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Carlos Pérez Llana: “En la guerra de Medio Oriente se mezclan razones y pasiones, y no hay señales de cambio”

2026-03-19 - 12:50

Para el abogado y diplomático argentino Carlos Pérez Llana, el mundo ha ingresado en un nuevo ciclo donde el principal error consiste en intentar comprender el presente comparándolo con el pasado. El analista sostiene que, a diferencia de la Guerra Fría, donde existía un conflicto de “razones” y marcos ideológicos rígidos, el escenario geopolítico actual está dominado por las “pasiones”, un factor que vuelve a la realidad internacional mucho más volátil e impredecible. En este contexto, el experto advierte que no existen señales de un cambio de rumbo por parte de actores críticos como Irán: “La señal de que estoy cambiando no se advierte y me parece que sigue trabajando básicamente la administración norteamericana con la idea de que finalmente Irán va a colapsar”, señaló, calificando como “fantasiosa” la expectativa de una transición ordenada hacia un modelo pro-occidental. El analista de temas internacionales fue entrevistado por el periodista de Clarín Gonzalo Ibáñez en el marco de la cena de camaradería de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (Adepa) por su 190° Junta de Directores. Durante el diálogo, Pérez Llana desglosó la compleja cartografía del poder actual, haciendo hincapié en la inestabilidad de Medio Oriente, el declive de los liderazgos tradicionales en Europa y los desafíos estratégicos que enfrenta la Argentina ante un sistema internacional donde la geopolítica vuelve a comandar las relaciones por sobre las reglas del mercado. Pérez Llana sentenció que en el mundo actual rige una premisa cruda: “Quien no es temido, no es respetado” Uno de los puntos más agudos de su exposición fue el riesgo de apostar por un vacío de poder en Teherán. Pérez Llana alertó que un colapso del régimen iraní podría derivar en la disolución nacional del país, dado que alberga diversas naciones internas que podrían declarar su independencia, provocando una guerra civil con efectos caóticos para toda la región. Explicó que la estrategia de Irán hoy no busca necesariamente una victoria militar clásica, sino afectar intereses vitales mediante el manejo del Estrecho de Ormuz, el punto neurálgico del comercio energético mundial. En este sentido, destacó el rol de las aseguradoras británicas como un actor de presión invisible: “No es solamente la vocación de Irán de decir ‘esto no puede ser’, sino que también existe el miedo de otros de cuáles son las implicancias”. En este desorden sistémico, Rusia aparece como un beneficiario estratégico inesperado. Pérez Llana sostiene que el conflicto en Medio Oriente ha permitido que el foco de la comunidad internacional se desplace de Ucrania, otorgando a Vladímir Putin un respiro político y financiero fundamental. “Rusia va a lograr que nos olvidemos de Ucrania. Rusia va a lograr -ya lo está logrando- que su petróleo aumente”, sentenció. Por su parte, el impacto sobre China es igualmente crítico, ya que Pekín es uno de los mayores importadores de crudo de la zona y cualquier cierre de rutas comerciales tendría un costo económico altísimo para la potencia asiática. La lógica de Donald Trump en la región es operar traiciones en las cúpulas de poder más que apoyar a las oposiciones democráticas Carlos Pérez Llana Al abordar la situación de los Estados Unidos, el analista recomendó prudencia y “un muy buen radar” de cara a las próximas elecciones. Señaló que la clase dirigente norteamericana se encuentra profundamente dividida, lo que dificulta la ejecución de una política exterior coherente. En relación con América Latina, Pérez Llana se alejó de las simplificaciones ideológicas y analizó la influencia de Donald Trump en la región, afirmando que su lógica ha buscado “operar traiciones en las cúpulas” más que apoyar a las oposiciones democráticas. Mencionó el caso de la venezolana María Corina Machado como un ejemplo de esta dinámica: “Se equivocó... esta idea de sumisamente ir a entregarle el Premio Nobel que ella no logró y que después él le conteste diciendo que esa mujer no sabe gobernar, es una humillación”. Respecto a la Argentina, el diplomático fue enfático en la necesidad de mantener una política exterior independiente basada en el realismo y el “diálogo entre la clase dirigente”, un ejercicio que considera hoy “muy flojo” en el país. Advirtió seriamente sobre los riesgos de una alineación automática con Washington que descuide el vínculo con Oriente: “Si la Argentina pisa el palito de que la relación con Estados Unidos se haga a costa de restringir, reducir y reducir la relación con China, me parece que sería un error... ese es el examen de tener o no tener una política exterior independiente”. Para Pérez Llana, la relación con Brasil debe ser preservada como un eje estratégico que trascienda las afinidades de turno, ya que esa alianza es la que le otorga mayor protagonismo global a ambos países. Finalmente, retomando conceptos de líderes como Emmanuel Macron, Pérez Llana sentenció que en el mundo actual rige una premisa cruda: “Quien no es temido, no es respetado”. Este retorno a la geopolítica implica que los Estados volverán a competir por ser fuertes, manejando sus propios recursos y territorios sin delegar su soberanía. Ante una Europa que calificó como “deslucida” y con liderazgos débiles, el experto concluyó que la Argentina debe saber jugar sus “fichas” -como los minerales críticos, la energía y la proyección antártica- basándose en razones y no en pasiones ideológicas.

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