El abogado experto en tecnología que pasó a liderar el estudio más grande del país
2026-03-07 - 09:53
Entró al estudio en 1995 sin conocer a nadie, luego de dejar su currículum en la antigua sede de la calle Carlos Pellegrini, previo a la mudanza a Retiro. Forjó su camino dentro del área de Propiedad Intelectual y con el correr de los años se especializó en tecnología, privacidad de datos y, hoy, inteligencia artificial. Desde el 9 de diciembre último, Gustavo Giay es el nuevo presidente del Consejo de Administración de Marval O’Farrell Mairal, la firma de abogados más grande del país, con 67 socios y más de 300 abogados en total. Sucedió en el cargo a Santiago Carregal, quien tras liderar el bufete durante ocho años pasará a ser consultor en los próximos meses, en cumplimiento de la regla interna que fija el retiro para los socios al cumplir los 65 años. El flamante número uno de Marval ya tenía el acuerdo de los socios para encabezar la firma desde un año antes, y realizó una transición silenciosa junto a Carregal para ponerse a tono con la función. Modelo novedoso: el estudio histórico que incorporó un CEO y un empresario Que Giay sea un experto en derecho de Tecnología –con más de 25 años asesorando unicornios y multinacionales del sector en el país y la región- es un dato que habla de la velocidad de la transformación que están adquiriendo todos los sectores, incluidos los servicios legales. “El sector de Tecnología me enfrentó de manera muy directa con la innovación. Pude entender desde temprano la profunda transformación tecnológica que íbamos a tener en la industria y en Marval, y me puse a trabajar en eso liderando las iniciativas de innovación del estudio”, dice. Nombrado socio en 2003, Giay desarrolló el departamento de derecho de Tecnología del bufete. En 2012, les propuso a sus pares un plan llamado Marval 2023 –en coincidencia con el centenario que celebraría la firma- para acelerar la inversión tecnológica en los años siguientes. Afirma que por su contacto con los clientes del mundo tech tuvo una aproximación temprana a la problemática del cambio cultural en las organizaciones cuando irrumpe la innovación tecnológica, una experiencia que buscó capitalizar puertas adentro del estudio. “Tratamos de llevar la tecnología a todas las áreas y eso nos preparó mejor para esta etapa que estamos viviendo hoy”, señala a LA NACION, en la primera entrevista que concede. Oriundo de Arrecifes, Giay dice que siempre quiso ser abogado de negocios. Al año de entrar a Marval se fue a Chicago a realizar una maestría en Derecho –un escalón obligado para los profesionales de los grandes estudios- y cuando volvió tuvo su acercamiento inicial al mundo tecnológico con las primeras puntocom y el florecimiento de Internet en la Argentina. Además de ser el flamante presidente del Consejo, hoy sigue liderando en el estudio las prácticas de Propiedad Intelectual y Tecnología de la Información, Privacidad e Inteligencia Artificial, repartiendo sus horas entre ambas funciones. –¿Qué significado tiene que sus socios lo hayan elegido a usted, que trae una mirada tecnológica, para conducir el estudio en este momento? –Creo que se están anticipando a los tiempos que vienen, porque la innovación y la inteligencia artificial generativa van a generar una transformación bastante radical en la forma en la que los estudios jurídicos brindamos el servicio y, sobre todo, en la forma en la que los clientes hacen negocios. Una mirada que pueda entender esos cambios hoy es un aporte. Esto no significa que en el estudio vayamos a dejar de lado las prácticas tradicionales, sino que simplemente la innovación se ve hoy en todas las áreas donde las empresas hacen negocios. –¿Qué cambios concretos están ocurriendo a partir del uso de inteligencia artificial en el asesoramiento, y qué proyectan a futuro? –Marval fue el primer estudio local en usar inteligencia artificial, con un desarrollo propio, Marvalia. Trabajamos muchísimo en automatización de procesos cuando todavía no se hablaba del tema. Cuando la IA llegó, nosotros ya teníamos un camino recorrido. Hoy, tres de cada cuatro empresas utilizan IA de alguna forma. Hemos desarrollado sistemas para que los clientes puedan tener una interacción y recibir información en tiempo real, una mayor transparencia en el manejo de los asuntos que nos confían. Estamos trabajando con agentes de inteligencia artificial incorporados a nuestros procesos de trabajo y obviamente utilizamos todas las herramientas y plataformas que están en el mercado. Hoy estamos liderando la incorporación de tecnología al servicio legal, no solo en la Argentina, sino en la región. Esto se da en un contexto de muchas oportunidades de negocios también. El país se está conectando al mundo y creo que es algo muy positivo. Siempre vemos a la transformación tecnológica como una oportunidad y no como una amenaza. –¿El uso de la IA puede desplazar los empleos iniciales, la figura del abogado junior? ¿Cómo ve esa situación? –Es un desafío y también una oportunidad enorme. Desde el punto de vista de la organización, si uno puede hacer que las distintas generaciones trabajen de manera complementaria y aporten valor desde lo que saben hacer, el producto final siempre será de mayor calidad. En Marval trabajamos mucho con los nativos digitales para que puedan operar los sistemas que utilizamos, y con aquellos que tienen experiencia para que los guíen en el uso de las herramientas para problemas concretos. La complementariedad de los distintos perfiles es una oportunidad enorme de generar valor para el cliente. –¿Y cuál cree que será el rol del abogado en este contexto dominado por la IA? –Creo que el juicio de valor y la experiencia seguirán siendo determinantes. Y, sobre todo, la confianza. Por más que haya cambios tecnológicos, la profesión se basa en la confianza que los clientes depositan en el juicio de valor que uno pueda darles. Pienso que el abogado, lejos de volverse menos relevante, va a ser más importante por otro dato de la realidad: los directores de Legales están participando cada vez más de las decisiones estratégicas de las compañías. El entorno regulatorio se volvió más complejo y hay necesidad de mayor pensamiento estratégico, una mayor necesidad de manejo de los perfiles de riesgo, más temas de compliance. La valorización del abogado interno y del asesor externo está en un excelente momento y la tecnología no cambiará eso, sino que lo potenciará. –¿Cómo ven a la Argentina en el exterior los inversores con los que el estudio tiene contacto permanente? ¿Hay más consultas? –La Argentina sigue generando muchísimo interés en el extranjero. Entramos en un proceso de normalización de las variables económicas y una mayor apertura al mundo, con la reciente firma del tratado Mercosur-Unión Europea y el acuerdo con Estados Unidos. Eso, más las reformas que el Gobierno está impulsando –laboral, tributaria- conforman una senda para darle a los inversores mayor estabilidad. Es muy auspicioso para la Argentina y para quienes hacen negocios acá. –¿Los sectores que despiertan interés son los imaginados –energía, minería- o hay más? –Hoy estamos trabajando en operaciones en prácticamente todas las industrias, con un foco muy claro en aquellos sectores estratégicos como la minería, energía, oil and gas y la industria de conocimiento, pero también en otras industrias en los cuales vemos mucho apetito por invertir en el país. En los últimos meses solamente en la minería de cobre hay anunciados US$35.000 millones. El 85% de esa inversión, a través de asesoramiento de empresas de manera directa o a sus accionistas, lo estamos llevando en Marval. Hoy estamos trabajando en el 50% de los proyectos de oro y plata en la Argentina. Y hay mucha actividad obviamente en todo lo que es energía también, con un potencial de desarrollo enorme de cara al futuro. –¿Y en otros sectores? ¿Qué ven? –Hay una mayor demanda en el sector de infraestructura tecnológica, en las construcciones de data centers. Open AI anunció una inversión muy grande en el sur argentino. Vemos mayor dinamismo en alimentos, en la industria automotriz, en las privatizaciones de empresas públicas, que también generan interés en el extranjero. Naturalmente los sectores estratégicos son aquellos que se llevan hoy la mayor cantidad de consultas. –¿Qué plantean los inversores sobre la Argentina en las consultas? ¿Genera inquietud que el proceso de cambio sea sostenible? –Hoy la consulta pasa por la sustentabilidad en el tiempo de las medidas que se están adoptando, para volver a ganar la confianza de los inversores que por años vieron a la Argentina de manera distinta. Hay mucha consulta regulatoria, de cómo cambia la forma en la cual hacen negocios a partir de una reforma. También buscan oportunidades. Nosotros tratamos de llevárselas proactivamente a los clientes, como las empresas que están por ser privatizadas. Pero diría que en general el mayor interés tiene que ver con la sustentabilidad de las reformas y su mantenimiento en el tiempo.