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Carla Conte: su historia de amor con un productor teatral, sus comienzos en Call TV, su enojo con Tinelli y la decisión de dejarse las canas

2026-03-18 - 19:40

Carla Conte vuelve al teatro con El chat de mamis, de miércoles a domingos a las 20, en el Multitabaris, y con producción de su pareja, Ezequiel Corbo. Son días ajetreados porque quedan algunos detalles antes del estreno, este jueves 19 de marzo, y también porque sus hijos Mora y Facundo están acomodando sus rutinas al año escolar. La actriz llega a la entrevista radiante, pide un cortado, un poco de agua y se dispone a hablar de este nuevo amor que la sorprendió, de los 49 años que cumple el próximo 19 de abril, de las canas y de cómo la decisión de hacerse reducción de mamas le cambió la vida. También hace un recorrido por sus veintidós años en el mundo del espectáculo y recuerda cuando le criticó a Marcelo Tinelli el corte de polleritas en ShowMatch. De todo eso y mucho más habló con LA NACION. -¿Cómo surgió la propuesta de hacer El chat de mamis? -La propuesta me la hizo Ezequiel Corbo, que casualmente es mi novio, también (risas). De hecho, me lo propuso el año pasado, pero no salió en ese momento y se dio ahora. Es una idea que tiene él desde hace bastante y soy de las primeras que leyó el guion. Y obvio que le dije que sí, porque el teatro me encanta. Estuve mucho tiempo sin hacer teatro hasta que me llamaron para El divorcio, hace unos años. Eso fue una resurrección, y también entender que podía hacerlo porque mi actriz estaba un poco adormecida y pude desempolvarla. -Te habías dedicado a la conducción... -Sí. En realidad, tengo más formación como actriz, pero cuando empecé a laburar en la tele lo hice como conductora y seguí así. Y quizá no podía hacer las cosas que me salían de actuación por otros compromisos laborales. Aparte, cuando me hice conocida, la actuación me dio miedo. Porque una cosa era actuar en el under y a la gorra y otra que me conociera todo el mundo como “la de la tele”. Había algo entre la imagen y la actriz que me hacía ruido. Fue algo muy personal. Me propusieron un montón de cosas y yo arrugaba. Sin embargo, el escenario me da felicidad absoluta. -¿Empezaste a actuar en el under? -Empecé en El Farabute como bailarina. Cuando se mudaron a Palermo, yo lo estrené con ellos. Lo reformamos juntos. Y pinté paredes, fui camarera. -¿Tenés formación como bailarina? -Mi primera formación fue como bailarina, pero hasta ahí porque tampoco es que hice el Colón. Estudiaba y laburaba como bailarina cuando arranqué en la tele, en Call TV. Y después estuve con los chicos de Zapping y me acuerdo que volanteábamos cuando estábamos en el Lorange a la gorra, en la calle Corrientes. Hicimos temporada en Mar del Plata también y volanteábamos a morir todo el día al rayo del sol. -Y con Call TV llegás a la tele... -Sí. En 2004. Ahí bailaba, hacía publicidades, actuaba. Pero más que nada vivía de bailar. Y con Call TV empezaron a reconocerme y me daba vergüenza ir a animar una fiesta. Entonces dejé de bailar y me quedé laburando en la tele. -Volviste a bailar en ShowMatch, en “Bailando por un sueño”... -Sí, en 2006. Hacía poco que estaba en los medios, pero confieso que el arranque fue potente porque hacía todas las revistas y mi vida explotó (risas). -¿Cómo te llevaste con la popularidad? -Pienso que me llevé bien porque ya era grande. Había estudiado de todo, había laburado de todo, había hecho de todo. Y no buscaba lo que pasó. Fue algo que sucedió. Y también me agarré fuerte de mi gente, de mis amigas de toda la vida. Era otra época, sin redes sociales, sin haters, y solo recibía amor. Si la gente no me soportaba, yo no me enteraba (risas). -En el “Bailando...” conociste a Ezequiel Corbo, que ahora es tu novio... -En realidad, lo conozco de antes. Yo lo fui a buscar cuando hacía Call TV. Estaba con muchas propuestas de laburo en ese momento. Me acuerdo que me había llamado Jorge Guinzburg para hacer Mañanas informales, y no podía con todo, no sabía qué hacer, no entendía nada. Y tenía una amiga que salía con Álvaro Navia y lo conocía a Ezequiel, que era representante y manejaba los eventos y las cosas de todos los chicos de ShowMatch. Mi amiga me sugirió que lo contactara y fui a verlo a su oficina. Así que empezamos a trabajar juntos y hablaba todos los días con él, le consultaba todo. Compartimos millones de cosas: viajes, cenas, eventos, laburos. Teníamos buena relación, pero no éramos íntimos amigos. –Y no pasó nada... –Cada uno tenía su pareja. Cuando nació Mora me desbordé porque volví a trabajar muy pronto y no me di el tiempo que necesitaba, entonces renuncié a Este es el show. Ese fue mi primer parate y estaba trabajando con Ezequiel. La segunda vez, cuando estaba embarazada de Facu y laburaba en la TV Pública y en la radio pública, también dejé por un tiempo. View this post on Instagram -¿Dejaste de lado el trabajo para criar a tus hijos? -Con Mora lo que me pasó es que no dejé de laburar nunca y colapsé a sus seis meses. Me desbordé. Y con Facu tuvimos otras situaciones porque el embarazo se complicó, yo estaba trabajando mucho y tuve algunos miedos y preferí guardarme. Sin pensar, por supuesto, en ningún tipo de licencia por maternidad y sin tener en cuenta ningún tipo de necesidad económica. La verdad es que hice lo que pude. Y ahí también dejé de trabajar con Ezequiel, aunque hablábamos de vez en cuando. Siempre estábamos en línea. -¿Qué pasó cuando quisiste volver a trabajar? -No fue fácil. Volví a buscarlo y ahí es cuando entré otra vez al “Bailando...” después de diez años, en 2016. Primero me invitó Sabrina Rojas a hacer un trio y después me quedé. Y ahí hice una reconciliación con Marcelo, después de haberle dicho que no me parecía bien que cortara las polleritas. Era feminista sin saberlo. Y ya era feminista en mi casa con mis dos hermanos varones y no lo sabía. Vengo batallando desde la cuna (risas). Cuando terminé conduje Confrontados, y ya no volvimos a trabajar con Ezequiel. -¿Y cuándo fue el encuentro ya como pareja? -En realidad tuvimos una primera temporada hace unos años, medio fallida. Nuestra relación iba más allá de cualquier cosa que había pasado y por eso seguimos en contacto. Y nos reencontramos hace un año y pico en el recital de Julia Zenko, en el Torcuato Tasso. Yo iba sola y Julia me avisó que Ezequiel también iba solo. Entonces le mandé un mensaje, para ir juntos. -¿Julia Zenko fue la celestina? -Sí (risas). Ezequiel me pasó a buscar y ahí ya no nos separamos más. Y volver a trabajar juntos es muy lindo, porque lo hicimos muchas veces. Lo distinto ahora es que tenemos otro vínculo, y hay otra dinámica porque yo me entero de cosas que antes no me enteraba, o lo veo a él enrollado en su laburo de productor. -¿Conviven? -No, no le haría una cosa así (risas). Mi casa es un caos con dos adolescentes de 12 y 16 años. Y él tiene una hija grande ya, de 28 años, que se llama Luli y a quien conozco de chiquita. Él no tiene ningún interés, igual. Capaz en unos años, no está descartado. Nos llevamos muy bien compartiendo trabajo. Estoy muy contenta con El chat de mamis y además se armó un elenco hermoso con Eugenia Tobal, Manuela Pal, Mica Riera, Karina Hernández, Berenice Gandullo y Lionel Arostegui, dirigida por Marcelo Caballero. La obra de Mechi Bove está buenísima. Somos un grupo de mamis y papis a quienes nos cita la directora de urgencia porque apareció destrozado el disfraz de la nena nueva. Y nuestros hijos son todos sospechosos. Es lindo llevarse bien con tus compañeros porque son como familias que se arman de ratitos. Es una comedia muy divertida que va a generar mucha empatía. -Con dos hijos, algo de chats de mamis sabés. ¿Cómo es tu experiencia? -Sí, los he tenido. Y chats paralelos también, por supuesto (risas). Es espectacular porque las mamis sumamos. En el chat de mi hija más grande hemos sido más picantes. A veces todo está prendido fuego y te equivocás de chat y mandás al paralelo y... (risas). Esas cosas han pasado. -Recién hablabas del corte de polleritas en ShowMatch y de una reconciliación con Tinelli cuando volviste a trabajar con él. ¿Se habían peleado? -No, pero yo hablé públicamente y me expresé diciendo algo que nadie decía. Molestaba que cortaran la pollerita, pero nadie se quejaba. No podías decir que no te gustaba y menos con el conductor. Y menos meterte con el uno. Bueno, yo lo hice, pero de kamikaze. -¿Eso tuvo su costo? -Yo creo que sí. Me costó volver a la tele y después lo entendí. En ese momento me fui al extremo en el laburo, me exprimí. Nadie me obligó a laburar, a parir y volver a laburar a los cinco minutos. Tampoco nadie me dijo, “che, para un poco”. Nadie me lo aconsejó. Y yo seguí hasta que no pude más. Cuando volví a trabajar con Marcelo en Carnaval fue buenísimo el reencuentro e hicimos un chiste y un juego sobre eso que había sucedido. Me pareció que estaba buenísimo dar toda la vuelta de todo lo que había pasado, reencontrarnos y poder jugar con el tema. Ya están todas las cuentas saldadas. Era otro mundo y todo lo que cancelamos hoy, en ese momento ni se preguntaba. Era así, se naturalizaba aunque la sensación era de incomodidad. -Fuiste pionera en quejarte de algo que te incomodaba, y también sos pionera en lucir tus canas. -Eso es porque soy vaga (risas). Un día dejé de teñirme porque estaba harta. Ya los últimos años me teñía cada veinte días porque tenía muchas canas. Entraba a la peluquería quejándome. Hacía Confrontados y era impensado en esa época dejarme las canas. Hasta que el programa terminó y en casa me dije: “no me tiño más”. A las dos semanas: pandemia. Y nunca más. Realmente me gustan las canas. Sí voy cambiando de corte, porque si no me aburro. -Alguna vez contaste que te hiciste una reducción de mamas y te cambió la vida... -A los veintipico fui a un cirujano para sacarme lolas. Pero en ese momento no me animé, porque me dio miedo. Pensé que, por ahí, no podía amamantar. Y me daban miedo las cicatrices también. Hasta que el año pasado lo decidí en un día cuando conocí al cirujano y me sacó todos los miedos en la primera consulta. Y estoy feliz porque tenía problemas de cintura, de cervical; tengo la columna rectificada. Había un montón de cosas deportivas que se me complicaban. No fue algo estético sino de salud. La verdad es que la vida me cambió un montón. Y ya amamanté (risas). Cumplo 49 años y este cuerpito dio todo lo que podía dar. -Decís tu edad con orgullo cuando otras personas intentan disimularla. ¿Te llevás bien con el paso del tiempo? -Me parece un número enorme que no coincide con mi mente. No tengo ningún pudor en decir mi edad. Al contrario. Hay una frase que decía mi papá y tenía tanta razón: la edad es un estado de ánimo. Cuando vos te sentís mal o estás mal te avejentás emocionalmente, tengas canas o no. -¿Tenés otros proyectos para este año? -Es un año lindo. Tengo algo y también muchas ganas de hacer streaming. El año pasado estuve en Bondi con Ángel De Brito y en Carnaval con Tinelli, y me pareció fascinante porque combina todo lo que me gusta de la comunicación. Y me recuerda a Call TV, porque arranqué en la tele hablando con la gente y mandaban mensajes de texto que leíamos. Y hay un proyecto de volver con Kike Teruel con un programa de música que ya hicimos.

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