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Boca, ante el desafío de ganar como visitante para sostener un ciclo cada vez más urgido de triunfos

2026-03-03 - 18:34

La estadística es contundente: Boca lleva cuatro meses sin ganar un partido de visitante. El dato, frío, refleja una parte de la realidad; la otra se percibe en el clima que rodea al equipo. La última vez fue en La Plata, ante Estudiantes, por la fecha 14 del Clausura, todavía impulsado por el envión anímico del triunfo frente a River, con Exequiel Zeballos en su mejor versión y Claudio Ubeda aún como interino, jugándose su continuidad partido a partido. El calendario, es cierto, ofrece un atenuante: sin contar la Copa Argentina, el equipo apenas disputó dos partidos fuera de casa. El problema es que ambos terminaron en derrotas claras. Primero ante el Pincha y luego frente a Vélez. Dos actuaciones que no solo profundizaron la sequía lejos de la Bombonera, sino que reinstalaron las dudas en torno al futuro del entrenador, esta vez por el bajo nivel colectivo y una floja cosecha de puntos. Este miércoles, Boca visitará la Fortaleza para enfrentar a Lanús, y los antecedentes, que marcan una tendencia preocupante, vuelven a encender una señal de alerta en la previa de un partido decisivo: en los últimos 50 encuentros como visitante, el Xeneize perdió casi la mitad. La racha atraviesa distintos ciclos: Jorge Almirón, Diego Martínez, Fernando Gago, Miguel Russo, Ubeda y los interinatos de Mariano Herrón. Demasiados entrenadores para un mismo problema. En ese período, además, el club no ganó títulos y acumuló tres años sin vueltas olímpicas. Ni siquiera la Bombonera es hoy una garantía -allí Boca empató tres de los últimos cuatro partidos-, pero el nivel baja aún más cuando le toca salir. Y no es solo una cuestión de resultados: también se nota en el juego. Frente a Estudiantes, por ejemplo, Boca remató apenas tres veces al arco y recién descontó sobre el final en un partido en el que fue claramente superado. Ante Vélez, la historia fue similar: el gol en tiempo de descuento apenas maquilló una diferencia evidente frente al líder de la zona. El contexto obliga a Ubeda a volver a meter mano. El técnico, que no repitió formación en lo que va de 2026, se juega mucho en su 19° partido al frente del plantel, después de la reprobación que bajó desde las tribunas tras el empate ante Gimnasia de Mendoza -“¡váyanse, no roben más”!- y de otra semana en la que volvieron a circular nombres como posibles reemplazantes. El Sifón, que asumió de urgencia tras el fallecimiento de Russo, fue confirmado en enero, pero nunca contó con un respaldo pleno de la dirigencia. Una leve mejoría frente a Racing alcanzó para que Juan Román Riquelme lo sostuviera en el cargo, con el argumento de que el plantel había atravesado una seguidilla de lesiones y que parte del bajo rendimiento se explicaba por la ausencia de varios titulares. Sin embargo, con el correr de las semanas, algunos futbolistas se recuperaron y el funcionamiento no varió. Y ahora, en la antesala de un fin de semana sin fútbol, a raíz del paro decretado por los clubes, en Boca tienen claro que la visita a Lanús puede marcar un punto de quiebre. Las últimas 50 veces que Boca salió de la Bombonera dejaron números alarmantes: 13 triunfos, 15 empates y 22 derrotas. Perdió más de lo que ganó y también más de lo que empató. En ese tramo promedió menos de un gol por partido: convirtió 0,9 por encuentro, y en 18 no marcó. En defensa tampoco mostró firmeza: solo logró terminar con el arco en cero en diez oportunidades, el 20% del total. El historial en la Fortaleza tampoco ayudan. Las últimas dos veces que enfrentó a Lanús terminaron en derrota: 1-2 en la Copa de la Liga Profesional 2024 y 0-1 en la Liga Profesional de ese año. Para intentar cambiar ese panorama, Ubeda tendrá una buena noticia: el regreso de Leandro Paredes. El volante dejó atrás el esguince en el tobillo derecho, sumó minutos ante el Lobo mendocino y volverá a ser titular en el sur, acompañado por Santiago Ascacibar en el eje. En ataque, Miguel Merentiel y Adam Bareiro tienen su lugar asegurado. La duda pasa por cómo se completará el mediocampo: Milton Delgado podría mantenerse entre los once, mientras que Tomás Aranda asoma con muchas chances de jugar desde el inicio. El juvenil de 18 años ingresó en seis de los ocho partidos de Boca en la temporada y dejó una buena imagen. Ante Gimnasia jugó 37 minutos en gran nivel, aportó frescura y desequilibrio en los metros finales y le dio otra dinámica al equipo. Ahora podría meterse en el once que intentará recuperar terreno en el torneo y volver a acomodarse entre los ocho mejores del grupo -marcha noveno, con un partido menos-. Después del cruce con Lanús, Boca tendrá una semana limpia hasta el clásico con San Lorenzo. Y, a partir de ahí, quedará menos de un mes para el debut en la Libertadores y para los cruces con Independiente en la Bombonera y River en el Monumental. Para Ubeda, con contrato hasta el 30 de junio, el duelo en la Fortaleza puede marcar un antes y un después. “La sensación es bronca e impotencia, somos los primeros que queremos ganar”, sostuvo, aunque el margen, pese a las buenas intenciones, es cada vez más estrecho. Enfrente habrá un rival debilitado: Lanús llega en alza tras consagrarse en la Recopa Sudamericana, aunque no contará con dos piezas clave: su goleador Rodrigo Castillo, transferido a Fluminense en casi diez millones de dólares, ni su figura Marcelino Moreno, baja por lesión. Además, Boca tendrá el respaldo de su gente. Los hinchas que paguen $103.500 ocuparán prácticamente toda la popular visitante, luego de 14 años sin poder alentar al equipo frente al Granate. El contexto aparece como una oportunidad única para sostener el ciclo, aun cuando los antecedentes como visitante no jueguen a favor.

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