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El imperdible circuito europeo, ideal para recorrer durante 5 días en bicicleta

2026-03-28 - 10:10

La combinación entre turismo y deporte es una ecuación perfecta, sobre todo cuando el destino es la Provence, una región encantadora de pueblitos que parecen detenidos en el tiempo, campiñas y viñedos en el sur de Francia. Recorrerla en bicicleta permite conocer el detrás de escena de la zona, accediendo a lugares que de otra manera serían difíciles de alcanzar, y le da al viajero la posibilidad de conectar con los sentidos: los caminos invitan a hacer pausas para disfrutar de un picnic entre los viñedos, meterse por callecitas donde los autos no circulan y llegar a pueblitos inhóspitos y llenos de encanto. Para vivir la experiencia no hace falta ser un viajero intrépido: se puede optar por distintos tipos de bicicletas, desde la clásica o rutera hasta una asistida, con batería. Esta última permite activar la asistencia en los tramos más exigentes del recorrido y desactivarla cuando el camino se vuelve más amable. En general, las bicicletas se alquilan a través de agencias especializadas que, además, ofrecen un servicio muy práctico: el traslado diario del equipaje de hotel en hotel, ideal para pedalear liviano, aunque siempre existe la opción de llevarlo con uno. Esta región está totalmente preparada para el turismo sobre dos ruedas, con una excelente infraestructura pensada para ciclistas de todos los niveles. Cuenta con una amplia red de véloroutes —bicisendas— que la recorren de punta a punta, conectando pueblos, viñedos, campos de lavanda y paisajes naturales. La mejor época para recorrer la Provence en bicicleta es entre mayo y octubre, durante la primavera y el verano, cuando los días son largos y las temperaturas superamigables para pedalear. Además, entre mayo y julio la región regala uno de sus mayores espectáculos: los campos de lavandas empiezan a florecer y tiñen el paisaje de tonos violetas. La experiencia, en primera persona, de llegar a la cima del Lanín Día 1: a orillas del Ródano Desde Avignon hasta Saint-Rémy-de-Provence. Es un trayecto de aproximadamente 45 kilómetros, sobre un terreno completamente llano y de vistas abiertas entre campiñas y viñedos. A lo largo del recorrido, una de las paradas obligadas es Beaucaire, un pueblo de origen medieval situado a orillas del río Ródano. Su centro histórico alberga elegantes construcciones y plazas repletas de cafés y patisseries, ideales para hacer una pausa y reponer energía. Además, sus callecitas empedradas invitan a perderse sin apuro. Durante la Edad Media y hasta entrado el siglo XIX, Beaucaire fue sinónimo de comercio gracias a la célebre Feria de la Madeleine, uno de los mercados más importantes de Europa. Cada año, durante varias semanas, el pueblo se transformaba en un enorme centro comercial a cielo abierto que llegaba a recibir a miles de comerciantes y viajeros de todo el continente. El último tramo hasta Saint-Rémy-de-Provence es con los Alpilles, una cadena montañosa, como telón de fondo. Estas colinas acompañan el recorrido con pequeñas ondulaciones, caminos rurales y vistas abiertas. El pueblo, de ritmo tranquilo, es una parada ideal para ciclistas: es fácil de recorrer, tiene un centenar de barcitos, plazas y mercados donde hacer una pausa y probar productos autóctonos como la trufa. Este pueblo también ha sido cuna de la cultura y el arte. Vincent van Gogh vivió allí entre mayo de 1889 y mayo de 1890, cuando tenía 36 años y atravesaba un momento crítico de su vida. Durante ese tiempo estuvo internado en el hospital de Saint-Paul-de-Mausole, a las afueras del pueblo, donde encontró en el paisaje provenzal una fuente de inspiración: ha llegado a pintar más de 150 obras, en su mayoría influenciadas por el macizo de los Alpilles, los olivares y los viñedos, escenarios que hoy son parte del recorrido de los viajeros. Día 2: visita medieval Desde Saint-Rémy-de-Provence hasta Cavaillon. Este segundo día de pedaleo es uno de los más intensos, tanto a nivel físico como visual. El recorrido total es de aproximadamente 50 kilómetros, dependiendo de los desvíos que se hagan para recorrer distintos pueblitos. Los primeros diez kilómetros desde la salida de Saint-Rémy transcurren por un camino sinuoso y boscoso en pleno corazón de los Alpilles y acumulan un desnivel total de casi 800 metros. En esta primera parte del trayecto, uno de los primeros pueblos donde vale la pena frenar para visitar es Les Baux-de-Provence, un antiguo fuerte medieval ubicado a 245 metros sobre el nivel del mar. Es conocido principalmente por Les Carrières de Lumières: antiguas canteras de roca caliza —excavaciones realizadas directamente en la montaña— que hoy funcionan como espacios de arte y albergan muestras inmersivas, famosas por sus exposiciones dedicadas a Van Gogh, Klimt, Monet y, más recientemente, El Principito. Desde allí y hasta

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