Cristian Pavón fue la carta sorpresa en el Mundial 2018, llegó a valer US$ 50.000.000 en Boca y ahora se reinventó en Brasil
2026-03-27 - 14:50
Surgió de Talleres, pasó por Colón y explotó en Boca. Extremo de sangre, ganó seis títulos con la camiseta azul y oro, pero su mayor logro bajo la conducción de Guillermo Barros Schelotto –más allá de destacarse con goles y asistencias- fue haber jugado 69 partidos oficiales consecutivos, y completando un promedio de 75 minutos por cotejo. Su exposición mediática se fue de control y llegó a tener una cláusula de 50.000.000 de dólares (en la Ribera jugó 164 partidos, hizo 36 goles y aportó 40 asistencias), sellada en la previa del Mundial de 2018, pero a partir de allí –aunque con altibajos- todo fue en declive. La lesión que lo frenó y le dio más dolores de cabeza no fue muscular. En febrero de 2021 fue operado por la fibrosis en su tobillo izquierdo. Fue al regresar de su préstamo en Los Angeles Galaxy. Tras su estada en la LMS, una tensa relación con la dirigencia comandada por Juan Román Riquelme sumó capítulos por la recuperación de la mencionada lesión, la renovación de un vínculo que no se dio y una posible venta. Volvió a jugar el 24 de abril de 2021 en la victoria ante Huracán (reemplazó a Sebastián Villa) con Russo como entrenador. Ya no lucía la camiseta 7, se puso la 31. Ya no tenía un lugar de privilegio. El que más intentó recuperarlo fue Sebastián Battaglia: buscó relanzarlo, pero la salida fue por la puerta de atrás, en junio de 2022, cuando venció su contrato. En Brasil –con campos grandes y marcas no tan asfixiantes como en el fútbol argentino- buscó nuevamente despegar. Pero, a los 30 años, la carrera le dio una nueva oportunidad con la camiseta de Gremio. Y en una posición en la que él menos la esperaba: lateral derecho. En este 2026, Pavón estaba a punto de ser transferido. No tenía feeling con la hinchada de Porto Alegre y había perdido el puesto como wing. Su último gol fue hace más de un año, en febrero de 2025, demasiado lejano para un atacante. Hasta que apareció una oportunidad. Y Pavón aceptó el reto de jugar como lateral derecho, desplazando a figuras como Marcos Rocha y João Pedro. El artífice de su reinvención es Luís Castro -DT de Gremio- decidió ponerlo de “4” para aprovechar su velocidad y potencia en ataque. El resultado tuvo efecto saliendo campeón del Campeonato Gaucho, en la victoria global de 4-1 ante Inter (en dos partidos, 3-0 y 1-1), y por ahora le da continuidad. “Cuando estaba en Boca, también jugaba de lateral y ya conocía un poco la posición. Soy extremo, pero me pusieron ahí y siempre intento dar lo mejor de mí”, dijo hace poco Pavón. En realidad, lo que pretendió reflejar es que –siendo wing con la camiseta azul y oro- también colaboraba en el retroceso dentro del esquema 4-3-3 con el que jugaba con el Mellizo. La diferencia ahora es que arranca desde atrás y se proyecta abriendo la cancha para finalizar. Antes aparecía abierto y, si perdía la pelota, retrocedía como si fuera un “lateral bis”. En los 14 partidos que lleva disputados en 2026, Pavón remató 15 veces (5 fueron al arco), aportó 16 pases claves y completó 18 gambetas exitosas. También según estadísticas de Sofascore, dio 386 pases precisos (84% de eficacia) y aportó 22 centros precisos: hizo 27 quites con posesión, 16 recuperaciones por interceptar pases y hasta ganó 8 duelos aéreos defensivos. En el mapa de calor se ven sus movimientos en el último partido, en la derrota de Gremio ante Vasco da Gama, pero que Pavón jugó bien. Como lateral derecho, casi que se mueve de punta a punta, sin dejar sector de la banda derecha sin utilizar. Todo fue muy rápido en este 2026. Pavón había sido titular como wing izquierdo en la victoria ante Botafogo por 5-3, pero lo reemplazaron. En la primera fecha había sido suplente en la derrota ante Fluminense 2-1 y había ingresado a los 15 minutos del segundo tiempo. Fue suplente en la caída ante San Pablo 2-0 e ingresó más tarde, a los 23 de la segunda etapa. Luego llegaron sus partidos como lateral: cruces con Inter (triunfo y empate), la victoria ante Atlético Mineiro 2-1, los empates ante Bragantino y Chapecoense (ambos 1-1), el triunfo ante Vitoria 2-0 y la caída con Vasco. Se lo verá de cerca en la Argentina porque será rival de Deportivo Riestra en la Copa Sudamericana: el 14 de abril será el debut de Gremio como local ante el conjunto celeste y blanco. No es la primera vez que un entrenador decide utilizar a un extremo como lateral, pero es una situación que a Pavón le suma otra posición en su hoja de ruta: nació como extremo (más allá de ser diestro se desempeñaba más cómodo por la izquierda) y también supo moverse como “falso 9” o más retrasado, como mediapunta (al costado o detrás del centrodelantero) o interior. En Brasil se hizo más versátil. “Pavón no es muy popular entre los hinchas, pero Gremio gana un jugador polivalente, con sentido de la misión, ambicioso y decidido. Admiro a la gente trabajadora y honesta”, dijo Luís Castro después de ponerlo tres partidos como lateral. Pero la ecuación empezó a modificarse rápidamente. “Esto quedó claro a la llegada de la delegación del Gremio a Chapecó, donde el delantero fue uno de los jugadores más aplaudidos por los hinchas. Pavón firmó autógrafos y recibió elogios de los seguidores del Gremio presentes”, refleja una publicación de Zero Hora de hace diez días. El despliegue y estado físico de Pavón viene de larga data. “Pavón es un superdotado. Tiene una genética impresionante. Es muy potente y muy veloz. Lo que lo diferencia es su genética y su calidad para entrenarse. Su potencia en velocidad es innata. Es un futbolista que no para nunca, que juega como se entrena y que hace todo al 110 por ciento", explicaba por 2017 el preparador físico de Boca, Javier Valdecantos, quien ahora trabaja para la federación de Paraguay. En los primeros meses de 2017, Guillermo Barros Schelotto decía: “Tiene nivel de selección y europeo. Te da un montón de cosas aun cuando no juega bien: tiene velocidad y un tiro al arco muy bueno. Lo considero un jugador notable y con un potencial enorme”. Y tras ser figura en una victoria de Boca ante Newell’s en 2018 –cuando ya se sabía que sería una fija en la convocatoria de Sampaoli para Rusia-, le habían preguntado al Mellizo sobre cómo hará para retenerlo después del Mundial. “Esperemos que llegue ese momento. Te puedo decir que la ovación que tuvo hoy, la va a tener por siempre en su cabeza. Es difícil vivir lo que le tocó hoy cuando fue reemplazado, ese reconocimiento de la gente, en otro lugar del mundo”. En julio de 2019, antes de llevarlo como refuerzo a Los Ángeles Galaxy, el Mellizo opinó en una conferencia de prensa de la MLS: “Todo el mundo sabe el aprecio que tengo por Cristian como ser humano y como profesional. Sería muy bueno poder contar con él. Para la liga sería traer un jugador fantástico”. Pavón tuvo hasta la bendición de Lionel Messi en su evolución récord. Tras su debut en la selección argentina en un amistoso ante Rusia en Moscú, en noviembre de 2017, el actual capitán del equipo de Scaloni había dicho: “Puede ser un jugador muy importante para la selección por las características que tiene. No solo es rapidísimo, sino que decide bien”. Qué mejor para un jugador como Messi tener referencias de ataque con futbolistas veloces, con desmarque y finalización. Lo que menos se iba a imaginar Messi es que, con el ingreso como titular de Pavón ante Francia (una de las sorpresas tácticas), él iba a ser el falso 9 en el partido que el equipo de Deschamps eliminó al conjunto de Sampaoli con una victoria por 4-3. El exdelantero pasó de verse afuera a tener chances de seguir en Gremio: “Estoy tranquilo (respecto a la renovación). La verdad es que estoy aprovechando las oportunidades en el campo, para luego ver qué pasa en el futuro, si quieren que me quede o si quieren que me vaya”, dijo tras la victoria ante Atlético Mineiro por 2-1, por la 4° fecha del Brasilerao. Su contrato vence en diciembre de 2026, pero además ahora –desde la nueva posición- es seguido por otros equipos que incluso le podrían dar un salto de calidad. Pavón recuperó la titularidad y ahora pretende volver a sentir esa sensación que lo llevó a valer 50 millones de dólares: el gol. La última vez que el argentino marcó fue el 11 de febrero de 2025, por el Gauchão (campeonato estatal de Rio Grande do Sul). Desde entonces, suma más de 50 partidos sin convertir. Pero ahora, jugando como lateral, tiene menos presiones al respecto. Lo suyo es la velocidad, el cambio de ritmo, y los buenos centros. También el retroceso y la colaboración defensiva. Pero ahora también festeja los duelos individuales defensivos contra posibles “espejos”, los wines rivales. Tiene una ventaja: conociendo a los adversarios, puede leer o anticiparse para defender mejor. En tierras brasileñas es común (en los últimos años) ver que buscan laterales argentinos. Acá la visión del DT Castro fue elegir a un argentino que ya tenía en el plantel para “correrlo” a ese puesto. Pulmones siempre le sobraron. Quizás este paso sea una forma de “sobrevivir” como titular –y, además- ganar años de carrera en un fútbol cada vez más competitivo.