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El “Messi del vino” obtuvo con dos tintos los 100 puntos de un destacado crítico estadounidense

2026-03-26 - 19:10

Lo hizo de nuevo. Y por doblete... también de nuevo. El enólogo mendocino Alejandro Vigil obtuvo el puntaje máximo que otorga el crítico estadounidense James Suckling para dos de los vinos que elabora en la bodega El Enemigo Wines. ¡No por nada lo apodan el “Messi del vino”! Ya son 18 las etiquetas de su autoría que han obtenido 100 puntos de la crítica internacional. Algunos pertenecen a la bodega que creó junto a Adrianna Catena -El Enemigo Wines-, otros a la bodega Catena Zapata, de la que es director de enología desde 2007. “Trabajamos con El Enemigo pensando en vinos, pero cada tanto nos da puntos que nos señalan un buen camino. Junto a Adrianna Catena nos da una alegría enorme que el viñedo Adrianna vuelva a ese lugar donde el vino deja de medirse... y empieza a sentirse. Y que Gualtallary hoy tenga dos vinos hablando tan fuerte desde el mismo origen", comentó Vigil al conocerse los puntajes. Doble doble Ya en 2018, Vigil obtuve dos vinos con “puntaje perfecto”. En ese caso, la publicación especializada que le otorgó los 200 fue la influyente Robert Parker’s Wine Advocate, una de las dos etiquetas había elaborada en la bodega Catena Zapata (Adrianna Vineyard River Stones Malbec 2016), la otra en el Enemigo (o Bodega Aleanna, como también se la llama): Gran Enemigo Single Vineyard Gualtallary Cabernet Franc 2013. Ahora, los vinos destacados por el californiano James Suckling son: As Bravas Malbec 2018 y Gran Enemigo Single Vineyard Gualtallary Cabernet Franc 2023. Ambos tienen en común el origen: Gualtallary, en el Valle de Uco (Mendoza), uno de los terruños que desde hace unos años alumbra grandes vinos (de allí también son los otros dos vinos con 100 puntos mencionados). En busca de austeridad ¿Cómo define el propio Vigil sus tintos de 100 puntos? “As Bravas es el Malbec llevado a su límite: austeridad, filo, piedra. Gran Enemigo es esa misma búsqueda, pero desde el Cabernet Franc. Hacemos vinos de montaña, vinos de lugar. Dos variedades. Un mismo sitio. Una misma pregunta: ¿hasta dónde puede hablar un lugar cuando se lo permitimos? Ahí está todo.” Vigil, el protagonista de la noticia, este mendocino divide su tiempo entre la elaboración de vino –tanto en Catena Zapata como en El Enemigo–, la producción de cerveza artesanal en su cervecería Chachingo Craft Beer y sus 20 restaurantes y bares en Mendoza. Incluso recientemente su nombre desembarcó en Los Cardales, provincia de Buenos Aires, con Estancia Vigil. En una entrevista con La Nación, realizada hace un par de años, el propio Vigil hablaba sobre qué significa que un vino obtenga 100 puntos y de su recuerdo de los primeros dos puntajes máximos que obtuvo: –Alejandro, ¿te acordás de tus primeros 100 puntos? –Me acuerdo perfecto. Yo me levanto temprano, a las 4.45 o antes, y voy a ver algún viñedo; vuelvo, llevo a los chicos a la escuela y de ahí me voy a una bodega. Pero ese día tenía que ir con María, mi mujer, a hacer un trámite al centro de Mendoza. Cuando íbamos volviendo recibo un mensaje de felicitaciones de un importador de Dinamarca. ¿Felicitaciones de qué? Al rato más y más mensajes. “María, fijate qué pasa”, le digo mientras seguía manejando. “Me parece que ha pasado algo con los puntajes”, me contesta. “Te sacaste 100 puntos... No, ¡te sacaste dos 100 puntos!”. Ahí paramos la camioneta al costado de la ruta. Me largué a llorar como un chico y me fui a un alambrado. Después vino María y lloramos un ratito abrazados. Volvimos a casa y ya había gente en el restaurante [Casa Vigil se encuentra dentro del terreno de su casa]. Serví unos platos, no dijimos nada y todo siguió. Fue un instante. Yo nunca dije que quería 100 puntos. Pero entendía que era entrar a un club muy minúsculo del mundo. Y cuando llegó fue increíble. –¿Qué te dijeron a vos esos 100 puntos? –Los 100 puntos me han reafirmado que los lugares son más importantes que las personas. Vos fíjate: son 12 los vinos con los que saqué 100 puntos (ahora 18) y todos son del mismo viñedo, Adrianna Vineyard, en Gualtallary. Algo pasa ahí. Y creo que va a seguir pasando y va a ir creciendo. Ya hay otros productores que han sacado 100 puntos en la misma zona. Es algo que sirve para seguir desarrollando la imagen del vino argentino, pero eso no lo podés hacer solo. Necesitás que muchos productores sigan elevando la calidad. A mí, en lo personal, no me varió nada. Sí me da mayor curiosidad entender por qué todavía en otros lugares no tenemos 100 puntos. Me gustaría entender qué falta y qué sobra para llegar a lo que nos está sucediendo hoy en Adrianna.

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