Cáncer de páncreas: una terapia experimental logró frenar el tumor en ratones
2026-03-18 - 15:40
Un grupo de investigadores de la Universidad de Pensilvania desarrolló una estrategia experimental que logró eliminar lesiones precancerosas en el páncreas de ratones antes de que evolucionaran a tumores, con un impacto favorable en la supervivencia. El estudio, publicado en Science, aporta una primera evidencia de que la llamada “intercepción del cáncer” podría aplicarse en el futuro al adenocarcinoma ductal pancreático (PDAC), la variante más frecuente y agresiva del cáncer de páncreas, que es, a su vez, una de las enfermedades oncológicas más complejas “Este avance es importante porque cambia la forma de pensar el cáncer de páncreas: introduce la idea de interceptarlo antes de que aparezca. No se trata de tratar un tumor ya formado, sino de actuar en etapas mucho más tempranas para evitar que se forme y se vuelva maligno”, explicó Javier Castillo, médico del Servicio de Oncología del Hospital Alemán. De todos modos, se trata de un avance muy preliminar. Los resultados fueron observados en modelos animales y todavía falta un largo recorrido para saber si esta estrategia puede traducirse en una herramienta concreta de prevención. Federico Esteso, subjefe de Oncología Digestiva del Instituto Alexander Fleming, subrayó que es un estudio de fase cero, es decir, preclínico, y advirtió: “Hay que tener siempre presente que el modelo de cáncer de páncreas es el modelo que más ha visto frustrados estos pasos”. La investigación fue encabezada por especialistas de la Facultad de Medicina Perelman y del Centro Oncológico Abramson, ambos de la Universidad de Pensilvania. El foco estuvo puesto en intervenir en etapas muy tempranas del proceso tumoral, apuntando a lesiones microscópicas llamadas neoplasias intraepiteliales pancreáticas, o PanIN, que suelen anteceder a la aparición del cáncer. Estas alteraciones, presentes en el páncreas de muchos adultos, no pueden detectarse con estudios de imagen convencionales y solo una parte progresa a un tumor. El trabajo fue destacado en la red social X por el médico estadounidense Eric Topol, que lo definió como “un nuevo y emocionante enfoque contra el cáncer de páncreas”. Sin embargo, los especialistas consultados remarcan que su impacto real todavía es incierto. Pablo Capitanich, jefe del Sector Cirugía Vías Biliares y Páncreas del Hospital Alemán, consideró que “es interesante la línea de investigación”, aunque aclaró que no existe una relación directa entre la presencia de PanIN y el desarrollo de cáncer, ya que solo una baja proporción de esas lesiones termina evolucionando a un tumor. Por eso, sostuvo que “es difícil definir el impacto real” de este enfoque en personas con alto riesgo. La apuesta a intervenir antes El cáncer de páncreas sigue siendo uno de los tumores sólidos con peor pronóstico, con pocas herramientas terapéuticas y sin métodos definidos de detección temprana. En ese contexto, Robert Vonderheide, director del Centro Oncológico Abramson, planteó que la detección precoz del cáncer podría convertirse en una nueva frontera de la oncología. A diferencia de la prevención clásica, basada en vacunas o en la reducción de factores de riesgo, la intercepción apunta a actuar cuando las células ya presentan anomalías, pero todavía no formaron un tumor invasivo. Minh Than, investigador clínico de Penn Medicine, explicó que el trabajo funciona como una prueba de concepto preclínica y sugiere que intervenir en ese punto temprano podría ser más eficaz que tratar la enfermedad una vez diagnosticada. Para los ensayos se utilizaron modelos de ratón con sistema inmune intacto. Los animales recibieron dos inhibidores experimentales de KRAS, una de las principales alteraciones genéticas del cáncer de páncreas, presente en más del 90% de los casos de PDAC. Qué mostraron los resultados Los experimentos indicaron que tratar a los ratones después de la aparición de las lesiones PanIN, pero antes de la formación del tumor, redujo la cantidad de lesiones precancerosas, demoró el desarrollo del cáncer y mejoró la supervivencia global. El mejor resultado se observó con el inhibidor multiselectivo, que triplicó la supervivencia media respecto de los animales no tratados y casi la duplicó frente a aquellos que comenzaron a recibir la terapia cuando el cáncer ya se había desarrollado. En los ratones tratados antes de que apareciera el tumor, la supervivencia media superó el año, frente a menos de cinco meses en los controles. Pero Esteso insistió en la cautela. “Esto sería prevención de cáncer”, señaló, al explicar que el estudio se hizo en modelos murinos con altísima probabilidad de desarrollar la enfermedad. Y remarcó que todavía falta atravesar las fases uno, dos y tres para saber si puede hablarse de una herramienta útil en pacientes. Según recordó, entre el 80% y el 90% de los estudios fase tres en cáncer de páncreas resultan negativos, aun cuando habían mostrado datos alentadores en etapas previas. El desafío de llevarlo a humanos Uno de los principales obstáculos para trasladar estos hallazgos a la práctica clínica es que las lesiones PanIN no pueden identificarse con tomografía computada ni con otros métodos de imagen habituales. Por eso, los investigadores proyectan avanzar hacia ensayos clínicos en personas con alto riesgo de desarrollar cáncer de páncreas, como portadores de mutaciones en BRCA1, BRCA2 o PALB2, pacientes con pancreatitis hereditaria o personas con quistes pancreáticos. La meta será evaluar si una intervención farmacológica de este tipo puede impedir la transformación maligna en individuos que todavía no tienen diagnóstico de cáncer. En ese punto, Esteso coincidió en que una estrategia así, si algún día se valida, no sería para la población general sino para grupos muy seleccionados. También recordó que hoy no hay forma clínica de detectar las PanIN, salvo de manera incidental en pacientes operados por otros motivos. Por qué suele llegar tarde el diagnóstico Más allá de este avance experimental, el cáncer de páncreas sigue siendo una de las enfermedades oncológicas más complejas. “Si bien no es de los tumores más frecuentes, sí es uno de los más letales”, resumió Capitanich. Según explicó, una de las razones centrales es la ubicación anatómica del páncreas, que favorece que los síntomas aparezcan tarde o sean inespecíficos. Por eso, la mayoría de los pacientes recibe el diagnóstico en etapas avanzadas, cuando las opciones terapéuticas son más limitadas. También remarcó que hoy no existen estudios de screening comparables a los que sí se usan en otros tumores. Entre los principales factores de riesgo, Capitanich enumeró el tabaquismo, la obesidad, el sedentarismo, la diabetes de larga data, la pancreatitis crónica, el consumo excesivo de alcohol en determinados pacientes y la predisposición genética. Entre el 5% y el 10% de los casos, precisó, se asocian a mutaciones heredadas como BRCA1, BRCA2, PALB2 o al síndrome de Lynch. Tratamientos actuales y lo que viene “La única opción con intención curativa es la combinación de cirugía y quimioterapia sistémica”, resaltó Capitanich. Solo entre un 20% y un 30% de los pacientes son diagnosticados en estadios en los que pueden acceder a este abordaje. “En los pacientes con enfermedad extendida, no resecable o metastásica, que son la mayoría, la quimioterapia sigue siendo el tratamiento principal. Las terapias dirigidas y la inmunoterapia, que avanzaron mucho en otros tumores, todavía tienen un papel muy limitado en este modelo”, agregó Esteso.