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Dubai World Cup: Medio Oriente vive una guerra, pero el turf sigue adelante con los mejores caballos del mundo

2026-03-25 - 16:51

A un puñado de días de vivirse una de las más fastuosas jornadas del turf mundial, el sábado próximo, la maquinaria organizativa de la Dubai World Cup avanza con precisión quirúrgica, aunque bajo una tensión que atraviesa cada detalle. La guerra en Medio Oriente, en medio de bombardeos y restricciones aéreas, alteró el pulso de una de las fechas más esperadas de la temporada deportiva. La Fórmula 1 canceló sus fechas de Bahréin y Arabia Saudita ante el escenario bélico, pero en el hipódromo de Meydan el sonido de los cascos de los caballos en sus pistas sigue predominando por sobre el temor. Y el programa, con sus horarios y orden de partida, ya está definido desde este martes. El contraste es brutal. El espacio aéreo en la región sufrió en las últimas semanas cierres intermitentes, cancelaciones masivas de vuelos y las complicaciones logísticas afectaron directamente al traslado de las delegaciones y los ejemplares. Sin embargo, en paralelo a lo que vive el contexto geopolítico, se registran los últimos ejercicios del proceso de preparación y los corceles galopan en plena madrugada con normalidad, como para escapar de la salida del sol y regresar a cada box antes de que el calor castigue. Entre ellos están el japonés Forever Young, el mejor de la actualidad sobre arena, y el irlandés Calandagan, el número 1 del ranking en el césped, ambos de 5 años. Serán los favoritos de los dos últimos grandes premios de la reunión, que esta vez, en una situación no muy frecuente, no tendrá representantes nacionales compitiendo. Para el primero de ellos hay dos misiones especiales en la cita central: cobrarse revancha del tordillo Hit Show, el hijo del argentino Candy Ride que lo dejó tercero el año pasado, y convertirse en el ejemplar con mayores ganancias de la historia. Al que logre vencer en la DWC 2026 lo espera una recompensa de 6,9 millones de dólares. View this post on Instagram En la cuenta regresiva, las delegaciones internacionales –especialmente desde los Estados Unidos, Europa y Japón – tuvieron que poner en evaluación sus planes originales. Con algunos caballos que estaban siendo preparados para viajar se optó por cancelar la participación ante la imposibilidad de garantizar vuelos seguros, un reflejo de la incertidumbre que atraviesa el ecosistema de la industria en un momento del año en el que Dubái es el epicentro. En cambio, otros equipos decidieron avanzar igual, aunque bajo estrictos protocolos. De hecho, la logística incluyó rutas alternativas y la alteración de los traslados en coordinación con las autoridades locales. Cada arribo a Dubái fue casi una victoria, algo a lo que quedó ajeno Forever Young porque viajó antes de que el conflicto estalle, tras imponerse en la Saudi Cup, otra cita icónica del calendario, en febrero pasado. El show sigue en pie, pero el clima no es el de otros años. La guerra golpeó de lleno al turismo en la región, con caídas significativas en la ocupación hotelera y una fuerte retracción de la demanda internacional y, en paralelo, diversos eventos fueron suspendidos o reprogramados. El festival dubaití de nueve clásicos en el que los dos más importantes reparten en premios 12 y 6 millones de dólares no escapa a ese contexto. Sin embargo, hay algo que no cambia: el espectáculo debe continuar. La Dubai World Cup (G1-2000m) cumple tres décadas desde su instauración y se mantiene en pie como una declaración de paz. Aunque el ruido de fondo no sea el del público, sino el de un mundo en conflicto. View this post on Instagram Los caballos salen cada día a trabajar como si nada ocurriera, pero no es un año normal. La previa de la Dubai World Cup se vive en un delicado equilibrio entre la rutina y cierta tensión. En uno de los sectores reservados para las delegaciones visitantes, la japonesa, que venía, como siempre, con artillería pesada, dejó algunas figuras en casa y está reducida. Masquerade Ball, segundo de Calandagan en la Japan Cup, y Jantar Mantar, uno de los milleros más destacados, expusieron el problema con crudeza: viajar no era sólo una cuestión de planificación. No hubo dramatismo al anunciar las bajas. Incluso para estructuras altamente profesionales, no era un viaje más y se cambió la hoja de ruta de sus campañas. El operativo en Dubái también cambió. Las autoridades locales elevaron los niveles de precaución luego de que algunos edificios y el aeropuerto vivieran momentos delicados por explosiones semanas atrás. Se reforzaron los controles en accesos, hoteles y zonas sensibles, con más preocupación que miedo a decir de los profesionales que trabajan allí durante esta temporada. Todo está diseñado para que el evento se desarrolle bajo un esquema de mayor vigilancia de lo habitual, sin perder la adrenalina ni la competitividad. View this post on Instagram El turf tiene esa capacidad de aislarse, de reducirlo todo a velocidad, pasión y estrategia. Un micromundo, muchas veces. Y la jornada de la Dubai World Cup, encabezada por una de las carreras más icónicas y millonarias del calendario, no se detiene. Quizá no tenga el mismo flujo de aficionados, como cuando le impactó de lleno la pandemia del Covid en marzo de 2020, pero conserva su esencia y el clima festivo. El trabajo de los equipos y sus sueños no se rinden. The field is set for the 30th $12m G1 Dubai World Cup sponsored by @emirates! 🏆#DWC26 pic.twitter.com/vI9mz8XU8T — Dubai Racing Club (@RacingDubai) March 25, 2026

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