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El mejor ejercicio de fuerza para las mujeres mayores de 50 años: recomendado por una entrenadora experta

2026-03-18 - 14:40

A partir de los 50 años, el cuerpo comienza a enviar señales claras, levantarse del sofá cuesta un poco más, las escaleras se sienten más largas y el equilibrio ya no es el mismo. En ese escenario, el ejercicio deja de ser solo una opción estética y se convierte en una herramienta esencial para conservar la autonomía. Para la entrenadora personal Ana Arrechea, hay un movimiento que marca la diferencia por encima de muchos otros: la sentadilla. La especialista, citada por la revista Semana, asegura que este ejercicio, aunque sencillo en apariencia, cumple una función clave en el mantenimiento de la fuerza y la movilidad. “Las sentadillas trabajan glúteos, piernas, abdomen y aumentan la fuerza, por eso son tan adecuadas a partir de los 50, pero hay que hacerlas bien”, advierte. Su recomendación parte de una realidad común en esta etapa y es la pérdida progresiva de masa muscular asociada a la edad. No es CrossFit, es Hyrox. Cómo es el entrenamiento que genera masa muscular y es fácil de aprender El ejercicio que sostiene la autonomía La sentadilla es un movimiento multiarticular que activa de forma simultánea los grandes grupos musculares del tren inferior. Esta característica la convierte en un ejercicio funcional, directamente relacionado con acciones cotidianas como sentarse, levantarse, subir escaleras o caminar con estabilidad. Mantener la fuerza en estas zonas resulta determinante para conservar la independencia a lo largo de los años. Uno de los principales riesgos después de esa edad es la sarcopenia, un proceso natural de pérdida de tejido muscular que afecta la capacidad física y aumenta la vulnerabilidad frente a caídas o lesiones. Fortalecer piernas y glúteos permite ralentizar ese deterioro y responder mejor a las exigencias diarias del cuerpo, incluso en actividades que suelen darse por sentadas. Beneficios que van más allá de lo estético Arrechea insiste en que el entrenamiento de fuerza no debe entenderse como un recurso meramente estético. En el caso de las mujeres, la llegada de la perimenopausia y la menopausia implica una disminución de los niveles de estrógeno, lo que repercute directamente en la masa muscular y ósea. “A los 50 es imprescindible trabajar la fuerza, para cuidar nuestros huesos y mantener una musculatura que nos sostenga en el día a día”, señala la entrenadora. Cómo preparar el té que ayuda a reducir el nivel de azúcar en la sangre y es antiinflamatorio Una musculatura fuerte en piernas y abdomen mejora la estabilidad, protege las articulaciones y reduce el riesgo de problemas en zonas sensibles como rodillas y caderas. Además, contribuye a una mejor coordinación y a una respuesta física más eficaz ante desequilibrios, un factor clave para prevenir caídas. Técnica, progresión y constancia Para que el ejercicio cumpla su función sin generar lesiones, la técnica resulta fundamental. Entre los errores más frecuentes están encorvar la espalda durante el descenso, permitir que las rodillas se cierren hacia adentro o no llevar la cadera hacia atrás, lo que sobrecarga las articulaciones. Para quienes inician, la experta recomienda un proceso gradual, comenzar con apoyo en la pared, descender de forma controlada y aumentar la profundidad hasta alcanzar los 90 grados. Posteriormente, se puede incorporar una pelota de ejercicio y, solo cuando el movimiento esté dominado, avanzar hacia la sentadilla libre o con peso adicional. La frecuencia sugerida es de dos a tres veces por semana, siempre respetando los días de descanso. El objetivo, según Arrechea, es dominar primero el peso corporal antes de incrementar la intensidad, una estrategia que permite mejorar la fuerza, optimizar el metabolismo y ganar autonomía. Aunque la sentadilla ocupa un lugar central, la entrenadora recuerda que un entrenamiento equilibrado debe incluir otros ejercicios de fuerza como planchas, flexiones adaptadas, puente de glúteo y remo. Movimientos que, combinados, ayudan a envejecer con mayor estabilidad, menos dependencia y mejor calidad de vida.

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