El destino que es un boom turístico por sus glaciares, fiordos y auroras boreales
2026-01-28 - 15:41
Una sola ruta da la vuelta completa a Islandia. Hay quienes optan por empezar a recorrerla hacia el sur y otros hacia el norte, aunque es solo una cuestión de dialéctica rutera, porque en el camino se pasará por los mismos sitios. Lo que puede hacer un viaje diferente es el clima, lo menos previsible que existe en la isla del fuego y el hielo. Un dicho trata de reconfortar a los visitantes durante los momentos de intensas lluvias: “¿no te gusta este tiempo? Esperá cinco minutos que se viene otro...”. En Islandia llueve día por medio y hay alrededor de 150 palabras para designar el viento, según sus intensidades y direcciones. El “oro blanco” que equilibra la microbiota y mejora la salud digestiva La Ruta Nacional 1, también conocida como Hringvegur (ruta circular), es la única propiamente dicha, aunque en realidad hay una ruta 2, que todavía no figura como tal en los mapas. Se trata de un intento relativamente nuevo para diversificar los itinerarios y tratar de llevar a los turistas a recorrer los fiordos del oeste, aquellos que forman como una “cabellera al viento” arriba a la izquierda en los mapas de Islandia. Una vez decidido el sentido, solo hace falta alejarse del centro repleto de turistas de Reykjavik, la capital más septentrional del mundo, y salir en dirección a la Islandia de siempre, la de antes del sobreturismo, de las redes y del Íslenski heitið (el juramento del buen turista, que trata de concientizar y minimizar los impactos que pueden llegar a tener más de 2,3 millones de visitantes extranjeros sobre una población de menos de 400.000 personas). Hace unos 30 años, el panorama era radicalmente diferente y los pocos turistas que emprendían la vuelta a la isla por la Ruta 1 se lanzaban a una verdadera aventura. Debían prepararse para largos tramos de ripio y escasos servicios. Ahora todo el recorrido está asfaltado y mantenido en un impecable estado, con profusión de estaciones de servicio. Durante los últimos meses, estos paradores escucharon a menudo el acento argentino, ya que muchos emprendieron el largo viaje a la isla de las sagas vikingas. Pudieron descubrir así un país distinto a los demás, donde las crisis –como la de 2008– fueron motivo de crecimiento. Hacia el centro de la Tierra La ruta totaliza un poco más de 1300 kilómetros. No da una vuelta completa a la isla, sino que realiza varios atajos en ciertas regiones, como entre Reykjavik y el norte, obviando los intricados fiordos del noroeste. Se acortó 150 kilómetros también cuando se construyó el túnel submarino debajo del Hvalfjördur, entre los suburbios del norte de Reykjavik y el puerto de Akranes, la primera etapa de quienes emprenden la Ruta 1 hacia el norte. El viaje se podría completar en un par de días, pero requiere por lo menos una semana, para disfrutar de cada parada y de los atractivos a lo largo del itinerario. Algunos le dedican incluso dos o más semanas, y bifurcan el recorrido hasta parajes más aislados, cascadas o para realizar excursiones embarcadas en los puertos del norte. Por eso, muchos alquilan casas rodantes. Las hay de todos los tamaños y niveles de equipamiento. Sin duda es la mejor manera de recorrer la isla con libertad y aliviar el presupuesto, ya que los precios de los hoteles y Airbnb están entre los más elevados de Europa. Borgarnes es el punto de partida para una incursión hasta la península del Snæfellsnes, donde se levanta el volcán del mismo nombre, coronado por un glaciar. Muchos lo conocen desde la infancia: es allí donde Julio Verne ubicó