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El gobierno porteño descolgó una “Evita” de Alejandro Marmo de un muro del Barrio 31

2026-03-27 - 14:40

Este miércoles a la madrugada, por decisión del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat de la ciudad de Buenos Aires, a cargo de Gabriel Mraida, el equipo de la Dirección General Abordaje Territorial Barrio Padre Carlos Mugica descolgó de un muro un cuadro de Eva Perón donado por el artista Alejandro Marmo en 2020. Los empleados fueron filmados por vecinos del barrio, que dieron la voz de alerta en redes sociales. Rafael reclama el trono del Renacimiento en una monumental exposición en el Metropolitan La obra de Marmo –de dos metros de alto y 1,60 de ancho, hecha con hierro de descarte– forma parte de un proyecto del artista, consensuado con los vecinos de los barrios Padre Carlos Mugica (la 31), Padre Ricciardelli (1-11-14) y La Cárcova (en Villa Martelli), para que el mural de Evita que se ve en el edificio del exMinisterio de Desarrollo Social en la avenida 9 de Julio llegara a asentamientos populares. Se había pedido permiso al gobierno porteño antes de instalarla. Fuentes del Ministerio de Desarrollo y Humano y Hábitat informaron a LA NACION que se había decidido “avanzar en la intervención del espacio público y recuperar espacios comunes para la totalidad de los vecinos y que promuevan una identidad compartida”. Y continuaron: “El objetivo de esta iniciativa es fortalecer el carácter del espacio público como ámbito de encuentro, inclusión y convivencia -acotaron-. La imagen que fue retirada de la vía pública ha sido entregada a quienes la referenciaban para su resguardo”. No obstante, en 2015, cuando Mauricio Macri aún era jefe de gobierno porteño inauguró junto al expresidente Eduardo Duhalde y los sindicalistas Hugo Moyano y Gerónimo Venegas el primer monumento a Juan Domingo Perón en la ciudad de Buenos Aires, en la plaza situada frente a la Aduana, llamada Juan Domingo Perón. Entonces nadie interpretó ese acto como un gesto en contra de la inclusión y la convivencia. En diálogo con LA NACION, Marmo lamentó el gesto iconoclasta. “Esta pieza es parte de una serie de trabajos que se emplazaron en consonancia con el mural de la 9 de Julio para llevar ese espíritu a los barrios –explicó el artista–. En ese momento se trazó una especie de mapa donde trabajamos el territorio del Barrio 31, la 1-11-14 y La Cárcova. Y en los tres, junto al trabajo pastoral de los curas villeros, emplazamos tres imágenes de Evita”. Marmo fue amigo del papa Francisco y lo visitó en el Vaticano. “La obra, en ese sentido, pasa a ser una obra representativa de los barrios, porque fue consensuada con los vecinos y con los que generamos ese hecho. Entonces ya trasciende a la obra, y el arte pasa a ser una construcción de esa simbología de representación”, agrega el artista que, en forma permanente, expone De arte no entiendo nada, en la planta baja del Palacio Libertad. Para Marmo, abordar la imagen de Eva Perón como un icono exclusivamente peronista es cosa del pasado. “A veces se aborda este debate de la figura de Evita como algo partidario, y me parece que es un debate que ya quedó en el pasado, es anecdótico –señala–. Esa es la diferencia entre lo ancestral, que habita en el presente, y lo anecdótico. Lo ancestral vive permanentemente en la vigencia, y la figura de Evita es ancestral en lo popular y en la identidad argentina. El debate creo que remite a una situación anecdótica del pasado, ese odio por el pasado o lo que representa la figura de Evita”. Marmo también hizo imágenes de José de San Martín, la Virgen de Luján, el Cura Brochero, Charly García, el dúo Pimpinela y Diego Maradona, entre otros iconos “ancestrales” de la Argentina. “Esto me hace pensar que el hecho acrecenta la leyenda, porque beneficia todo aquello que prohíbe, censura, promueve, contrariamente a ese deseo de la acción de sacar, desmontar, demoler –concluye–. Para mí lo que hace es favorecer y promover expansivamente la obra, la leyenda de Evita, y me hace pensar también que así fueron todas las piezas y las obras en la historia de la humanidad. Se me ocurre, por ejemplo, La Gioconda, ¿qué hubiera sido si no hubiera sido vandalizada? O la cabeza de la esfinge de Egipto, que tiene rota la nariz producto de un vandalismo, y eso generó también un análisis profundo y una investigación. Todo lo que intente romper, demoler, destruir algo que está siendo representativo, en este caso, de los vecinos, hace crecer aún más aquello que se hizo originalmente”. LA NACION pudo saber que los vecinos del barrio se reunirán en las próximas horas para acordar un nuevo emplazamiento en el Barrio 31.

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