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El fundamentalismo, nuevo búmeran

2026-03-15 - 03:13

Denostada por muchos, investigada por la tendencia adictiva entre los adolescentes, segregada de las aulas, señalada por Melania Trump como eventual causante de “atrofia cognitiva”, en la Argentina las redes sociales y especialmente X merecen instituir el Premio Búmeran y otorgarlo anualmente con fastuosidad. Si Luis Ventura lee esta columna, quizás copie la idea con el sello del Martín Fierro; al menos invite a esta cronista a la primera ceremonia de entrega así se codea con la pintoresca farándula criolla. Las redes sociales son hoy el archivo más veloz para confirmar los sinuosos caminos del fundamentalismo político. Hasta hace pocos años, los periodistas tenían que tener muy buena memoria para recordar las admoniciones de los pregoneros de la ética total. Había que ir a bucear en archivos de papel la publicación de aquella frase exacta con la que se había señalado al contrincante un defecto. Y se corría el riesgo de que el señalado por su contradicción dijera que había sido sacado de contexto. Hoy todo es más básico: no hay contexto porque se habla al público sin intermediarios. Las redes son un ring de boxeo digital: todos se pegan contra todos. Por eso, es que Manuel Adorni quedó noqueado cuando lo “picanteó” Alberto Fernández. Hasta el peor presidente de la historia argentina para los libertarios y buena parte de los ciudadanos le cuestionó la actitud más que kirchnerista de llevar a su esposa a Nueva York en el avión presidencial. El jefe de Gabinete, que se cansó de criticar todo lo hecho por Fernández, se olvidó de un detalle en su tarea de sommelier de la ética pública: fue él mismo quien firmó la resolución sobre quiénes suben a esa nave exclusiva, y excluyó a los parientes y amigos para diferenciarse de sus antecesores. La manera de mostrarse por encima de la “casta”, como bautizaron a la vieja política, fue efímera porque las mieles del poder enceguecen. Adorni se estaba “deslomando por la Argentina en Nueva York”, casi en silencio y contenido por su esposa, a quien le falló la estrategia de coaching matrimonial para esa semana de seducción de inversiones. Y, más grave aún, le quitó el protagonismo estridente al presidente Javier Milei, que había reiterado allí sus acusaciones de “chorros” y “corruptos” a los empresarios nacionales. Muy oportuno todo. Pensándolo bien, ya hay dos candidatos que disputan cabeza a cabeza el primer Premio Búmeran. Pelearon por la centralidad de la escena, pero se contradijeron con sus acciones y sus intenciones. Fin.

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