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“Dependencia estructural”: la guerra en Medio Oriente le mete presión a los precios de insumos estratégicos para el agro

2026-03-02 - 20:03

La escalada de la guerra en Medio Oriente volvió a sacudir a los mercados globales y encendió alertas en el agro argentino. El conflicto impacta en el precio del petróleo —por el estrecho de Ormuz circula cerca del 20% del crudo mundial—, tensiona el mercado de gas y fertilizantes, encarece fletes y seguros marítimos y suma volatilidad financiera. Para la Argentina, eso implica mayores costos productivos justo cuando el sector planifica la próxima campaña. El punto más sensible es la urea: el país depende entre un 30% a un 40% del Golfo Pérsico para abastecerse y los fletes en esa ruta ya subieron alrededor de un 70%. Marcelo Elizondo, especialista en comercio exterior, planteó que el impacto final dependerá de la duración del conflicto y el grado de involucramiento de otros países, pero advirtió que hoy operan dos fuerzas contrapuestas sobre los mercados agrícolas. “Por un lado, claramente la suba del precio del petróleo que produce el conflicto. Hoy estamos en torno a los 80 dólares. Eso eleva los costos de producción, de logística y de fletes de la producción agrícola”, explicó. El encarecimiento energético, detalló, tiende a trasladarse a las commodities agrícolas, tanto por mayores costos logísticos como por el impacto sobre fertilizantes nitrogenados. “También es cierto que un conflicto de este tipo probablemente fortalezca el dólar. Y si sube el dólar, los precios de las commodities tienden a moderarse o a bajar. Entonces hay fuerzas contradictorias”, apuntó. Salió con la reforma laboral: qué cambia con el RIMI, la ambiciosa apuesta del Gobierno para las medianas inversiones La región no es marginal en el mapa energético global. Por el estrecho de Ormuz pasa alrededor del 20% del petróleo mundial y una proporción similar del gas. En total, allí se comercializa entre un 25% y un 27% del crudo global. En fertilizantes, la incidencia ronda el 15% del comercio mundial, dado que varios países con abundante gas natural producen urea y amoníaco. “Si hubiera alguna afección para el flujo de petróleo, gas o de fertilizantes estaríamos ante un impacto en los precios claramente, porque es una incidencia en una proporción significativa”, señaló Elizondo. Básicamente son Qatar e Irán los grandes productores de urea por su capacidad en materia de gas en esa zona. En este contexto, el experto abrió una posible ventana positiva para la Argentina: “Podría verse beneficiada por la suba del precio de los biocombustibles, por la suba del precio del maíz y el trigo que arrastran la suba del precio de los biocombustibles, o los biocombustibles también como consecuencia de que sube el petróleo, que es el producto al cual sustituyen”. También destacó que muchos de los países involucrados en el conflicto son grandes importadores de alimentos, lo que podría generar compras anticipadas. Sin embargo, advirtió que ”si el conflicto se extiende en el tiempo, quizás haya alguna complicación en los mercados de alimentos en el futuro”. Y agregó: ”Si el conflicto se extiende en el tiempo y el dólar se fortalece, podría haber cierta presión cambiaria en la Argentina y eso podría contribuir a que se fortalezca un poco el dólar internamente y eso mejora la ecuación de los exportadores agrícolas". Armando Allinghi, director ejecutivo de la Cámara de la Industria Argentina de Fertilizantes y Agroquímicos (Ciafa), detalló: “Es un nodo crítico para el abastecimiento internacional”. Para la Argentina, el impacto no es menor. En 2025 el país importó aproximadamente 1,4 millones de toneladas de urea y el 37% provino de esa región. “Históricamente estamos en un rango del 30% al 40%, lo que refleja una dependencia estructural relevante”, señaló. El comercio mundial de urea ronda las 54 millones de toneladas anuales. Sin retenciones y con mejores créditos: un informe puso la lupa sobre qué hace falta para la continuidad de las empresas del agro Eso significa que cualquier problema logístico impacta rápido en precios y disponibilidad. Según datos de la cámara, los fletes en los corredores vinculados al Golfo aumentaron alrededor de 70% en los últimos días. Además, hay menor disponibilidad de buques, desvíos de rutas y primas de riesgo más altas para operar en la zona. El efecto se extiende a los fertilizantes fosfatados. El ejecutivo explicó que la producción mundial se concentra en países como China (29,1 millones de toneladas anuales), Marruecos (5,9 millones), Arabia Saudita (5,9 millones), Rusia (5,9 millones) y Estados Unidos (5,3 millones). Aproximadamente el 20% del fósforo que se comercializa en el mundo transita por la región afectada. Parte del fosfato monoamónico y el diamónico que importa la Argentina proviene directa o indirectamente de zonas con impacto logístico asociado al conflicto. “Cualquier interrupción genera efectos en cadena sobre precios, disponibilidad y planificación de compras del sector agrícola”, advirtió. Los fitosanitarios también pueden verse alcanzados. Su producción y transporte dependen del costo energético y de la logística marítima. Maximiliano Moreno, director de la Fundación INAI, encuadró el episodio como “un factor adicional que se suma a un escenario global de por sí complejo, con grandes cambios, alta volatilidad, creciente incertidumbre y donde existe una fuerte correlación directa entre geopolítica y comercio”. Según explicó, “dependiendo de la duración y extensión geográfica”, el conflicto tiene la potencialidad de “impactar en el crecimiento económico (por riesgo inflacionario) y, por ende, en la demanda de alimentos”. También alertó sobre los efectos de un posible “aumento del precio de los fertilizantes, sobre todo los nitrogenados como la urea”. Nelson Illescas, abogado especialista en derecho internacional y negociaciones agroindustriales, puso el foco en los insumos y en la próxima campaña. Dijo que la región “representa un porcentaje muy importante de la producción y exportación de petróleo”. Añadió: “Si hoy hay algún problema el precio del petróleo puede tender a subir”. Ese aumento, señaló, repercutirá en toda la cadena: “Para la Argentina eso puede tener un efecto de encarecimiento en el transporte de granos, los insumos, todo”. Ve un riesgo en fertilizantes. Illescas añadió que, en contextos de este tipo, “hay una tendencia a una mayor inflación global por aumento en los precios de la energía y su efecto sobre los alimentos”. Indicó que la volatilidad financiera también “impacta sobre los contratos a futuros de los granos”.

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