El Pentágono analiza desviar ayuda militar de Ucrania hacia Medio Oriente justo cuando Putin escala de nuevo el conflicto
2026-03-26 - 14:50
WASHINGTON.– El Departamento de Defensa de Estados Unidos analiza desviar armamento originalmente destinado a Ucrania hacia Medio Oriente, en un giro que refleja el impacto creciente de la guerra con Irán sobre las capacidades militares estadounidenses y el equilibrio estratégico global. Según informó The Washington Post, la medida está siendo evaluada ante el rápido agotamiento de municiones clave, en particular sistemas de defensa aérea. Entre los recursos que podrían ser redireccionados se encuentran misiles interceptores adquiridos a través de una iniciativa de la OTAN, diseñada el año pasado para que países aliados compren armamento estadounidense destinado a Kiev. La posible reasignación responde a la intensificación de las operaciones militares de Washington en la región del Golfo, donde el conflicto con Teherán viene escalando de forma sostenida. El almirante Brad Cooper, jefe del Comando Central de Estados Unidos (Centcom), aseguró esta semana que las fuerzas estadounidenses atacaron más de 10.000 objetivos dentro de Irán desde el inicio de las hostilidades, en una campaña orientada a limitar la capacidad de proyección regional del régimen iraní. En ese contexto, la presión sobre los arsenales militares se volvió crítica. Un vocero del Pentágono señaló que el objetivo central sigue siendo garantizar que tanto las fuerzas estadounidenses como sus aliados “dispongan de lo necesario para luchar y ganar”, aunque evitó confirmar decisiones concretas sobre el destino de los suministros. Ni el Departamento de Estado ni la OTAN respondieron a consultas sobre el tema. La posibilidad de desviar ayuda militar marca un punto de inflexión en la política exterior estadounidense, en momentos en que la guerra en Ucrania –la mayor en Europa desde la Segunda Guerra Mundial– entra en su quinto año. El foco estratégico de Washington parece haber girado hacia Medio Oriente, relegando parcialmente el conflicto con Rusia. Los ataques en Ucrania y Rusia no cesan En el terreno, sin embargo, la guerra en Ucrania no muestra signos de desaceleración. En los últimos días, Rusia lanzó cerca de 1000 drones y más de 30 misiles en uno de los bombardeos más intensos desde el inicio de la invasión. Kiev respondió con casi 400 drones en ataques dirigidos a territorio ruso y la península de Crimea, evidenciando la escalada simultánea en ambos frentes. El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, advirtió que la reorientación de recursos estadounidenses podría tener consecuencias directas en la capacidad defensiva de su país. En particular, alertó sobre una posible escasez de sistemas antiaéreos Patriot, fundamentales para interceptar misiles y drones rusos. Según Zelensky, Estados Unidos produce entre 60 y 65 misiles interceptores por mes –unos 700 a 800 al año–, una cifra que contrasta con la magnitud del consumo en Medio Oriente. “El primer día de la guerra con Irán se utilizaron 803 misiles”, subrayó, ilustrando la presión sobre el suministro. Como parte de una estrategia para compensar esa brecha, Ucrania ofreció compartir su tecnología de combate, especialmente en materia de drones, con países del Golfo Pérsico. A cambio, busca acceder a sistemas antiaéreos avanzados que le permitan sostener su defensa frente a la ofensiva rusa. Kiev también propuso a Washington el uso de sus interceptores de drones, desarrollados durante el conflicto. En paralelo, la situación financiera de Ucrania se vuelve cada vez más delicada. Un paquete de asistencia de 90.000 millones de euros comprometido por la Unión Europea permanece bloqueado, principalmente por la oposición de Hungría, lo que complica el sostenimiento del esfuerzo bélico y la estabilidad económica del país. Mientras tanto, Rusia encontró un respiro inesperado. La reciente flexibilización de sanciones petroleras por parte de Estados Unidos permitió liberar cargamentos retenidos y reactivar exportaciones, generando ingresos millonarios para Moscú. Zelensky criticó la medida, al considerar que fortalece la capacidad militar del Kremlin. Nueva fase de combates En el frente de batalla, la llegada de la primavera está marcando el inicio de una nueva fase de combates. Las fuerzas rusas avanzan lentamente en el este de Ucrania, particularmente en la región del Donbass, donde intentan romper el denominado “cinturón fortificado” de ciudades ucranianas. Aunque los progresos territoriales han sido limitados, la presión militar se intensifica. El comandante en jefe ucraniano, Oleksandr Syrskyi, reportó enfrentamientos a lo largo de una línea de frente de más de 1200 kilómetros. Rusia controla actualmente cerca del 20% del territorio ucraniano, incluida la península de Crimea, anexada en 2014. La estrategia de Moscú combina ataques aéreos masivos con maniobras terrestres destinadas a rodear y aislar ciudades clave. Según datos de Naciones Unidas, más de 15.000 civiles murieron desde el inicio de la invasión, en gran parte como consecuencia de bombardeos sobre zonas urbanas. Por su parte, Ucrania intensificó sus ataques en profundidad, utilizando drones y misiles de largo alcance para golpear infraestructuras críticas en territorio ruso, como refinerías, depósitos de municiones y centros logísticos. En el plano diplomático, el Kremlin aseguró que mantiene contactos con Estados Unidos para reanudar conversaciones de paz, aunque reconoció que persisten diferencias significativas, especialmente en torno a las cuestiones territoriales. El portavoz Dmitry Peskov rechazó versiones que indican una pérdida de interés de Moscú en negociar, calificándolas de “absolutamente falsas”. No obstante, analistas señalan que el nuevo contexto internacional podría estar reduciendo los incentivos para un acuerdo. El aumento de los precios del petróleo, impulsado por la guerra con Irán, ha aliviado la presión económica sobre Rusia, mientras que el desplazamiento de la atención estadounidense hacia Medio Oriente debilita la centralidad del conflicto ucraniano en la agenda global. Agencias AP y Reuters y diario The Washington Post