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Día Mundial de la Vida Silvestre: las científicas argentinas que encabezan proyectos para salvar especies en extinción

2026-03-03 - 21:23

Cada 3 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Vida Silvestre, que busca concientizar sobre la protección de la fauna salvaje, muy amenazada en estos días por las actividades humanas. Muchas especies se encuentran al borde de la extinción y necesitan de la intervención humana para no dejar de existir. Por eso, en Argentina se llevan a cabo trabajos esenciales para ayudar a distintas poblaciones de animales, muchos de ellos que no se encuentran en otro lugar del mundo y que hoy en día tienen apenas cientos de ejemplares. La pérdida de hábitat, la caza ilegal o el tráfico son algunos de los mayores problemas que enfrentan los animales. Insignias de la fauna autóctona como el huemul, que es un ciervo endémico, o el cardenal amarillo, una de las aves más famosas del país, enfrentan un serio peligro de extinción. Para contrarrestar este riesgo, un grupo de científicas encabeza la lucha por su recuperación. Los trabajos por recuperar las poblaciones de huemul En diálogo con LA NACION, Natalia Demergassi, veterinaria y Responsable de Manejo y Ciencia Animal de la Fundación Temaikén, explicó que el huemul enfrenta un complicado presente ya que se calcula que hay 500 ejemplares de este ciervo patagónico en la naturaleza, cuya supervivencia peligra debido a la fragmentación de su hábitat y la competencia con especies introducidas como el ciervo colorado. “Es una especie que es muy importante para poder conservarla porque en el momento en que desaparezcan ya no está más, no se encuentra en otra parte del mundo”, sostuvo al explicar el carácter único y endémico del huemul. Este ciervo es exclusivo de Argentina y Chile y vive en los bosques patagónicos. Su importancia es tal que en el país está reconocido como Monumento Natural, por lo que tiene el mayor grado de protección. Por el avance de los asentamientos humanos, este cérvido tiene como principal amenaza la pérdida del hábitat. “La fragmentación del hábitat es el problema más grande, quedan poblaciones alejadas y desconectadas entre sí. Genéticamente van entrando en una situación donde puede haber mayor probabilidad de endogamia”, alertó la veterinaria. Demergassi encabeza junto a otras organizaciones un trabajo fundamental para salvar a la especie a través de la recuperación, reproducción y reintroducción de individuos en la naturaleza en el suroeste de la provincia de Chubut. Además, están investigando las enfermedades y deficiencias alimentarias a las cuales están expuestos estos animales. “Hacemos todo un chequeo completo para poder ir estudiando primero cómo ingresan los animales que vienen de vida silvestre. En esta estación de rehabilitación y recría de huemul hacemos suplementaciones dietarias para después poder ayudar a los animales en campo”, aclaró sobre la investigación científica. La protección del cardenal amarillo Otra de las especies que enfrenta un serio riesgo en el país es el cardenal amarillo, un ave endémica de América del Sur, que presenta una distribución geográfica que comprende a Argentina, Uruguay y Brasil. La mayor parte de la población de la especie se encuentra en nuestro país, en la zona del Espinal, y se calcula que apenas quedan 2000 ejemplares. “Buscamos salvar a la especie de la extinción”, aseveró tajante Alicia de la Colina, bióloga de la Fundación Temaikén que trabaja con estas aves. La especie es conocida por su particular coloración amarilla y su canto melodioso característico, dos cualidades que la hacen muy atractiva para su tenencia como ave de jaula. “El tráfico de fauna al cardenal le impacta muchísimo. Son capturados y eso pone en jaque a toda la población”, aseguró de la Colina. “Nuestra línea de trabajo es principalmente devolver a su hábitat a los animales que fueron sustraídos de la naturaleza”, comentó la bióloga, cuya labor es minuciosa, ya que muchas veces tiene que interactuar y enseñar a las aves comportamientos básicos que perdieron por el encierro. “Hay que ir de a poco ir adaptándolos a espacios cada vez más cómodos, que ganen musculatura, que es lo que primero pierden cuando los meten en una jaula. También hay que activarles de vuelta el comportamiento de respuesta ante depredadores”, agregó. Sin este entrenamiento, estos pájaros mueren en menos de 24 horas tras ser liberados. “Sabemos que es efectivo cuando realmente le das una segunda oportunidad”, contó la bióloga al confirmar la supervivencia de ejemplares hasta cinco años después de su liberación. Lo que hacen es ponerles un aro de un color específico en la pata para poder encontrarlos en el futuro. Con cada suelta, se beneficia a todo el ecosistema, ya que estas aves tienen un rol ecológico fundamental, no por nada le dicen el Rey del Espinal. La importancia de la protección de los animales silvestres Finalmente, las expertas subrayaron la necesidad de adoptar una visión holística para proteger la biodiversidad, si se entiende que la salud humana está intrínsecamente ligada al bienestar de los ecosistemas naturales. Además, resaltaron que se trata de especies que son parte intrínseca de la cultura argentina. “Hay que salir de la teoría antropocéntrica y poder entender que todos cumplimos una función en los ecosistemas y que debemos respetarnos unos a otros. Si tenemos esa conciencia y esa responsabilidad de poder proteger la vida silvestre, en definitiva nos protegemos a nosotros mismos”, aseguró Demergassi. “Hay una importancia cultural, las especies forman parte de la idiosincrasia de la gente que vive en estos espacios. No es solamente algo biológico, tiene que ver también con la identidad propia de nuestro país. Si capturan a esas aves, nos están robando un patrimonio natural, básicamente”, concluyó de la Colina.

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