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De estrella de Hollywood a villana: la polémica por el retrato de Daryl Hannah en la serie sobre John F. Kennedy Jr.

2026-03-07 - 18:33

Antes de que Carolyn Bessette apareciera en su vida, John F. Kennedy Jr. era uno de los solteros más codiciados de los Estados Unidos. Mujeriego empedernido, tuvo romances duraderos, relaciones secretas y encuentros fogosos con muchas mujeres. La más famosa, sin dudas, fue Daryl Hannah, una de las actrices más populares del Hollywood de los 80. Sin embargo, en Love Story: John F. Kennedy Jr. & Carolyn Bessette, la ficción que está disponible en Disney+ decidió convertir a la protagonista de Splash en una figura egocéntrica, superficial y emocionalmente inestable, una caracterización que desató fuertes críticas. Conocido por exagerar las particularidades de cada uno de sus personajes, el productor y showrunner Ryan Murphy construyó una Daryl Hannah a la medida de su proyecto: una villana útil para demostrar que esa relación era muy superficial, que estaba agotada y que el futuro de John John estaba junto a Bessette. Y aunque dentro de la historia funciona, ese retrato distorsionado generó la reacción no solo de los seguidores de la actriz, sino también de integrantes de la industria y de la prensa especializada. Antes de Carolyn Antes de que Carolyn Bessette apareciera en su vida, John F. Kennedy Jr. mantuvo una relación que se extendió durante cinco años con Daryl Hannah, uno de los romances más observados de los años noventa. Ella ostentaba el estatus de celebridad gracias a sus papeles en Blade Runner, 1,2,3... Splash y Magnolias de acero, mientras que él era considerado el soltero más codiciado de los Estados Unidos y sobre sus hombros pesaba el magnetismo mediático de la familia Kennedy. Kennedy y Hannah se conocieron a principios de los años 80 en la isla caribeña de St. Martin, donde cada uno fue a veranear con su familia. En 1988 se reencontraron en la boda de Lee Radziwill, la tía de Kennedy, con el director Herb Ross, quien había dirigido a la actriz en Magnolias de acero. De a poco, se empezaron a mostrar juntos tanto en las calles de Nueva York como en los compromisos sociales de él. Además, los dos formaban parte de familias multimillonarias, poderosas y políticamente conectadas y tenían muchos intereses en común, como el activismo medioambiental. Mientras la presión por una boda se hacía cada vez más difícil de manejar (“Esto se está poniendo realmente molesto. Me preguntan por ello todo el tiempo. Esta mañana llamo a mi plomero, y hasta él preguntó Solo intento arreglar mis tuberías. ¿Por qué la gente no puede hablar de otra cosa?“, se desahogó Hannah en una nota con Entertainment Weekly en 1993), la relación comenzó a resquebrajarse. En 1994, poco antes de que John Kennedy Jr. comenzara su relación con Bessette, la actriz desapareció de su vida. De la ex a la villana en la ficción Con el estreno de Love Story: John F. Kennedy Jr. & Carolyn Bessette, el romance entre Hannah y Kennedy volvió al centro de la escena, aunque no todos celebraron la forma en la que la actriz aparece en la ficción. Interpretada por Dree Hemingway, Daryl aparece en los primeros capítulos, en la etapa previa al romance entre Kennedy y Bessette, y su presencia funciona como un obstáculo. Con el fin de enfatizar las tensiones de la relación, Murphy eligió mostrar a la actriz como una figura emocionalmente inestable, difícil y egocéntrica. Ese retrato no pasó inadvertido: varios críticos señalaron que la serie simplifica la figura de Hannah en la historia. La discusión se instaló rápidamente en redes y en la prensa cultural. “La representación que hace Love Story de Hannah como una diva caprichosa, quejosa y obsesionada con la cocaína (que de algún modo equipara la pérdida de su querido perro con la de la madre de Kennedy ¡en el velatorio de Jackie Kennedy!) no termina de resultar convincente. De hecho, si yo fuera Hannah, consideraría demandar”, escribió la periodista Emma Specter en una columna de opinión para la revista Vogue, donde además aseguró que el retrato es injusto y gratuito. Por su parte, en su reseña de la miniserie el sitio AOL Entertainment publicó que la caracterización de la actriz resulta “especialmente desafortunada” por lo exagerada que aparece en pantalla y por la manera en que el guion la reduce a rasgos casi caricaturescos: “Su retrato resulta exagerado y molesto”, aseguró el medio. Los fanáticos de la actriz −y quienes recuerdan aquellos años con precisión y nostalgia− no se quedaron atrás. “Dios mío, ¿qué le hizo Daryl Hannah a Ryan Murphy para merecer esto?”, escribió la productora, novelista y guionista estadounidense Carina Adly Mackenzie en su cuenta de X dos días después de su estreno. “La trataron mal. Daryl era guapa y glamorosa, y provenía de una familia extremadamente adinerada. (Más adinerada que los Kennedy)”, sumó otro usuario. La respuesta de la producción Desde la producción defendieron la construcción narrativa de la serie: explicaron que el proyecto forma parte de la antología televisiva en la que Murphy se centra en grandes historias de amor, y que su foco está puesto en el vínculo entre Kennedy y Bessette. Además, dejaron en claro que en ningún momento tomaron contacto con Hannah. “En general, no nos relacionamos con las figuras públicas, porque o bien acabas sintiéndote obligado a respetar algo que te piden: ‘Por favor, retrátame así, pero no de aquella manera’, o sientes que tienes versiones en competencia”, le dijo la productora Nina Jacobson a The Hollywood Reporter. Jacobson también habló del tema en una entrevista con el portal de espectáculos Gold Derby, y explicó que se tomaron muy en serio la representación de la estrella de Kill Bill. “Siempre intentamos partir desde un lugar de compasión”, señaló. “Con todos estos personajes —ya sea que sigan vivos o que sus familiares lo estén— tratamos de ser muy conscientes de darles la dimensión y la complejidad que merecen. Queríamos abordarlos con empatía y respeto”, completó. La actriz que intentó tender un puente Quien sí intentó acercarse a Hannah fue Dree Hemingway, la encargada de darle vida en la serie. La nieta del célebre escritor estadounidense, además, es hija de Mariel Hemingway, una amiga cercana de la figura de Splash. Durante una entrevista en la alfombra roja de la fiesta que el medio especializado The Hollywood Reporter realiza durante la temporada de premios, Hemingway reveló que antes de personificarla le escribió a Hannah una “nota de amor” sin esperar su respuesta. Consultada por la forma en la que encaró el personaje, Hemingway señaló el peso de ponerse en la piel de una artista tan conocida. “La verdad es que la quiero mucho. Es una persona increíble e icónica para representar, pero Ryan y Connor Hines, que escribieron todo, fueron muy buenos a la hora de caracterizar a Daryl. La serie está contada claramente desde un aspecto ficcional, porque no sabemos qué ocurrió realmente puertas adentro. Pero fue una experiencia increíble. Ella es increíble. Me encanta”, sostuvo, sin dimensionar lo que sucedería después. La palabra de Hannah Cuando parecía que iba a dejar pasar el tema una vez más, Hannah decidió romper el silencio. Lo hizo a través de una extensa columna de opinión que publicó el 6 de marzo pasado en el diario The New York Times, tres semanas después del estreno del show. En el texto, al que tituló “¿Cómo puede ‘Love Story’ salirse con la suya?“, Hannah desmintió lo que se ve en pantalla y tildó la producción de machista. “El personaje ‘Daryl Hannah’ que aparece en la serie no es ni remotamente una representación precisa de mi vida, de mi conducta ni de mi relación con John. Las acciones y comportamientos que se me atribuyen son falsos”, sentenció la actriz. “Nunca he consumido cocaína en mi vida ni he organizado fiestas con cocaína. Nunca he presionado a nadie para que se case conmigo”, fueron algunas de las situaciones que Hannah desmintió en relación a lo que se ve en la ficción. “Me resulta indignante tener que defenderme de un programa de televisión”, agregó. “A lo largo de los años he soportado mentiras escandalosas, historias desagradables y caracterizaciones poco favorecedoras. Elegí no combatirlas y concentrarme en mi trabajo, respetando a mis seres queridos al mantener mi vida privada en privado. Pero mi silencio no debe interpretarse como un acuerdo con las mentiras”, continuó. Hannah también hizo referencia en sus palabras a la forma en la que los creadores de la serie decidieron presentarla, y apuntó contra el costado machista de esa construcción. “La cultura popular ha elevado durante mucho tiempo a ciertas mujeres retratando a otras como rivales, obstáculos o villanas. ¿No es eso un ejemplo clásico de misoginia: derribar a una mujer para construir la historia de otra?”, se preguntó. “Muchas personas creen lo que ven en la televisión y no distinguen entre dramatización y hechos documentados. El impacto no es abstracto. En la era digital, el entretenimiento puede convertirse en memoria colectiva. Las mentiras viven en internet para siempre”, aseguró, y advirtió que “cuando el entretenimiento toma el nombre real de una persona, puede dañar su reputación”.

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