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Derrumbe en Parque Patricios: la fiscalía autorizó que empiecen a volver los vecinos, pero se niegan

2026-03-19 - 23:00

Luego de dos semanas de reiterados reclamos de familias evacuadas del complejo habitacional Estación Buenos Aires por poder retornar a sus viviendas, finalmente hoy la Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas N°31 de la ciudad autorizó el reingreso parcial al Sector 2. La medida se aplica únicamente en las áreas consideradas aptas, luego del levantamiento parcial de la clausura preventiva dispuesto por la Guardia de Auxilio del gobierno porteño tras el derrumbe del techo de una cochera subterránea en el predio de Parque Patricios. Sin embargo, lejos de traer alivio, la resolución generó incertidumbre y resistencia entre la mayoría de los vecinos: sostienen que el edificio todavía no está en condiciones de ser habitado. En una zona restringida, donde solo se permite el ingreso de residentes autorizados, LA NACION pudo acceder al lugar. Frente al kiosco “Pelusita”, una decena de vecinos estaban reunidos. “Nos llegó la notificación de que teóricamente podíamos ingresar a habitar nuestras casas, pero no están dadas las condiciones. No hay luz. Dijeron que hoy la habilitaban, lo mismo con el gas, pero recién estaría todo listo entre el 21 y el 25. Mientras tanto, ¿qué hacemos?”, explicó Roxana Garay, vecina de la torre B, quien actualmente se aloja en el hotel Regente, a cargo del gobierno porteño. En total, se desalojaron 175 departamentos de los cuatro edificios (A, B, C y D) del Sector 2 que rodean el estacionamiento afectado y fueron desplazadas aproximadamente 300 personas. Por ahora, ninguno de esos vecinos ingresó a su casa. La noticia del regreso no llegó de la misma manera a todos: algunos vecinos recibieron notificaciones, mientras que otros se enteraron ayer de que tenían que volver a sus casas, sin estar preparados para nada. Según contaron, los vecinos que recibieron la notificación también recibieron mapas que delimitan las áreas habilitadas y las zonas restringidas, mientras continúan las obras dentro del predio. “Vamos a estar viviendo en medio de una obra, con todo lo que eso implica. Después de todo el daño psicológico que ya sufrimos, no creo poder vivir así. Preferiría que terminen y después nos digan que volvamos. Quieren que vivamos con zonas restringidas: hay lugares donde no vamos a poder pasar ni tocar nada. No se puede vivir así”, sostuvo Garay. Efectivamente, la fiscalía aclaró que la autorización parcial no implica el levantamiento total de la clausura ni una habilitación general del complejo. La zona afectada por el derrumbe y cualquier otro espacio restringido continúan con prohibición de ingreso, uso y permanencia. Ese clima de desconfianza también se replica en los grupos de WhatsApp de los residentes, donde circula una recomendación clara: no regresar por el momento. “Por supuesto, cada vecino es libre de tomar la decisión que considere, pero la recomendación es no volver hasta que las condiciones de seguridad estén efectivamente aseguradas”, señala uno de los mensajes difundidos en el grupo de la torre B. Silvina Blascetta, vecina de esa torre, aseguró que está “acá por milagro”. Solía jugar con su nieto en el sector donde ocurrió el derrumbe y su auto estaba estacionado en la cochera que colapsó. Por eso, para ella, hoy resulta impensable volver a ingresar al edificio. “La fiscalía autorizó hoy un ingreso parcial. Sin embargo, ni el gobierno de la ciudad, ni Cosud [la constructora del complejo], ni siquiera nuestro abogado Fernando Burlando están acá para darnos respuestas. Sentimos que nos abandonaron. De repente surgió una medida que no entendemos, no hay nada claro ni oficial, y la fiscal no se presentó en el lugar”, señaló. Blascetta también puso en duda las condiciones reales del reingreso. “Nos dicen que tenemos que dejar los hoteles, que bajemos con nuestras cosas porque nos van a traer para acá. Pero el edificio está a la vista, cualquiera puede ver en qué condiciones está. No es seguro”, afirmó. Fuentes del gobierno porteño coincidieron en lo complejo de un operativo de este tipo, dado que ni siquiera estaban restablecidos los servicios, lo cual debe hacerse “departamento por departamento con personal matriculado”. Informaron que la Ciudad dispuso colectivos y personal para trasladar desde los hoteles a las familias evacuadas con sus pertenencias, pero que toda la logística estaba demorada. Según Blascetta, que permanece alojada en el hotel República, muchos departamentos presentan problemas similares a los del sector colapsado. “Lo que pasó en la cochera también se replica en las terrazas, con filtraciones que todavía no fueron verificadas. Los vecinos de los pisos más altos, como el octavo o el trece, tienen filtraciones como las de la cochera. Y aun así nos dicen que tenemos que volver a vivir acá. Incluso están llamando a las habitaciones de los hoteles y mandando combis para trasladarnos, cuando durante todo este tiempo no nos asistieron”, sostuvo. Julio Ariel Fernández, el administrador del consorcio, presente en la calle Mafalda, al ser consultado por LA NACION no quiso responder y señaló que estaba apurado porque debía preparar el regreso de los vecinos. Respecto de la negativa de los residentes a retornar, no respondió. Teresa Alfaro, vecina de la torre B alojada en el hotel Esplendor, también rechazó la posibilidad de volver al edificio en estas condiciones. Con enojo, cuestionó tanto la decisión oficial como el estado actual del complejo. “Es incomprensible que hoy digan que tenemos que volver a esas torres. No están dadas las condiciones ni edilicias ni de servicios, no hay nada. Están tapando el sol con un dedo y nos dejan así”, sostuvo. Según contó, desde los hoteles empezaron a organizar traslados en combis para que los vecinos regresen, pero casi todos los rechazaron. “Yo quisiera que ellos estén ahí, que pasen lo que nosotros pasamos cuando eso explotó como una bomba, a ver si así volverían”, contó. Y agregó: “Bajaron y dijeron que no. ¿Cómo vamos a volver si te hacen un mapita que dice ‘pasá por acá, por acá no porque se cae’? No tenés agua, no tenés luz, y la parte edilicia tampoco está arreglada”. A partir de las 18.30, la Red de Atención (Red), los puestos, las carpas y los Bomberos de la Ciudad levantaron sus estructuras y solo quedaron en el lugar algunos vehículos oficiales.

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