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EE.UU. dijo que España cambió de postura y cooperará con su campaña en Irán, pero el gobierno de Sánchez lo desmintió

2026-03-04 - 19:53

MADRID.– La tensión entre España y Estados Unidos por la escalada bélica en Medio Oriente tuvo un nuevo capítulo este miércoles por la tarde. El gobierno de Pedro Sánchez desmintió “tajantemente” que España vaya a cooperar militarmente con Estados Unidos en la ofensiva contra Irán, después de que la Casa Blanca asegurara que Madrid había aceptado colaborar. El cruce de versiones abrió un nuevo frente de tensión diplomática entre ambos aliados. La vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, había afirmado horas antes que, según Washington, España había mostrado conformidad para cooperar militarmente en las últimas horas. La declaración sorprendió porque llegaba poco después de que Madrid negara el uso de bases españolas para la “Operación Furia Épica”. Todo empezó con una declaración institucional. El presidente español apeló a la memoria colectiva y rescató el lema que movilizó al país en 2003 contra la invasión de Irak. Sánchez fue claro: España no será cómplice de un desastre por miedo a represalias. Para el mandatario, la solución a los conflictos no llega con bombas, sino a través de la diplomacia. En su discurso, calificó la ofensiva de Estados Unidos e Israel como una quiebra del derecho internacional. Sánchez no solo criticó los ataques. También prohibió el uso de las bases militares de Rota y Morón. La furia de Trump y la amenaza de embargo La respuesta de Donald Trump no se hizo esperar. El presidente estadounidense tildó a España de socio “terrible” y “poco cooperativo”. Trump fue más allá y ordenó a su secretario del Tesoro que corte todo vínculo comercial con el país ibérico. Incluso amenazó con un embargo total, a pesar de que la Unión Europea advirtió que protegerá los intereses de sus miembros. Trump también sacó a relucir una vieja queja: la negativa de España a elevar el gasto militar al 5% del Producto Bruto Interno (PBI). En un tono desafiante, el republicano afirmó que España no tiene nada que le interese a Estados Unidos, salvo su gente, y criticó con dureza el liderazgo de Sánchez. El respaldo de Bruselas y el frente interno Mientras Sánchez intentaba mantener el equilibrio, la Unión Europea cerró filas detrás de Madrid. El bloque avisó que está preparado para actuar si Washington cumple sus amenazas comerciales, que de concretarse la cooperación española, posiblemente sean dadas de baja. El vocero de la Comisión Europea, Olof Gill, recordó que existen acuerdos firmados que Estados Unidos debe respetar. En España, Sánchez también tiene que lidiar con la oposición. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, busca vincular al gobierno con el régimen de Teherán. Ante esto, Sánchez aclaró que repudia a los ayatolás, pero que eso no justifica una guerra injusta. El escenario es de una volatilidad extrema. El gobierno español prepara un “escudo social” para mitigar el impacto económico de un conflicto largo y ya envió un avión Airbus 330 para repatriar a los ciudadanos que están en la zona de fuego. La gran pregunta es si la supuesta cooperación militar que anunció Washington llegó a ser una realidad o si se trató de una táctica de presión para doblegar la resistencia de Madrid. Este posible cambio de rumbo sucede en un contexto de guerra total. Los bombardeos de Israel y Estados Unidos sobre Irán ya causaron más de mil muertes. La situación es crítica: un submarino estadounidense hundió un buque de guerra iraní cerca de Sri Lanka con 180 personas a bordo, mientras que el régimen de los ayatolás responde con misiles hacia objetivos en el Golfo Pérsico. Agencias Reuters y AFP

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