Cómo es el edificio del JP Morgan donde estuvo Javier Milei en Nueva York que fue diseñado por Norman Foster
2026-03-10 - 17:03
La línea del horizonte de Manhattan (Nueva York) tiene un nuevo coloso. Es alto (423 metros), luce piel morena (como tostada por el sol) y se alza de forma elegante (232.000 metros cuadrados). En el 270 Park Avenue, la sede del banco de inversiones JP Morgan Chase diseñada por Norman Foster, ahora domina el Midtown. Este edificio fue donde hace pocas horas el presidente Javier Milei inauguró el Argentina Week, la semana que promociona al país para atraer capitales. En el centro de la ciudad, la torre anterior, demolida, albergaba las oficinas de la compañía química Union Carbide. Construida en 1961 por el estudio SOM, en concreto por la proyectista Natalie Griffin de Blois, representaba el estándar de la arquitectura corporativa estadounidense de aquellas décadas. Una monótona y banal repetición de acero y cristal en altura. Hoy 270 es el sexto rascacielos más alto de Nueva York. Se vende un castillo del siglo XVIII que fue ocupado en la Segunda Guerra Mundial Norman Foster y su equipo ganaron en 2018 el concurso para diseñar las oficinas centrales del banco. Desde su inauguración, a finales de 2025, tuvo un recibimiento desigual: quienes advierten la maravilla y quienes dudan de su sostenibilidad y el encaje sobre el horizonte. Algo inédito en la trayectoria del, quizá, arquitecto más trascendente de los últimos 60 años. El concepto y el debate La conversación con el genio se divide en varias semanas y lugares. Su vida es un viaje continuo y las primeras reflexiones llegan, por escrito, desde el amanecer de Tokio, en la habitación de un hotel, en lo alto de un rascacielos. Es el propio relato de Foster quien lo revela. Resulta fácil, entonces, imaginárselo escribiendo con su lápiz pentel amarillo sobre un block de apuntes diseñado por él mismo, dando forma a las respuestas con las que se abre este artículo. Primero, una contestación a quienes critican la huella de carbono del acero y el vidrio que utilizan estos edificios. “A los periodistas les insisto que dejen de lado por un momento sus prejuicios y emociones y, en su lugar, analicen los datos antes de sacar conclusiones precipitadas”. Norman Foster cree en la reflexión y en lo perfecto. El mensaje llega con el epígrafe draft (borrador) ¡8!: “En ciudades como Nueva York y Tokio son precisamente estos edificios tan elevados los que crean las comunidades más sostenibles. Porque se trata de (urbes) compactas, de alta densidad (gracias a los rascacielos), transitables a pie, bien comunicadas por transporte público y con servicios centralizados”, escribe. Hay una idea equivocada: creer que son más sostenibles las ciudades de estructuras bajas que “se extienden en la distancia”. “Es un mito. Sin contar con la destrucción desenfrenada de la naturaleza y la biodiversidad causada por la expansión de la ciudad”, avisa. Esta visión sostiene los cimientos del 270 Park Avenue. Un rascacielos valorado en unos €2500 millones y que está planteado conociendo el pasado e intuyendo el futuro. Algunos de los edificios más venerados de nuestra era –relata Foster– solo se lograron demoliendo clásicos de un tiempo anterior. El Empire State Building sustituyó al emblemático Waldorf Astoria (1929), diseñado por Henry Janeway Hardenbergh (1847-1918). Un símbolo, por entonces, de la Edad Dorada estadounidense y su brillante esplendor. El 270 Park Avenue se eleva en la planta baja unos 24 metros a partir del suelo, la estructura emerge desde el terreno mediante un sistema de grandes pilares, los cuales semejan abanicos (¿un guiño español?), que más tarde se arriostran (refuerzan) de manera triangular. Su estructura en voladizo, revestida de bronce (de ahí el “moreno”) ofrece dos veces y media más espacio público en la base –incluido un jardín– que su predecesora. Foster ha conseguido en el vestíbulo –de una de las empresas esenciales en el capitalismo financiero mundial– crear una especie de ágora griega. Un lugar de pensamiento, calma y lentitud, y no del discurso acelerado del dinero. La altura del hall y el mármol travertino beis ayudan a la sensación. Al elevar el suelo logra una vista continua desde