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El portaaviones más grande del mundo podría quedar fuera de combate por un año tras reportar un incendio

2026-03-23 - 18:21

SOUDA, Grecia.– El USS Gerald R. Ford (CVN 78), el portaaviones nuclear más grande y moderno de la Armada de los Estados Unidos, permanece hoy en el muelle de la base naval de la Bahía de Souda. Tras nueve meses de operaciones intensas en el marco del conflicto con Irán, y luego de haber estado en el Caribe, en las cercanías de Venezuela, la unidad enfrenta la posibilidad de un retiro forzoso de la actividad que podría extenderse entre 12 y 14 meses. Fuentes de defensa advierten que el buque insignia requiere reparaciones estructurales y técnicas de gran escala luego de un incendio en su lavandería y tras el agotamiento de sus sistemas mecánicos por el uso constante en zona de guerra. El detonante de la actual parálisis operativa fue un siniestro que se desató el pasado 12 de marzo. El fuego se propagó por zonas adyacentes y afectó de forma directa a unos 100 camarotes de la tripulación. Como consecuencia, casi 200 marinos recibieron tratamiento médico por inhalación de humo y al menos uno de ellos necesitó una evacuación de emergencia. Si bien el mando naval confirmó que la propulsión nuclear no sufrió daños, la magnitud del incidente en las áreas residenciales impuso un replanteo total sobre el estado general del buque. Esta situación se produce tras una de las misiones más exigentes para la fuerza naval norteamericana en la historia reciente. El Gerald R. Ford cumplió un despliegue de nueve meses, con una participación central en la “Operación Epic Fury”. Desde el 28 de febrero, la unidad brindó apoyo para más de 7000 ataques contra objetivos vinculados a Irán. Este ritmo de combate, con lanzamientos de aviones de manera ininterrumpida y en un entorno de alta amenaza, aceleró el desgaste de sus componentes más críticos. Analistas como Jack Buckby sostienen que el incendio fue solo “la gota que colmó el vaso”. El portaaviones arrastra lo que los expertos denominan una “deuda de mantenimiento”. Durante los meses de combate, la Armada postergó tareas técnicas esenciales para mantener la presencia en el Mediterráneo. Ahora, esa acumulación de trabajo pendiente se suma a los daños del incendio y a fallas previas en sistemas de plomería y de bienestar para los más de 5000 tripulantes. El USS Gerald R. Ford representa un salto generacional en la capacidad de proyección de poder de los Estados Unidos. Con un peso de 100.000 toneladas y la capacidad para transportar más de 75 aeronaves, el buque incorpora tecnologías de vanguardia como el Sistema Electromagnético de Lanzamiento de Aviones (EMALS) y el Equipo de Detención Avanzado (AAG). Sin embargo, estas innovaciones también trajeron consigo desafíos de confiabilidad y una complejidad técnica que hace que cualquier reparación sea más lenta y costosa que en los antiguos portaaviones clase Nimitz. La posible inactividad de la nave por más de un año genera una fuerte preocupación en el Pentágono por la disponibilidad global de portaaviones. El retiro temporal del Ford ocurre en un momento de gran tensión estratégica. Además, por tratarse de la primera unidad de su clase, los problemas prolongados podrían afectar la confianza en el diseño de estos nuevos superportaaviones. La historia naval muestra que los periodos de mantenimiento tras despliegues tan largos suelen superar los cronogramas previstos, especialmente cuando hay daños estructurales de por medio. Por el momento, el Gerald R. Ford continúa en Grecia bajo evaluación de daños. La Armada de los Estados Unidos aún no oficializó el tiempo que la unidad permanecerá fuera de los mares, pero la combinación de las reparaciones por el fuego, la actualización de sistemas tecnológicos y el descanso necesario para una tripulación fatigada apunta a un escenario de baja prolongada. La crisis subraya los límites físicos y logísticos del poder naval en el siglo XXI frente a conflictos de larga duración. Agencia Reuters

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