El diablo viste a la moda: cómo Meryl Streep, Anne Hathaway y un equipo de lujo crearon un fenómeno que continúa vigente a 20 años de su estreno
2026-03-03 - 09:03
Pasaron veinte años desde que el “cerúleo” se convirtiera en un tono popular de azul y que la mención de floreados asociada a la primavera sea recibida con un despreciativo: “¡qué innovador!”. Cumpliendo las dos décadas y con una secuela a punto de estrenarse, El diablo viste a la moda sigue estando tan vigente como entonces. Un elenco de lujo, un vistazo a los entretelones del negocio de la moda, contado por alguien que lo vio de cerca, combinado con una historia de ficción de una joven que intenta progresar en su carrera y su relación con una de las jefas más exigentes, crueles y magnéticas que se vieron en el cine, hicieron de la película protagonizada por Meryl Streep y Anne Hathaway un clásico instantáneo. Mirando hacia atrás, puede parecer que el proyecto estuvo siempre condenado al éxito. Sin embargo, el magnífico resultado en la taquilla y la consagración en la cultura popular del film dirigido por David Frenkel, no fueron tan obvios desde el principio. Cuando Fox compró los derechos del libro de Lauren Weisberger, aun no había sido publicado. Antes de que la novela llegara a las librerías, en 2003 y se convirtiera en un best seller, los ejecutivos del estudio hicieron su apuesta, habiendo leído solo 100 páginas del manuscrito de la novela, basada en las experiencias de la autora, quien trabajó en la revista Vogue, bajo el mando de la legendaria editora Anna Wintour. Fue el personaje de la jefa lo que cautivó a los productores de Fox para que decidieran adquirir el libro para adaptarlo al cine. La idea original era que Miranda Priestley, la editora de la revista ficticia Runway, sería una villana perfecta para una película. Por suerte, pronto descubrirían que con ese material se podía investigar sobre las complejidades que esconde detrás de su fachada elegante, un personaje con tanto poder y responsabilidad. Con un primer guion, el estudio contrató a David Frankel, cuya experiencia incluía la dirección de Rapsodia en Miami y episodios de series como Sex and the City, Band of Brothers y Entourage, como director de la película. Pero el realizador no estaba de acuerdo con el abordaje del material. “Algo dentro de mí reaccionó contra cada detalle del guion en ese momento -explicó Frankel a Entertainment Weekly muchos años después del estreno del film-. Era una historia de venganza. Era muy satírica. Sentí que no podía con ella, e hice todo lo posible durante las siguientes semanas para escabullirme de la reunión. Presenté mi visión de la película: Miranda es la heroína, no la villana, y esta era una historia de coming of age para Andy, que aprendía lo que se necesita para ser excelente en algo”. Los productores de la película aceptaron la idea de Frankel y el guion pasó a manos de Aline Brosh McKenna, quien escribió una nueva versión, en la que Miranda no solo era una jefa difícil, sino también una persona dedicada por completo a su trabajo, que ponía a la excelencia de la revista por sobre todas las cosas (incluido el bienestar de sus empleados). Esta visión más sofisticada que aportaron el director y la guionista, fue clave para la construcción de una narrativa más compleja, que le dio a la película esa cualidad de seguir siendo interesante, aun luego de múltiples visionados. Más allá de la golosina visual de la moda y las locaciones, es el drama humano, expresado por personajes que van más allá de un estereotipo, lo que hace el film tan fascinante para tantas personas. Claro que al construir un personaje con muchas capas como Miranda, surgió un problema. ¿Quién puede interpretar con profundidad a la mujer más admirada y temida del mundo de la moda? En la lista de posibilidades, que incluían a Michelle Pfeiffer, Catherine Zeta Jones y Glenn Close, había un nombre por encima de todos: Meryl Streep. La multipremiada y prestigiosa actriz no estaba especialmente interesada en el proyecto, hasta que el jefe del estudio, Tom Rothman, consiguió que se juntara con el equipo creativo y leyera el guion. “El poder absoluto corrompe absolutamente. Me gustó que no se alejara de sus aspectos más desagradables, y los aspectos realmente aterradores se debían a que no intentaba congraciarse, que siempre es el emoliente femenino en cualquier situación en la que uno quiere lo que quiere”, dijo Streep a EW, recordando lo que la atrajo del guion. La incorporación de la actriz a la película fue esencial, pero buscar a una Andy que pudiera estar a la altura de la circunstancias también fue todo un reto. Mientras el estudio barajaba nombres reconocidos, como el de Rachel McAdams, quien no aceptó; Scarlett Johansson y Natalie Portman, entre otros, Anne Hathaway deseaba quedarse con el papel. Tanto, que llegó a escribir “Contrátenme” en la arena del jardín zen de la oficina de una de las ejecutivas del estudio. Luego de que Streep viera sus escenas en Secreto en la montaña, que aun no había sido estrenada, se reunió con la joven actriz. Esta vez, fue el turno de Streep de llamar a Rothman, el jefe de Fox, para decirle que le parecía buenísima y pensaba que iban a trabajar bien juntas. Así fue como nació una de las mejores duplas del cine popular de este siglo. Miranda y Andy, Meryl y Anne, lograron capturar en la pantalla una relación profesional muy complicada, de opuestos que se atraen y repelen al mismo tiempo. La interpretación que lograron juntas tendría un impacto muy positivo en las carreras de ambas, haciendo despegar la de la joven actriz y confirmando el poder de Streep, no solo como una intérprete prestigiosa, sino también como un nombre convocante en la taquilla. Dos escenas clave fueron agregadas siguiendo las sugerencias de Streep, quien consideraba que era importante representar al negocio de la moda en la película y, por otro lado, también quería mostrar la vulnerabilidad de Miranda. La escena del suéter “cerúleo”, en la que Miranda educa a Andy, en un monólogo sobre el ecosistema de la moda y su influencia, cumplió con la primera sugerencia de la actriz; mientras que la segunda se concretó en la escena en la que Miranda está en la habitación de hotel, sin maquillaje, momentáneamente cerca de ser derrotada (aunque eso no sucede, por supuesto). El elenco se completó con la recién llegada Emily Blunt, que le aportó un humor y acidez británicos al personaje de Emily, la contracara de Andy. Y Stanley Tucci fue elegido a último momento, luego de que 150 actores hicieran pruebas para el papel del director de arte de Runway. Otro ejemplo de cómo los intérpretes correctos pueden elevar a los personajes y cómo el rol indicado puede darle impulso a la carrera de un actor. Adam Grenier no tuvo tanta suerte, ya que su personaje, el novio de Andy, es uno de los menos queridos por los fans de la película. El costado romántico del film, en el que también hace su aporte Simon Baker, como un escritor poco confiable que seduce a Andy, es lo menos importante. En esos años y en gran medida por el éxito de El diablo viste a la moda, la comedia romántica quedó opacada por la comedia de romance de una chica con su trabajo. En este caso, el trabajo era dentro del mundo de la moda, lo cual implicó una dedicación especial por parte del equipo de la película para retratar ese universo, lo más cercano a la realidad que fuera posible. Para lograrlo tuvieron que esquivar un gran obstáculo, según cuentan varios miembros del equipo en diversas entrevistas: el miedo a hacer enojar a Anna Wintour. Espacios fundamentales del circuito de la moda de Nueva York, como el Museo Metropolitano de Arte, en donde se realiza el gran evento de la Met Gala, o Bryant Park, donde tienen lugar varios desfiles de la Semana de la Moda, no querían ser parte del film, según dice Frankel. Hasta en algunos edificios de lujo se negaron a que filmaran allí. El diseñador de arte, Jess Gonchor, logró entrar a las oficinas de Vogue y recrear el despacho de la famosa editora, según cuenta Frankel, con tanta autenticidad que Wintour redecoró luego del estreno del film. Por su parte, la diseñadora de vestuario Patricia Field, responsable de los looks de Sex and the City, entre muchas otras producciones de cine y televisión, tuvo que recurrir a sus contactos, señala Streep en EW, y hacer valer su lugar en el mundo de la moda para conseguir ropa de diseñadores de lujo, que temían las consecuencias de asociarse con la película. Su logro fue determinante para completar a los personajes, en especial Miranda, haciéndolos lucir prendas de firmas como Donna Karan y, por supuesto, Prada. Además de estas dificultades, la producción no contaba con un presupuesto tan generoso como para poder desplegar el glamour del mundo que estaba retratando. En medio del rodaje, el director armó un corte con algunas escenas y consiguió que Fox le diera más dinero, para poder filmar las escenas con Hathaway y Baker en París. El rodaje de cinco semanas en Nueva York fue arduo. Blunt recuerda, en una entrevista, lo complicada que fue la jornada en la que Streep tuvo que filmar los distintos planos que componen el montaje de las entradas de Miranda a la oficina, con su ahora ya famoso gesto de tirar sus fabulosos tapados y carteras sobre el escritorio de sus asistentes. Los integrantes del elenco y del equipo tenían sus ojos sobre Streep. La actriz, que impuso ante el estudio la decisión de tener el pelo corto y blanco, inspirada por la elegancia de la modelo Carmen Dell’Orefice y el look poderoso de la exdirectora del FMI, Christine Lagarde, se mantuvo distante con sus compañeros para conservar la frialdad que tenía que plasmar en la pantalla. Su trabajo asombró a todos desde el primer día, cuando hicieron la lectura inicial del guion y Streep dijo sus líneas de diálogo casi como un suspiro, cuando lo obvio hubiese sido alzar la voz para imponerse. La inspiración, en este sentido, vino de dos directores con los que había trabajado. “La voz la tomé de Clint Eastwood -dijo la actriz, en una entrevista con Variety-. Nunca, nunca, nunca alza la voz y todos tienen que inclinarse para escucharlo, y automáticamente es la persona más poderosa de la sala. Pero él no es gracioso. Eso se lo robé a Mike Nichols. La forma en la que el comentario más cruel e hiriente, si se pronuncia con un pequeño toque de ironía, es la instrucción más efectiva, la corrección más memorable, porque todos se ríen, incluso el destinatario del comentario. La forma de caminar, me temo, es mía”. El cuidadoso trabajo de Streep, Hathaway y todo el equipo rindió sus frutos. El diablo viste a la moda, que se estrenó en junio de 2006 en Estados Unidos, como contra programa de Superman regresa, recaudó 326 millones de dólares en la taquilla mundial, una ganancia significativa sobre el presupuesto de alrededor de 41 millones de dólares. Pero más notable que el éxito en el momento de su estreno es la vigencia que la película continuó teniendo hasta la actualidad. Primero en DVD, luego en la televisión y ahora en streaming (está disponible en Disney+), El diablo viste a la moda sigue cautivando a nuevas generaciones de espectadores y siendo una película a la que sus fans quieren volver una y otra vez. El sueño de la secuela La huella que dejó el film generó, durante muchos años, la discusión sobre la posibilidad de una secuela. A pesar de que Weisberger escribió una segunda novela, La venganza viste de Prada, que continúa la historia de los personajes, no pudo concretarse otra película...hasta ahora. Después de veinte años, El diablo viste a la moda 2 llegará a los cines el 30 de abril. Streep, Hathaway, Blunt y Tucci volverán a interpretar a sus ya icónicos personajes en el nuevo film, que también está dirigido por Frankel y escrito por Brosh McKenna. Kenneth Branagh, Lucy Liu, Justin Theroux, B.J. Novak, Pauline Chalamet y Rachel Bloom se unieron al elenco original. Patrick Brammall interpretará al nuevo interés amoroso de Andy. De acuerdo a lo que se puede ver en el trailer, la trama se hará cargo de los cambios que sufrieron la industria editorial y el negocio de la moda en las dos décadas que pasaron desde el estreno de la primera película. Al mismo tiempo que en el mundo real Anna Wintour se retira de su cargo de editora en Vogue, dejando a Chloé Malle en su lugar, Miranda y Andy pelearán en la ficción por el futuro de Runway. Habrá que esperar para ver qué pasa, enterarse cuál es el nuevo tono de moda y, sobre todo, averiguar si esta segunda parte podrá amplificar el legado del fenómeno de El diablo viste a la moda.