El edificio más estrecho de Buenos Aires: la increíble leyenda de escalvitud que hay detrás de su construcción
2026-02-12 - 21:36
Buenos Aires está llena de joyitas ocultas y esta es una de ellas. Con solo 2,50 metros de frente, la Casa Mínima, ubicada en el pasaje San Lorenzo 380, en el barrio de San Telmo, es considerada la vivienda más angosta de la Ciudad de Buenos Aires. Esta construcción quedó envuelta en una leyenda persistente: se decía que allí había vivido un esclavo liberado que recibió el terreno como donación. Por eso, durante mucho tiempo fue conocida entre los porteños como la Casa del esclavo liberto. Su fachada es austera: una puerta de doble hoja pintada de verde y, arriba, un pequeño balcón con rejas de hierro. Una parte del revestimiento exterior con pintura blanca y otra con ladrillo a la vista completan el frente, que llama la atención de lo turistas por su estrechez. Ver la Casa Mínima es mirar al pasado, es conocer la historia de viva de Buenos Aires. El poeta Baldomero Fernández Moreno fue quien la bautizó como Casa Mínima, nombre que perduró hasta hoy. Esta pequeña vivienda, ubicada casi en la esquina de la famosa calle Defensa, está llena de misterios en torno a su construcción en la época colonial, es decir, anterior a 1810, fecha que marca el fin de ese período histórico. Durante años se sostuvo la leyenda de que este tipo de casas estaba destinado a esclavos libertos, a quienes sus antiguos amos cedían un pequeño terreno lindero para que levantaran su hogar. Sin embargo, en realidad, se trata de un espacio residual que quedó tras sucesivas modificaciones edilicias en la manzana. Como suele ocurrir, el mito se mezcló con algo de verdad, con bastante imaginación de por medio. Según investigaciones posteriores, la casa no nació como una unidad independiente, sino que formaba parte de una propiedad mucho más amplia que ocupaba la esquina hacia Defensa. Hacia fines del siglo XIX, la familia Lezica Peña —propietaria original— transformó el antiguo caserón colonial de patio central en un conventillo, un negocio próspero en tiempos de fuerte inmigración europea. Muchos recién llegados encontraban allí alojamiento transitorio o definitivo. Además, tras la epidemia de fiebre amarilla, gran parte de la población acomodada abandonó el sur de la ciudad y se trasladó hacia el norte. En ese proceso, los Lezica Peña separaron una porción del inmueble —el antiguo altillo y