David Lamelas, “el Duchamp de América Latina”, conquista Nueva York
2026-03-05 - 14:23
NUEVA YORK.- Las noticias sobre el minuto a minuto sobre la guerra en Medio Oriente llegan publicadas por los corresponsales en Instagram hasta las salas de la Dia Art Foundation, en Manhattan, donde una obra realizada hace casi seis décadas que pertenece a la colección del MoMA vuelve a demostrar su vigencia: la Oficina de información sobre la guerra de Vietnam, presentada por el argentino David Lamelas en la Bienal de Venecia de 1968, consistía en un escritorio donde el público podía acceder por radio y por télex a los informes de última hora sobre lo que ocurría entonces en el frente de batalla del sudeste asiático. Van Gogh y el significado del amarillo Esas novedades eran leídas por una mujer, acción que se repetirá este sábado a las 14 y durante varias fechas a lo largo de casi un año mientras dure The Machine, la mayor exposición individual que Lamelas haya realizado en Nueva York. En esta ciudad vivió siete años en la década de 1990, cuando ya había dejado su huella como artista conceptual, minimalista y pop en Buenos Aires, Londres, París, Berlín, Bruselas y Los Ángeles. Tras haber dedicado más de una década a crear películas y videoarte, esa mudanza implicó un nuevo comienzo desde el dibujo y la pintura. “Estoy muy emocionado con este reconocimiento en una de las ciudades que nunca dejé”, dijo a LA NACION este artista premiado en la Bienal de San Pablo (1967), que llegó a participar de la Documenta de Kassel (2017), al regresar a los 79 años a Nueva York para reencontrarse en Chelsea –a pocas cuadras del famoso hotel con el nombre del barrio que habitaron tantos artistas- con cuarenta esculturas, instalaciones, performances y películas realizadas desde 1965. Muchas de ellas reflejan su interés constante en la información y la comunicación. Entre ellas su corto El dictador (1978), en el cual Lamelas encarna con ironía a un coronel latinoamericano entrevistado por una periodista (interpretada por Hildegarde Duane) que lo interroga sobre sus abusos de poder. Cualquier vínculo con la reciente detención de Nicolás Maduro en Venezuela es pura coincidencia, aunque una vez más demuestra su vigencia. Se reconstruyeron también piezas clave como El súper elástico, instalación pop exhibida en Lirolay en 1965, que se contó entre las primeras que marcaron su pasaje de la pintura a las tres dimensiones. O Falling Wall, con la cual regresó a la escultura en 1993. Hay nuevas versiones de Situación de tiempo y Conexión de tres espacios, presentadas en el Instituto Di Tella a mediados de los años 60. “Las obras van cambiando con el paso del tiempo, y la elección de cada curador es distinta. Aunque sean las mismas obras, al estar relacionadas de forma diferente toman un nuevo significado” opina Lamelas, que en la última década expuso en los museos de las universidades de California -muestra que luego fue a Malba-, Michigan, y en las galerías del Hunter College en Nueva York,. Tanto esas muestras como la actual, curada por Humberto Moro y Ella den Elzen, fueron impulsadas por el Instituto para Estudios sobre Arte Latinoamericano (Islaa). Además de acompañar la exposición con un seminario sobre la vanguardia de los años 60, dicha institución donó dos obras de Lamelas a Dia y cedió otras en préstamo. Entre ellas, dos películas producidas por dicha institución y dirigidas por Lamelas, que actúa en una tercera dedicada a Rubén Santantonín cuyo estreno está previsto para este año. “Lamelas es el Duchamp de América Latina, por el impacto que tuvo su trabajo como pionero del arte conceptual”, opina con entusiasmo Ariel Aisiks, fundador de Islaa. Más reticente a ese tipo de comparaciones, Moro reconoce sin embargo que “así como Duchamp irrumpió en una tradición y la cambió por completo, David hizo eso en muchos ambientes”. Lamelas, en tanto, considera la definición como un “inmenso honor”, ya que reconoce su gran admiración por el artista franco americano que cambió la historia del arte con sus readymades. “Duchamp amplió la idea de lo que era el arte a todo nivel, y fue una gran influencia para mí cuando era adolescente –dijo a LA NACION-. Me impresionó mucho saber que hizo dos de sus obras más importantes mientras vivió en Buenos Aires, entre 1918 y 1919, y ver en una fotografía cómo había reinventado el espacio de una muestra con un hilo tensado entre los cuadros exhibidos de grandes artistas surrealistas. Desató en mí la libertad sobre el pensamiento académico que enseñaban en la Argentina”. Esa influencia se refleja por ejemplo en una de las obras incluidas en la muestra: la frase “Buenos Aires no existe”, grabada por Lamelas sobre las chapas que se usan para señalizar calles, está tomada de una carta enviada por Duchamp desde la Argentina. También parece haber “ecos duchampianos” en una nota escrita a mano por el artista argentino en una pequeña hoja de un hotel en 2006, que inspiró el título de la exposición actual. Se refería allí a “La Máquina como proceso de invención”, equiparable al cerebro, y confesaba su fascinación por “los sistemas de desarrollo del pensamiento”. “Me voló los sesos esta nota, porque la entendí como la piedra roseta para decodificar la obra de David”, confesó Moro, quien citó a su colega Pedro de Llano Neira al presentar a Lamelas en la inauguración para invitados especiales: “Él dice que hay muy pocos artistas en el mundo, como él, que pueden articular la historia del arte contemporáneo a través de su obra. En esta muestra vemos pop art, arte conceptual, arte minimalista, cine e instalaciones”. Entre esos primeros visitantes se contaron amigos de Lamelas que llegaron desde distintas ciudad e Inés Katzenstein, curadora de arte latinoamericano del MoMA y directora del Instituto Cisneros para la Investigación del Arte de América Latina, quien lo conoce desde los años 90 y trabajó con él en dos muestras. “Esta exposición me resulta muy emocionante –dijo a LA NACION-, sobre todo porque hicieron reconstrucciones de muchísimas esculturas que vi una y otra vez en fotografías. Significa un reconocimiento inmenso para David en una institución que se especializó en coleccionar minimalismo y arte conceptual, exactamente lo que él hizo durante toda su vida”. El público argentino podrá conocer muy pronto parte del acervo al que se refiere Katzenstein, gracias a otra muestra a cargo de los mismos curadores. El 28 de este mes se presentarán en Fundación Proa piezas destacadas de Dia, institución decisiva en la historia del arte desde la segunda mitad del siglo XX.