait debe pasar por el estrecho para llegar a los mercados internacionales. Si bien Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos han construido oleoductos para esquivar el estrecho, estas rutas alternativas también han sido atacadas. Los analistas familiarizados con la postura del gobierno saudita afirman que, aunque el príncipe Mohammed probablemente prefería evitar que se desencadenara la guerra, le preocupa que si Trump se retira ahora, Arabia Saudita y el resto de Medio Oriente se vean obligados a enfrentar solos a un Irán envalentonado y furioso. Desde esa perspectiva, una ofensiva a medio terminar dejaría expuesta a Arabia Saudita a ataques frecuentes de los iraníes. Ese escenario también podría darle a Irán el poder de cerrar cuando se le ocurra el estrecho de Ormuz. “Los funcionarios sauditas sin duda quieren que la guerra termine, pero no de cualquier forma”, apunta Yasmine Farouk, directora del proyecto del Golfo Pérsico y la Península Arábiga del International Crisis Group. Tras la decisión de Trump de ir a la guerra en contra del consejo de varios gobiernos del Golfo Pérsico, Irán respondió lanzando miles de misiles y drones contra países de la región y frustró todos sus esfuerzos previos por recuperar a la oveja descarriada y llevarla de vuelta a su rebaño, según señalan funcionarios del Golfo. “La poca confianza que existía se terminó de destruir por completo”, declaró la semana pasada el ministro de Relaciones Exteriores de Arabia Saudita, el príncipe Faisal bin Farhan. Hace tiempo que los funcionarios sauditas expresan su preocupación por la grave amenaza que supone para ellos un Estado fallido como Irán. Según analistas, los sauditas temen que incluso si el gobierno iraní cae, elementos del Ejército –o milicias que pudieran surgir en ese vacío de poder– seguirían atacando a Arabia Saudita y probablemente se centrarían en destruir objetivos petroleros. Algunos analistas de inteligencia del gobierno norteamericano dicen que el príncipe Mohammed ve la guerra como una oportunidad para aumentar la influencia de Arabia Saudita en todo Medio Oriente, y que cree que Arabia Saudita puede protegerse aunque la guerra se prolongue. En sus conversaciones con el príncipe heredero, Trump le expresó su preocupación por el precio del petróleo y el daño que está causando a la economía, pero según fuentes consultadas por funcionarios estadounidenses, el líder saudita le aseguró que el trastorno es solo temporal. Julian E. Barnes, Tyler Pager y Eric Schmitt (Traducción de Jaime Arrambide)

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