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Cuba sufre el segundo apagón nacional en pocos días y desvían un petrolero ruso que iba al rescate

2026-03-21 - 23:50

LA HABANA.- Las esperanzas de que Cuba pudiera acceder a combustible crítico enviado por Rusia para paliar su crisis energética se esfumaron luego que el buque Sea Horse, cargado con hasta 200.000 barriles de diésel ruso, se desvió este viernes de su curso a La Habana, según datos de seguimiento de buques recopilados por Bloomberg y la empresa de inteligencia marítima Kpler Ltd. En tanto, la noche del sábado se produjo un nuevo apagón nacional en toda la isla, el segundo en lo que va de la semana, según informó el Ministerio de Energía. Se produjo una “desconexión total” del sistema eléctrico nacional, señaló el ministerio en una publicación en X alrededor de las 18.45 hora local (19.45 de la Argentina). La cartera añadió que ya se había comenzado a trabajar para restablecer el servicio. Desde la nave Sea Horse, con bandera de Hong Kong, que parecía lista a desafiar las restricciones petroleras de Estados Unidos sobre el gobierno comunista, se informó la tarde del viernes que se dirigirían a Puerto Cabello, en Venezuela, luego de que en la mañana había señalado que iba a Trinidad Tobago, según Marine Traffic. En febrero pasado, la nave tenía La Habana como su destino original en el sistema de monitoreo automático (AIS, por sus siglas en inglés). Dos semanas después lo cambió a “Mar Caribe”, aunque sin modificar su trayectoria, según informó el diario El País, de España. El miércoles navegaba rumbo a la costa occidental del país caribeño, tras estar detenido casi un mes en el mar de los Sargazos, en el Atlántico, de acuerdo con la reconstrucción de ruta hecha por firmas de inteligencia marítima. Si bien es difícil precisar las razones del cambio, coincidió con la decisión de Estados Unidos de excluir a Cuba de la flexibilización temporal de las sanciones que afectan los despachos de combustible desde Rusia, una medida pensada para aumentar los suministros de hidrocarburos en medio de la ofensiva contra Irán, que mantiene sus ataques contra los tanqueros que se acercan al estratégico estrecho de Ormuz. La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, pos sus siglas en inglés) prohibió mediante licencia este jueves la venta, entrega o descarga de crudo o productos de origen ruso a Cuba, Irán, Corea del Norte, Crimea y los territorios ucranianos bajo control prorruso. Estos despachos se consideraban fundamentales para abastecer los grupos electrógenos que están dispersos por el país y que suponen el 40% de la oferta energética. El diésel también se utiliza para el transporte y la agricultura, prácticamente paralizados por el asedio de Estados Unidos. El presidente Donald Trump ha dicho en varias ocasiones que su país intervendrá en la isla, más temprano que tarde. Según el análisis de las firmas de rastreo naval, el diésel ruso del Sea Horse fue cargado mediante transferencia de barco a barco frente a las costas de Chipre a principios de febrero. Allí, el cisterna indicó como siguiente destino La Habana, para luego modificarlo a “Gibraltar, sujeto a órdenes”, en medio del creciente escrutinio de los cargamentos que llegan a la isla. “El buque ha incurrido en prácticas de transporte marítimo engañosas, como la desconexión de su sistema AIS durante la transferencia de producto y la falta de seguro occidental, lo que indica una posible evasión de sanciones”, escribió esta semana Windward, una empresa de inteligencia artificial marítima. Distintos medios internacionales han informado que el buque de bandera rusa Anatoly Kolodkin, cargado con 700.000 barriles de crudo, partió desde el puerto ruso de Primorsk y también estaría en ruta hacia la isla. Sin embargo, los datos de MarineTraffic del viernes lo ubicaban con destino a Atlantis, un puerto en la costa este de Estados Unidos. Se trata de una nave sancionada por la OFAC. El abrupto cambio de ruta del Sea Horse no es un hecho aislado. Desde el inicio del asedio petrolero de Washington, las herramientas de monitoreo han registrado modificaciones en el rumbo de naves que, en un inicio, tenían como destino la isla. El ejemplo más reciente es el del Ocean Mariner el pasado febrero. El petrolero, con bandera de Liberia, fue también el último que atracó en La Habana, en enero pasado. En esa ocasión descargó 86.000 barriles procedentes de México. El buque zarpó de Cuba y llegó a Barranquilla, Colombia. De ahí partió cargado de combustible hacia República Dominicana. Ya cerca de sus costas, en dos ocasiones distintas, se desvió hacia La Habana, según las herramientas de rastreo. El periódico The New York Times aseguró que la nave fue interceptada por la Guardia Costera de Estados Unidos en ambas ocasiones. Los agentes escoltaron el cisterna hacia República Dominicana y, una última vez, hacia Bahamas, de acuerdo con el diario estadounidense. Venezuela fue históricamente el principal exportador de petróleo a Cuba. Pero tras la caída de Nicolás Maduro esa provisión se interrumpió. Se estima que Cuba necesita unos 110.000 barriles diarios de petróleo, y produce internamente unos 40.000, por lo que debe importar 70.000 barriles. Agencias AP y diario El País

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